lunes , 18 diciembre 2017

CALLES esta de regreso

La política se parece más a la cocina que a la ingeniería. Suena poco apropiado para alguien con formación académica en el estudio de la vida pública como Ciencia. Sin embargo, es como es. El quehacer político requiere de “sazón”; se tiene o no se tiene. Punto.

Imposible enseñar a hacer política. No existen estándares y técnicas que puedan ser enseñados y transmitidos. La persuasión, la perseverancia, el talante, la prudencia, la paciencia, la pasión, la perspectiva, el valor, la intuición carece de técnica. ¡Se tiene o no se tiene!

La política real es un intento incesante por adaptarse continuamente a las circunstancias. El cambio repentino, inesperado y brutal forma parte de la cotidiano. Mientras el intelectual se casa con una “idea”, el político dimensiona si el momento de esa “idea” ha llegado. El arte de lo posible se refiere a lo que es posible, “aquí y ahora”. Un político inteligente entiende que lo único que puede hacer es explotar los acontecimientos en su propio beneficio. Aunque se les califique de oportunistas, el arte del político esta en ser un maestro del oportunismo.

Todavía recuerdo ese discurso. Duró siete minutos, no más. Manlio Fabio Beltrones Ribera declinaba a sus aspiraciones a ser candidato a la presidencia de la República. En su alocución, no mencionó el nombre de Enrique Peña Nieto, Gobernador Constitucional del Estado de México y el candidato más aventajado en las encuestas. Tampoco dijo nada sobre Humberto Moreira, el entonces presidente del PRI, quién violó los “acuerdos” sobre la futura convocatoria para elegir candidato presidencial. De “ la cargada” en su contra, se limitó a señalar: “Unidad, si; pero, ¿para qué?”

Hoy, es el hombre del momento y esta por verse si lo es el de la situación. No es la primera ocasión en que los reflectores nacionales giran a su alrededor. En palabras de Felipe Calderón Hinojosa: “Manlio es confiable, pero ¡sale muy caro!”. Fue un hombre clave, el más importante de todos los priístas durante su mandato; se le conocía como el “Vice-Presidente”.

Con 40 años de trayectoria en la vida pública de México, ha sido Gobernador de Sonora. Se le asocia a Carlos Salinas de Gortari; formado en la escuela de Fernando Gutiérrez Barrios, fue su secretario particular. Cuenta con experiencia parlamentaria en ambas cámaras y en varias ocasiones. Se le reconoce como un político de mano dura, con un perfil de hábil negociador. Con la popularidad del presidente Peña Nieto en su más bajo histórico, Beltrones alcanza lo que él mismo ha definido como una de sus más altas aspiraciones: presidir su partido.

El futuro presidente del tricolor sabe de cocina, ¡ni quién lo dude! Cocina bien y le gusta hacerlo a fuego lento. Tres apuntes a bote pronto sobre las implicaciones de su nominación, dos nacionales y una estatal.

Primero. Con la definición de Beltrones, los priístas cuentan con el mejor Peña Nieto. El presidente, hasta antes de serlo, había dado muestra de ser un hombre pragmático. No es que ser pragmático sea bueno o malo, sino que le había funcionado. El arribo del sonorense fue una decisión sumamente personal, excluyendo por completo a la “triada” presidencial : Luis Videgaray, Secretario de Hacienda; Miguel Angel Osorio Chong, Secretario de Gobernación; y, Aurelio Nuño, Jefe de la Oficina de la Presidencia.

La forma es exactamente la misma a la ejecutada en el Estado de México, cuando se decantó por Eruviel Ávila como su candidato a sucederlo. Contra todos los pronósticos, dejó fuera al Grupo de Atlacomulco y con ellos a su “hermano del alma”, Alfredo del Mazo Maza. Su decisión se basó en un solo objetivo: ¡ganar! La victoria era una condición necesaria en el camino de sus aspiraciones. No dudó. Ahora, quiere mantener al PRI en Los Pinos.

Segundo. Con la presidencia del PRI, Manlio esta encartado a la silla presidencial, pero no esta fácil. La historia es sana consejera. Con la salvedad de Roberto Madrazo, ningún candidato presidencial del tricolor lo ha sido desde la jefatura del partido. Ahora bien, su éxito esta condicionado al éxito del primer priísta de la nación y Jefe de Estado del país. El próximo año hay elecciones en 17 estados del territorio nacional, doce de ellas para elegir Gobernador. Si quiere ser tomado en cuenta, el todavía Coordinador de los Diputados priístas necesita ganar. Si es o no es candidato, es otra aduana.

Por otro lado, el Jefe de la oficina de la presidencia no será presidente, pero no perdió. Su nombre se posicionó. Su cercanía y lealtad con su jefe se acrecentó. Es probable verlo en el gabinete que viene. Si así fuera, Peña Nieto estaría deshaciéndose de uno de sus operadores, para convertirlo en un posible sucesor.

Tercero, en Sinaloa gana Mario López Valdez, con todo lo que ello implique. El Gobernador ha ganado un interlocutor de talla. Recordemos que el hoy mandatario estatal era Senador cuando Manlio coordinaba a la bancada tricolor en la Cámara Alta. Alguien que dialoga y acuerda con Peña Nieto, sin ningún intermediario. Ello quiere decir una cosa: No Vizcarra. MaLoVa ganó un aliado.

En cuanto a los aspirantes del PRI, ninguno de los apuntados queda descalificado. Sin embargo, no termina por estar claro si la prioridad es la “popularidad”. Después de todo, ¿qué proyecto representa una alternativa con posibilidades reales de arrebatarle el poder a quienes hoy lo detentan? Al día de hoy, no lo hay. Entonces, el desafío no es necesariamente la popularidad.

El próximo 17 de marzo, cuando el sonorense entre el auditorio Plutarco Elías Calles y, aunque sea en otro salón, más de alguno recordará a ese otro sonorense, responsable de formar el andamiaje para la permanencia del PRI por 71 años.

Que así sea.

Hazte seguidor de Café Negro Portal con solo darle “Me gusta” a nuestra página www.cafenegroportal.com.

Simple Share ButtonsCompartir
Simple Share Buttons