martes , 25 septiembre 2018

El infierno de los políticos

Juan Ordorica

Un mal día estaba el diablo- el que vive en el infierno, no en Mazatlán- cepillando sus cuernos y jalándose la cola cuando se le ocurrió inaugurar una extensión de la pequeña sección del infierno apartado para los políticos sinaloenses. Como el señor Lucifer es más sabio por vetusto que por su condición demoniaca, siempre previsor del futuro, comenzó la construcción de las celdas de castigo para sus futuros moradores.

El arquitecto de Belcebú hizo entrega de los diseños de las ignominias apartadas para los pecadores. En la primera parte del corredor se pudo observar una pequeña choza levantada apenas por un par de estacas y dos hojas de palma como techumbre, seguido de un cuarto de cartón y láminas.

La sección cerraba su escenografía con una cueva húmeda, micótica y con olores nauseabundos.

Un letrero forjado en los fuegos del infierno hacían referencia a la dueña de tan desesperanzador lugar: “Morada de penitencia de Diva Gastelúm. En vida disfrutó de mansiones; en la eternidad éstas serán sus moradas”

El diablo bufaba, resoplaba y acariciaba sus caprinas barbas al tener en sus manos los planos de tres albercas llenas de culebras, dos caminos rellenos de hoyancos más grandes que la cabeza de Baphomet y un amplio comedor repleto de personas “nice”. Todas estas vicisitudes estaban previstas para Sergio Torres. Eso sí, las estancias del alcalde tapizaban sus paredes con afiches firmados por el jugador Jimmy Ruiz.

El infierno tiene en sus planos y diseños originales muy bien plasmados en el manual de identidad. El rojo, amarillo y negro son los colores aceptados para decorar cualquier instalación del averno; sin embargo, ciertos residentes son la excepción.

Por todos es conocido el corredor azul que alberga camadas de panistas que no se escapan de la condenación eterna. En una de estas secciones se encuentra en construcción la habitación permanente para Adolfo “El popo” Rojo: De diseño minimalista, una diminuta mesa y dos sillines son el marco perfecto para la eterna conversación entre el dirigente del PAN y Héctor Melesio Cuén – ¿alguien se puede imaginar un castigo más atroz que una negociación permanente con el ex rector?-

En el hades los tocayos no gozan de consideración alguna. Alejandro Higuera, por más que insista en llamarse Diablo, en el infierno no se toma en serio a los falsos colegas.

Los castigos proyectados en los documentos para el otrora invicto y tres veces alcalde de Mazatlán son de consideraciones terroríficas. Una eternidad fuera del presupuesto, ser gritoneado por sus subalternos, tener que abrazar muñecos de Jorge Abel y firmar una plana completa de Ceprofies interminables esperan con ansias al usurpador “Diablo azul”.

Luzbel aprueba con sonrisa malévola la nueva infraestructura. Está seguro que ellos y muchos más políticos de Sinaloa eventualmente llegarán a su reino. Sus pecados en vida los seguirán a la eternidad. El diablo espera y sonríe.

EL MEMENTO DE HOY

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