Lunes , 23 enero 2017

Olímpicamente ignorados

Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

El talento no lo es todo en la vida. En algún momento, quien nace con una habilidad innata, sin importar si es intelectual o física, va necesitar de apoyos externos para alcanzar su máximo potencial. Es en el deporte donde más patentes se hacen las fallas del sistema que supuestamente debe generar individuos exitosos.

En el deporte no hay lugar a dudas quién es el mejor. Ya sea por velocidad, fuerza, altura o puntuación, el ganador de la prueba puede ser medido y comparado con sus oponentes, no así en la mayoría de las actividades de la vida.

No es ninguna casualidad que 4 de los 5 medallistas mexicanos olímpicos en Río de Janeiro son producto de los sistemas militares del país (Armada y Ejército); incluso, históricamente, los cuerpos castrenses mexicanos son un semillero inagotable de atletas olímpicos exitosos. En la milicia no hay lugar para simulaciones. La disciplina es la única “palanca” o recomendación que sirve para alcanzar el éxito, y la corrupción que se ve en otras instituciones tiene una presencia reducida a su mínima expresión.

El problema de México no radica en la falta de presupuesto al deporte. Tiene un recurso muy alto asignado en este rubro año con año en la ley de egresos de la federación, pero, como siempre, la maldita corrupción y el continuismo termina por ahogar cualquier esfuerzo del talento de nuestros atletas. Gran Bretaña se dio cuenta hace unos tres ciclos olímpicos atrás (donde únicamente ganaron una medalla de oro) que su modelo estaba agotado y era urgente cambiar; hoy los resultados los colocan en el segundo lugar del medallero,

En México es pecado mortal proponer cambios en cualquier tipo de sistema. Las cosas deben seguir igual, pues, los dirigentes nunca son el problema; son todos los demás quienes deben hacerse cargo de los fracasos; los eternos dueños de la verdad juran que sus intenciones siempre son buenas y las fuerzas oscuras son las que dan al traste con sus trabajos.

El villano de moda es Alfredo Castillo; se tiene bien ganado su lugar en el imaginario de los malvados de caricatura, pero no podemos dejar de lado que este oscuro personaje no es otra cosa que la encarnación de todos los males de la política mexicana (amiguismo, compadrazgos, prepotencia, corrupción, cinismo y un largo etcétera ) . Sin importar partido u organización política (y algunas sociales) los Alfredos Castillo son cosa de todos los días.

Para obtener resultados diferentes hay que tener acciones diferentes. Al deporte y a la política mexicana le hace falta desprenderse de sus lastres dogmáticos y dirigentes caducos. Nuestros modelos no aguantan más fracasos, peleas o acusaciones entre dirigentes. El que no entienda que las victorias colectivas están sobre los crecimientos personales es tiempo que se vaya a su casa… después de todo un país que desea ser exitoso comienza por cambiar sur formas de entender la realidad.

EL MEMENTO DE HOY

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