Jueves , 17 Agosto 2017
Libros: enemigos jurados de los políticos.

Libros: enemigos jurados de los políticos.

Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

Algo tienen los libros que algunos políticos no los pueden ver. Su sola mención petrifica su lengua; detiene toda actividad sináptica y desarticula cualquiera idea coherente que salir de su boca ante un micrófono, ejemplos hay muchos. Quién no recuerda el bochornoso episodio en la feria del libro de nuestro hermoso presidente o los libros inventados, recientemente, por Layín en Nayarit.

Aquí en Sinaloa, específicamente Culiacán, en días pasados acabamos de ser testigos de una de las más recientes batallas a muerte entre un político y los libros: Jesús Valdés Vs el Tianguis de libros.

El tianguis del libro es una iniciativa popular instalada en la plazuela Álvaro Obregón. Ahí se realizan actividades de compra, venta e intercambios de libros de segunda mano (muchos estudiantes tuvimos acceso a nuestros libros gracias a este tipo de iniciativas), también se realizan talleres culturales, mesas de debates, talleres de lectura, etc., la mayoría de ellos son gratuitos o únicamente se solicita alguna cuota de recuperación. Pues bien, Jesús Valdés, alcalde de Culiacán, cansado de ver tanto libro en la plazuela ha decidido que es tiempo de quitar esos instrumentos de destrucción de la vista de los nobles culichis.

Muchos de los activistas ciudadanos y críticos a la actual administración se reúnen en el tianguis del libro para organizar protestas, marchas ciudadanas o simplemente intercambiar puntos de vista de la actual situación política y social del municipio o del estado. La actividad pensante y pensamiento crítico casi siempre está vinculada a los libros, pero los alcaldes que no saben leer, creen que el único pensamiento valido es el de sus ideotas (ideas gigantes) que se les ocurre en sus eternas campañas.

Para colmo de males, Jesús Valdés, actúa como “cholo” retador (se ve que extraña a Sergio Torres). Anuncia que va cerrar el Tianguis del libro porque en las noches hay “movimientos extraños y sospechosos”; desde esta humilde columna le queremos hacer notar al alcalde un par de cosas:

1.- Los movimientos “extraños y sospechosos” son llamados lectura, para alguien que no sabe abrir un libro quizás puede parecer amenazador, pero le aseguramos que no es tan peligroso como parece.

2.- Si acaso el alcalde está enterado que ocurren actividades ilegales en ese espacio, está obligado a actuar; no solamente a amenazar. De lo contrario, él mismo estaría incurriendo en el delito de encubrimiento y negligencia. Una autoridad actúa; no amenaza, pero parece que el espíritu de cholo retador se niega a abandonar el ayuntamiento (debe ser un efecto colateral de esa aberración a los libros)

La seguridad de Culiacán se desmorona y nuestras autoridades quieren actuar con cursos de valores. Pero en su eterna ignorancia, confronten a los únicos aliados que pueden aportar más que cualquier ideota producto de sus ocurrencias: los libros.

En lugar de desalojarlos sugerimos que trabajen juntos. Los libros son el mejor canal para transmitir valores. Culiacán sufre; más allá de las diferencias que puedan tener entre autoridades y tiangueros hay que trabajar juntos. El alcalde tiene frete a si a unos aliados poderosos en su lucha por regresarnos la tranquilidad. Es cuestión que se anime. Los libros no muerden y desde luego que no son sus enemigos. Por Culiacán….¡Todos a leer!

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