jueves , 14 diciembre 2017

Lo que nos dejó el Clásico Mundial de Béisbol

Lo que nos dejó el Clásico Mundial de Béisbol

La cuarta edición del polémico Clásico Mundial de Béisbol llegó a su fin, finalmente, y al menos en mi opinión personal, el deporte le hizo justicia a su creador, la selección de los Estados Unidos de América se alzó como campeona por primera ocasión en su historia, igualando a República Dominicana con un título, y a un campeonato de distancia de Japón, quien ostenta dos gallardetes.

El equipo de las barras y las estrellas vino de menos a más en este torneo, y, a pesar de que vio complicado derrotar en primera ronda a Colombia, y caer aparatosamente ante República Dominicana, para la segunda fase los norteamericanos empezaron a encontrar su béisbol, que si bien no era tan vistoso y alegre como el subcampeón, Puerto Rico, si fue sumamente efectivo, denotando temple y estabilidad en los partidos de mayor apremio, como fue la revancha contra República Dominicana y en las semifinales ante Japón.

Y, cuando parecía que Puerto Rico se encaminaba al campeonato producto de su marca de siete juegos gandos de manera consecutiva, aparecieron los nombres de peso en el equipo norteamericano: Marcus Strotman lanzó seis entradas de suma perfección, y los bates de Brandon Crawford, Adam Jones y Andrew McCutchen hicieron acto de presencia, apabullando con abultado marcador de 8-0 a los de la “Isla del Encanto” y dejando en ridículo a: los Yadier Molina, los Carlos Correa, los Francisco Lindor y a los Javier Báez.

Eso sucedió en la final del torneo, pero, ahora hay que hacer un resumen de todo lo que representó esta edición 2017, la cual terminó siendo al final de cuentas un torneo “balanceado”.

Entre los puntos positivos encontramos las gratas sorpresas deportivas que terminaron siendo Israel y el Reino de los Países Bajos, el primero le dio batalla a Japón y a Cuba en segunda ronda, mientras que el segundo le alcanzó para llegar hasta una semifinal donde fueron eliminados con las uñas, demostrando que las selecciones que se consideraban como “inferiores” terminaron haciendo un mejor papel que aquellas denominadas “potencias”, o por lo menos selecciones competitivas, tal es el caso de Corea del Sur, de Cuba, de Venezuela, o incluso de la Selección Mexicana.

Asimismo, el torneo nos regaló jugadas sumamente vistosas en todos los frentes de acción, de hecho, las selecciones de República Dominicana y Puerto Rico fueron las que le pusieron “sabor” al béisbol con sus engarces de fantasía y su manera de jugar, resultando sumamente atractivo para el espectador el presenciar estos encuentros con todos los titulares militando en las Grandes Ligas.

No obstante, el torneo también tuvo puntos sumamente negativos, sobre todo en materia de reglamentos, así como en entradas en los parques, principalmente en los Estados Unidos, el organizador y principal promotor de este evento.

De entrada, el reglamento es una combinación de las reglas de Major League Baseball y la Confederación Internacional de Béisbol y Softbol; es decir, en un torneo de sumo cartel, o al menos eso intentan, cuentan con reglas de un deporte parecido al béisbol pero no igual.

Es algo ridículo que en un juego de entradas extras, si se llega a la onceava entrada con un empate en la pizarra, se deban poner hombres en primera y en segunda sin out, esta regla viene del softbol y solamente la vemos en los torneos municipales o en las ligas “del barrio”, de nueva cuenta, se supone que el Clásico Mundial de Béisbol es el evento cumbre de este deporte; no puede existir una revoltura con reglas de un deporte distinto.

Asimismo, el sistema de desempate es tristísimo, el hecho de querer diseñar un criterio sumamente complejo lo hace contraproducente, se supone que debe ser algo simple, no hacer una división entre carreras recibidas en “n” números de entrada; tan fácil que es irse por las carreras que anotas a cambio de las que recibes, lo que conocemos como “diferencia de goles” en el fútbol, es sumamente simple y no hay enredos.

El resultado del sistema de desempate del Clásico Mundial de Béisbol es perjudicar a un equipo por la mala información que se generó producto de su complejidad, es decir, ni los propios creadores del evento supieron explicarse y todo desencadenó en un malentendido monumental que tuvo a México en vela, dado que ni los propios organizadores se ponían de acuerdo con sus propias reglas.

Además, sería buena idea que quitaran las restricciones de 65 picheos a los abridores, un desfile de lanzadores en el montículo ha desembocado en partidos que han durado hasta cuatro horas con 45 minutos, un auténtico pecado para cualquier aficionado al béisbol, que por más que adore este deporte, también no resulta redituable pasar casi un cuarto de día en un estadio viendo un partido.

Finalmente, las entradas que vimos en los Estados Unidos fueron sumamente paupérrimas; incluso en los juegos de la selección anfitriona no se vieron llenos en el PETCO Park de San Diego, mucho menos en el Dodger Stadium, estadio que no vio el lleno total en el partido de la final en contra de Puerto Rico.

Quedó claro que al aficionado norteamericano no le llama la atención este campeonato, el hecho de no llenar el estadio cuando juega tu equipo es mala señal, aunque en parte puede tener hasta cierto punto un poco de sentido: el estadounidense paga por un abono de 81 partidos en su estadio preferido, el cual le sale a un precio sumamente módico cada encuentro.

En dichos partidos ve a los mejores jugadores de todo el mundo jugar béisbol por un precio menor, y, según cuentan, los precios para el Clásico Mundial de Béisbol fueron algo elevados, por ende, ¿pagar tanto dinero por un torneo donde veo a los mismos jugadores?, no gracias, prefiero esperar a la temporada regular que empieza en 15 días.

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Estos fueron las cosas que nos dejó el Clásico Mundial de Béisbol en su edición del 2017, Rob Manfred, Comisionado de las Grandes Ligas, anunció que se repetirá este evento en el 2021, tal y como está planeado, por ello, hay cuatro años para pulir errores y terminar de definir qué rumbo llevará este torneo, porque hasta el momento, han sido más los puntos débiles que los fuertes.

Como punto final, esperemos que para el 2021, el Clásico Mundial de Béisbol se juegue en Culiacán, no lo decimos por el aspecto extradeportivo, sino por lo que representa jugar en el Nuevo Estadio de los Tomateros, desde las dimensiones del campo, hasta los factores climáticos y de elevación de la ciudad, lo convierten en la mejor casa para México en el próximo campeonato.

Pendientes.

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Ahora sí nos vamos, le deseamos un buen fin de semana.

Hasta la próxima.

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