viernes , 17 noviembre 2017

La sensibilidad de Quirino

La sensibilidad de Quirino

Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

Sonriente, radiante y muy cómodo se dejó retratar nuestro gobernador Quirino Ordaz en un evento de campaña del estado de México. Nada que ver con su faz adusta y casi de enfado que hemos visto en el pasado mes desde que se iniciaron una serie de asesinatos de maestros, periodistas, abogados, médicos, etc.

Definitivamente andar en campaña es lo que más alegra la vida de nuestro gobernador. De eso no hay duda: inaugurar calles, obras, anunciar carreteras, asistir a bodas vip, etc. lo mantienen vitalizado. Tal vez porque esa es la escuela en la que está formado: muchas fotos, muchas risas, apapachos y palmadas en la espalda. La vieja escuela del poder servil.

Nuestro gobernador no tiene la culpa de ejercer la política de esa manera. Quirino Ordaz creció en este sistema, aprendió en este sistema, aprovecha este sistema, llegó a gobernador en este sistema y desconoce otra forma de ejecutar este sistema.

Por desgracia, el pueblo de Sinaloa también es un enamorado del status quo. Como muestra de este affaire entre el poder y los sinaloenses tenemos a el diputado local por el PAN, Zenen Xochihua, que en un arrebato de retórica llamó sensible al gobernador por el simple hecho de ejecutar una obra, que por lo demás es una obligación y no una daáiva del gobernador.

A el diputado Zenen se le olvidó por un momento la más elemental forma de equilibrio político: los representantes de los partidos de oposición están en el sistema para ser contrapeso.

Un representante de la oposición debe ser un escéptico de la obra de un gobierno, debe ser crítico de las cuentas de un gobernante y lo más importante de todo… dejar las porras al partido en el poder, pues de otra forma los equilibrios desaparecen y el gobernante se convierte en deidad.

Pero el diputado no es el único que califica de sensible a nuestro gobernador. Es bastante curioso como la sociedad organizada de Sinaloa puede ser bastante crítica con el presidente de la República y muy “tolerante” con el gobernador.

Basta revisar las redes sociales del presidente Peña y del gobernador Quirino para notar la desproporción de los comentarios entre uno y otro.

Mientras el presidente Peña se le crítica muy fuerte, en las redes sociales de nuestro gobernador casi todo es belleza y admiración.

La “sensibilidad” de Quirino nos está pegando en el corazón y en nuestra forma de vida (o de muerte).

Si bien la violencia no es un fenómeno nuevo en nuestro estado, es en este gobierno donde la indolencia nos alcanzó y nos está cobrando todas las décadas de indiferencia que nuestros gobernantes tuvieron con este tema.

Quirino no puede sustraerse de su responsabilidad. Él decidió buscar gobernar y ahora lo tiene que hacer. Además, que el mismo ha sido parte por más de 30 años de esa indolencia desde diferentes puestos políticos que este sistema le otorgó.

Desde luego que el gobernador no es sensible, ni cerca está de serlo. Su discurso de equipar policías e instalar cámaras de seguridad no es suficiente. Hasta el día de hoy no ha hecho un compromiso real de terminar con el verdadero lastre que cargamos como sociedad: la impunidad.

Ante la impunidad no hay muestras de sensibilidad e inaugurar obras no debe cambiar esa percepción.

Hoy más que nunca debemos ser exigentes con nuestro gobierno. Ya dejamos pasar muchas décadas enamorados del Poder y hay que ver donde nos tienen ahora. Un Sinaloa en paz y próspero no se va construir con más hormigón y obra pública.

El Sinaloa que queremos comienza siendo más críticos con un sistema de gobierno agotado y que ni siquiera entiende el concepto de sensibilidad.

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