martes , 26 septiembre 2017
Quirino, el prestidigitador

Quirino, el prestidigitador

Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

Los golpes más brutales a la democracia casi siempre vienen envueltos en el celofán de las buenas intenciones de los gobernantes. Este país tiene una larga historia de atentados contra la democracia teniendo como fondo musical los atronadores aplausos de multitudes serviles y adormecidas.

El gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, recurre nuevamente a conquistar el aplauso fácil del respetable con un par de trucos baratos de mago de carpa. No es la primera vez que este gobierno, ante la crisis de seguridad y tal vez de gobernabilidad, recurre a sacar un par de conejos desnutridos de la chistera, trucos ordinarios para una multitud que no espera mucho del artista y ante cualquier pase de magia arranca algunas ovaciones menores.

Ya son dos veces que, ante severas crisis sociales, Quirino Ordaz recurre a promulgar leyes contra los villanos favoritos de la sociedad: los diputados y los partidos políticos.

Hace unos meses, mientras el estado ardía por diferentes hechos delictivos, el gobernador decidió lanzar una iniciativa para reducir el número de diputados y regidores.

La polémica generada por esta ley alcanzó para desviar la atención de los medios un par de semanas y mantener entretenida a la oposición mientras él ganaba valioso tiempo para reorganizar la narrativa de su administración

Hoy, nuevamente, ante una crisis de gobernabilidad (asesinatos de periodistas, desaparición de niñas, muerte y posible secuestro de un empresario) el prestidigitador Ordaz recurre al viejo truco de magia y envía una iniciativa para disminuir los tiempos de campaña y reducir el financiamiento a los partidos políticos.

De primera intención, el truco de Quirino parece inocuo, casi infantil.

Las personas aplaudirán sus buenos deseos y los medios tendrán otra cosa de que hablar, además de la eterna sangría de almas inocentes en el estado; sin embargo, el verdadero truco ocurre detrás de las cortinas.

Lo que parece un acto de magia de rutina lleva escondido detrás de los espejos arrancar de tajo el concepto de equidad en las competencias electorales.

Quirino propone reducir el tiempo de las campañas y quitar recursos a los partidos políticos. Esto se traduce sencillamente en más controles corporativos. Reducir a tiempos ridículos la oportunidad de la oposición de presentar a la sociedad sus propuestas o sus candidatos fortalece de facto a los actores políticos que tienen más tiempo en la vitrina social, es decir, a los políticos del sistema que todos los días aparecen en las notas aun cuando no son tiempos electorales.

Medidas de este tipo favorecen a los corporativos como el PRI y el PAS que únicamente se van a ocupar en aceitar sus maquinarias en lugar de tomarse el tiempo de presentar a sus candidatos, para ello da igual quién es el mono que aparece en la boleta, lo importante es perpetuar el régimen del sistema de controles deshumanizados.

Reducir el financiamiento público sin la oportunidad de solventarlo con participaciones privadas también fortalece al sistema priista y en cierta medida al PAS.

El PRI es capaz de sobrevivir con las estructuras gubernamentales, secando a la oposición sin recursos con los cuales enfrentarlo.

La idea de ir a una campaña con esos niveles de inequidad es aterradora.

Quirino no ha sido un gobernante medianamente eficiente, pero ha demostrado ser un gran prestidigitador envuelto en la capa de un mago ordinario.

Mientras todos creen que es como Beto “El Boticario”, sus grandes actuaciones detrás de los espejos desaparecen la democracia como David Copperfield desparece un elefante .

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