jueves , 23 noviembre 2017

Camaleónico.

Camaleónico.

Ya empezó la Copa Confederaciones (¡Brujo!), y aunque esta frase de apertura suena demasiado obvia, lo que quiero denotar, es que, para Juan Carlos Osorio, la Copa Confederaciones es, hasta ahora, su prueba más grande al frente de la Selección Nacional.

Un empate a dos goles en contra de Portugal, el campeón de la Eurocopa, fue el primer resultado en este examen, un duelo que se pudo ganar, pero que al final de cuentas, nos demostró que el sello de esta Selección es una palabra que le da título a las líneas de hoy: Camaleónico.

Por un lado, los grandes equipos del mundo tienen su sello: Alemania y su poderío físico línea por línea; Argentina y su “denle la pelota a Messi y luego nos arreglamos; Brasil y su juego de fintas y suma vistosidad; España y su juego a base de toques “Tiki-Taka”; e Italia y su mundialmente reconocido “Catenaccio”, ese donde defiendes antes que atacar y en el cual, un solo latigazo sirve para finiquitar los compromisos.

Y por otro, tenemos a México, un equipo que no ataca a base de velocidad o que radica su ofensiva en tiros de fuera del área, hablamos de esa rotación interminable de jugadores, quienes, según a palabras de Osorio, “se adaptan mejor al estilo de juego del rival”, en otras palabras, camaleónico, porque si bien pueden salir completamente ofensivos, como también se puede saltar al campo en plan de defender el cero, y en otras ocasiones, sobre poblando el medio campo.

No hay un once titular “base”, ni lo habrá, de hecho, del empate ante Portugal solamente quedará la estadística, porque ante Nueva Zelanda y Rusia, Osorio

sacará dos cuadros completamente diferentes entre sí, mismos que desembocarán en una confusión en el campo que terminará definiéndose con las ya conocidas individualidades de aquellos futbolistas a los que consideramos “cracks”, llámense Javier Hernández, Héctor Herrera, Carlos Vela o el propio Raúl Jiménez.

El rival, Nueva Zelanda, no exige en ningún parámetro medible, al nivel competitivo de México, sin embargo, estamos seguros que Osorio no saldrá a llenarle de huevos la canasta a los “Kiwis”, se dará por bien servido con un 2-0 o un 2-1, izando así la bandera de ser “resultadistas”.

Con Osorio al frente, debemos ver los juegos de México uno por uno, sin poder adelantarse a cualquier escenario posible, porque, de nueva cuenta, el equipo nacional ha definido su estilo: Camaleónico.

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Ahora, pasando a temas de béisbol, la Liga Mexicana de Verano le ha declarado la guerra a la Mexicana del Pacífico, en una cruzada que tiene como “objetivo”, preservar los intereses del béisbol mexicano y generar mayores ingresos por medio de publicidad y manejo de marca.

La idea de la Mexicana de Verano es jugar dos torneos “cortos”, uno que arranque en marzo y termine en junio, y otro torneo que arranque en julio y termine en noviembre, como pueden ver, el segundo torneo “corto” se empalmaría con el béisbol invernal, lo que representaría una baja considerable de peloteros que conforman los clubes del invierno.

Javier Salinas, próximo dirigente de la Liga Mexicana de Béisbol, es un hombre de fútbol, y con esto, busca “futbolizar” al rey de los deportes en México…lo que no sabe, o no se ha dado cuenta, es que, de los 16 equipos del verano, solamente 5 representan un relativo éxito comercial, el resto están muertos.

Nosotros lo vemos como un atentado directo al béisbol del Pacífico, un modelo que ha sido exitoso y sumamente redituable en casi todas sus plazas, teniendo equipos competitivos y con excelentes entradas, no obstante, estamos por ver el final de la LMP tal y como la conocemos, porque los dirigentes del verano no tienen pinta de querer desistir.

Veremos en qué acaba.

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Con esto nos despedimos por hoy, le deseamos una muy buena semana.

Hasta la próxima.

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