martes , 17 octubre 2017

Relación entre los ritmos circadianos (vigilia–sueño) y desarrollo de obesidad

La alteración del sueño es un factor de riesgo asociado a la obesidad, un patrón insuficiente de sueño (basándose en cantidad, calidad y horario) conduce a la aparición de alteraciones metabólicas tempranas que causan una ganancia de peso y un aumento de riesgo de obesidad.

La justificación se apoya en la relación directa que existe entre el aumento de la obesidad y sobrepeso y el aumento de la prevalencia de la “deuda de sueño” que consiste en una disminución de las horas destinadas al sueño diario y mantenerse crónicamente.

La relación sueño y obesidad puede estar relacionado con los desequilibrios que se producen en los reguladores del apetito y el balance energético, en un estudio realizado en adultos sanos a los que se les aplico una restricción del sueño de 4 horas de sueño durante 6 noches y extensión del sueño nocturno (12 horas por 6 noches) se encontró que la concentración de leptina descendió, un estudio posterior confirmó estos resultados además de detectar un aumento de la grelina (18%) empleando un diseño cross-over.

Estas modificaciones endocrinas están relacionadas con una mayor sensación de hambre y apetitos diurnos especialmente por alimentos hipercalóricos.

La alimentación juega un papel muy importante en las alteraciones de los ritmos circadianos.

El reloj central se sincroniza con los ciclos de la luz y oscuridad, pero los sincronizadores periféricos se encuentran en diferentes órganos como son el hígado, tejido adiposo y estos pueden verse afectada su regulación por cambios de tamaño, modificación de la temperatura, estado reproductor.

La digestión y la alimentación también influyen en el ritmo circadiano, ya que el intestino se mantiene activo en el horario normal de comidas que coincide con el periodo de vigilia, una alteración del mismo como puede ser retardar la cena o comer durante la noche puede causar una alteración, una dieta inadecuada puede alterar nuestro reloj biológico.

Por tanto las recomendaciones básicas son:
• Realizar ejercicio de manera moderada
• Evitar fuentes de luz artificial
• Evitar temperaturas elevadas dentro del dormitorio
• Mantener unos horarios habituales respetando los ciclos de la luz natural
• Realizar un desayuno completo
• Mantener una dieta equilibrada con una proporción adecuada de hidratos de carbono
• Realizar cenas ligeras siempre al menos dos horas antes de acostarse

MN. Elia María Zepeda Gómez
Asesora Nutricional
6672100231

 

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