viernes , 17 noviembre 2017

La escuela como una opción para la prevención del sobrepeso u obesidad infantil.

El panorama mundial indica que por lo menos 155 millones de niños en edad escolar tienen sobrepeso u obesidad. En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) realizada en 2012, el 19.8% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso y 14.6% obesidad, siendo el país con mayor prevalencia a nivel mundial.

El sobrepeso y la obesidad se caracterizan por la acumulación anormal y excesiva de grasa corporal, lo que acompaña muchas veces de alteraciones metabólicas que incrementan el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, incluyendo diabetes mellitus, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

La etiología del sobrepeso u obesidad es multifactorial, sin embargo las principales causas son la ingesta excesiva de energía y el sedentarismo, y estas a su vez depeden muchas veces de entornos obesogénicos, como el tener disponibles alimentos densamente energéticos, problemas familiares, dentro de una comunidad o en la escuela, o pasar mucho tiempo frente al televisor o videojuegos.

La prevención del sobrepeso u obesidad es de suma importancia para evitar futuras escaladas de los costos en los servicios sanitarios, el ausentismo escolar y laboral de los padres.

Los niños pasan una gran parte del tiempo al día en la escuela, por lo que puede ser una opción para la prevención de dichos padecimientos y para ello dentro de la curricula existe la materia de educación física, sin embargo es poco el tiempo que es asignado para la promoción de la actividad física. Lo que no esta dentro de la curricula es la orientación alimentaria, donde se pueda fomentar los buenos hábitos de alimentación o enseñar a los niños una alimentación adecuada de acuerdo a las características mismas de su niñez.

Lo que podemos hacer como padres es fomentar que nuestros niños desayune en casa, ya que así podemos brindar alimentos saludables, higiénicos y de bajo costo, mientras que si desayunarán en la escuela, además de no contar con la energía necesaria para iniciar bien el día, los niños pueden preferir consumir alimentos poco saludables, densamente energéticos, ricos en grasa y/o azúcar, con poca higiene y de alto costo.

Podemos además mandar refrigerio o lunch de frutas como manzana, naranja, sandía o verduras como jícama o pepino, de acuerdo a los gustos de cada niño, que contienen menos azúcar que un jugo embotellado, alimentos que son ricos en fibra en comparación con unas galletas y menos costosos y que a su vez ayudará a la economía familiar, otra opción son las palomitas, pues las podemos conseguir con poca grasa y sal y que es una alternativa que gusta mucho a los niños.

De unos años hacia acá, las cooperativas de las escuelas han limitado la venta de alimentos industrializados, como refrescos, papas fritas, dulces o alimentos preparados que contienen altas cantidades de grasa o azúcares y con ello ayudando a la prevención de la ganancia de peso de los niños, sin embargo, afuera de las escuelas existen personas vendiendo esos alimentos y entonces se pierde el sentido de que las cooperativas no vendan esos alimentos.

Otra estrategia que podemos realizar como padres para fomentar la actividad física en nuestros niños son los deportes extracurriculares como puede ser la práctica de futbol, natación o simplemente caminar en un parque o en nuestra cuadra, que la falta de infraestructura o espacios para fomentar el hábito de ejercicio no impida que lo realicemos y/o se fomente.

 

MN. Elia María Zepeda Gómez
Asesora Nutricional
6672100231

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