viernes , 17 noviembre 2017

Mucho ruido y pocas nueces.

Mucho ruido y pocas nueces.

Tal y como suele suceder con los duelos de Mayweather, la “pelea que parecía imposible” cumplió con sus expectativas, sí, un espectáculo hasta cierto punto pobre y donde sucedió lo presupuestado, victoria del “mejor libra por libra” por un dudoso nocaut en el décimo asalto.

Lo único relativamente interesante se dio fuera de los encordados, no es ninguna sorpresa que Mayweather genere expectación en cada ocasión que sale a dar la cara ante los medios, su exótica manera de vestir, la manera en que gana dinero y cómo lo presume, son algunos de los motivos por los cuales la gente lo voltea a ver, y a la hora de la verdad, en el ring, sus peleas se convierten en una piedrita en el riñón.

Lo sucedido en Las Vegas fue un atentado contra lo que ha representado el boxeo por muchísimos años, tuvimos a un boxeador fantasma, aquel que no le puedes pegar porque siempre está fuera del rango de golpeo de su rival, y por otro lado, un luchador de artes marciales mixtas que solamente tuvo 6 meses para entrenar y aprender a medias los fundamentos del boxeo.

En 10 rounds, McGregor recurrió a llaves y golpes con antebrazo, y sus puñetazos eran los típicos de una batalla de artes marciales mixtas; a leguas se notaba que estaba haciendo de todo, excepto boxear como lo hace un pugilista con años de entrenamiento a cuestas.

Tanto Mayweather como el irlandés hicieron un negocio redondo con este circo, los dos se embolsaron una cantidad estratosférica de dólares, dejando a la afición con

un sabor amargo de la pelea, digo, uno ya sabía cuál sería el resultado final, pero, aun así, ilusionaba ver algo distinto.

Ahora estamos a escasos días de la pelea entre Saúl Álvarez y Gennady Golovkin, un combate que promete enormidades, pero hay que ser cautos, porque han sido ya muchísimos pleitos que nos han ilusionado, y terminamos con cara de decepción frente al televisor.

Pendientes.

=0=

Por otro lado, tenemos a los aún invictos Dorados de Sinaloa, eso sí, ya tambaleando un poco su estilo de juego, un empate a un gol fue el resultado obtenido en el Estadio Banorte ante un durísimo rival como Bravos de Ciudad Juárez, marcador que le permite al “Gran Pez” continuar como líder del Apertura 2017 con 14 unidades en seis jornadas.

Hay que apuntar los últimos dos rivales de Dorados, han sido el sublíder (Alebrijes) y el tercer lugar (Bravos), par de compromisos sumamente duros y se ha podido sacar adelante el resultado de sumar puntos, no obstante, el estilo de juego del sábado pasado sí quedó a deber entre los asistentes al Estadio Banorte, que esperaban un triunfo.

Se viene un respiro para la tropa de Diego Ramírez, toca visitar Tamaulipas, donde se medirán con la “Jaiba Brava” de Tampico-Madero, equipo que actualmente se encuentra en la antepenúltima posición, por ende, se espera un resultado donde se sume de a tres unidades.

Veremos.

=0=

Con esto nos despedimos, le deseamos una buena semana, y nos leemos el próximo viernes, día importante, porque los Dodgers de Los Ángeles le darán la bola de nueva cuenta a Clayton Kershaw, quien ya está recuperado de su lesión.

Hasta la próxima.

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