domingo , 24 septiembre 2017
Gobierno y el rating

Gobierno y el rating

Oswaldo Villaseñor

He de hacer una confesión, antes de iniciar el comentario. La siguiente reflexión no es meramente propia. Obedece a conjeturas de un grupo de amigos de café que a diario nos da por intentar en vano componer el mundo.

¿Es entendible la poca aceptación ciudadana que tiene el gobierno de Quirino Ordaz, donde apenas 4 de cada 10 sinaloenses lo aprueban?.

¿Es entendible que 7 de cada 10 sinaloenses piensen que se le está saliendo de control el gobierno a Quirino Ordaz?.

Claro que es entendible.

Los sinaloenses, de entrada, aún sufren una enorme y profunda decepción tras la aprobación de las cuentas públicas malovistas, cuando se esperaba el combate a la corrupción.

¿Es entendible percibir a un gobierno que aún no toma los hilos de poder y de control, como sí lo hizo de manera muy rápida el gobierno malovista?.

Claro que es entendible y más cuando este gobierno no hizo una separación de corrientes ni de aliados con desalineados y le apostó a la sana convivencia de todas las fuerzas políticas, permitiéndoles la libre coexistencia.

Y es aquí donde empiezan las comparaciones y las reflexiones que comparto pero que, confieso, no son totalmente mías.

1.- En más de una ocasión lo comentamos y lo hicimos en reiteradas ocasiones: Malova encabezó un pésimo gobierno porque no le apostó a gobernar. Malova le apostó a tener un control político que le permitió una concentración de poder como pocos gobernadores lo han tenido en la historia de Sinaloa.

2.- Hoy se podría decir que Quirino Ordaz le ha apostado a gobernar y ha descuidado mucho la política y, desde luego, no ha dado señales de querer pretender tener un férreo control político, donde se privilegie a su corriente o sólo a sus amigos. ¿ Y esto es bueno o es malo?

3.- De entrada, hay que hacer memoria: desde el arranque del gobierno malovista, de inmediato hubo muchos perseguidos, asesinatos no esclarecidos, acoso a empresarios que no se la jugaron con él, cobro de facturas y venganzas políticas contra muchos priistas y demandas penales a raudales para muchos que se consideraban un peligro para el nuevo gobierno.

4.- Con el gobierno de Quirino nada de esto ha pasado o, cuando menos, no ha trascendido. Tan no ha habido perseguidos ni venganzas políticas que, a pesar del desastroso manejo de las finanzas públicas, se aprobaron las cuentas públicas y, hasta el momento, ningún malovista ha sido citado ante las instancias judiciales.

5.- Para el sinaloense común, esa libertad de decir lo que piensa, aún en contra del gobierno actual, es mejor que tener un gobierno represor.

6.- Y hay otro apartado en el cual podríamos decir que Quirino le ha apostado a gobernar: la obra pública.

La ejecución de la obra pública ha sido con una visión social, de generar desarrollo y bienestar para los gobernados, y no son obras improvisadas o a capricho, que dejan un tufo de las jugosas ganancias para quienes encabezan el gobierno.

7.- Poner ejemplos se vale. Que generará mayor desarrollo. La carretera Badiraguato-Parral-Chihuahua, la Culiacán–Tamazula Durango, la autopista Mochis-Topo que se hará nueva con concreto hidráulico y que será la primera de este tipo que se construye en la historia de Sinaloa, a pesar de que Ahome ha tenido ya cuatro gobernadores en el pasado y ninguno lo hizo.

8.- Las obras del gobierno malovista como son los CUM de Mochis y Mazatlán, el Teatro de Los Mochis, así como muchas otras más de mala calidad que se hicieron, dejaron mucho que desear y de paso dejaron una estela de sospechas de corrupción.

9.- Es por eso que la reflexión de uno de los presentes es válida: Malova, como gobernador, fue un gran político, con una gran oratoria, con una gran capacidad histriónica que le dejó fuertes dividendos políticos y le generó a la vez una buena popularidad, hasta que la pesada loza de los hechos negativos de su gobierno se la sepultaron.

10.- Quirino, en su arranque, podríamos decir que lleva un buen gobierno, pero con una pésima conducción política. O sea, a la inversa de Malova.

Desde luego, la falta de un discurso que convenza, que comunique, la falta de esa conducción política, lo lleva a tener una baja popularidad.

En pocas palabras, el problema del actual gobernador es político, de manejo político, pero que permite a muchos sinaloenses vivir con mayor tranquilidad que en el pasado y eso ya es mucho decir.

Pero, ojo, para efectos de percepción, la popularidad, el rating, sí cuenta y cuenta mucho.

Así sin quitarle ni ponerle

Habrá que estar pendientes.

Hazte seguidor de Café Negro Portal con solo darle “Me gusta” a nuestra página www.cafenegroportal.com.

Simple Share ButtonsCompartir
Simple Share Buttons