domingo , 17 diciembre 2017

Series de campeonato

Series de campeonato

Por: Alberto Camacho Sarabia

Tal y como se pronosticó, Diamondbacks y Yankees avanzaron a las series divisionales de las Grandes Ligas, los dos comodines mejor sembrados en la tabla de “Wild Card” hicieron válida su condición de local, y ahora, estarán midiéndose con los pesos pesados de la Liga Americana y la Liga Nacional.

Este jueves arrancaron las series divisionales de la Liga Americana, por su parte, será este viernes cuando la Nacional inicien las hostilidades en Los Ángeles y Washington D.C respectivamente con los duelos Dodgers – Diamondbacks y Nacionales – Cachorros.

Nos sentimos con la inercia positiva en esto de pronosticar, así que ahí vamos con los cuatro cruces:

INDIOS – YANKEES: Esta serie arrancó este jueves en Cleveland, “La Tribu”, que logró juntar 22 triunfos de manera consecutiva, se mide con unos Yankees recién renovados y con aspiraciones de buscar hacer la maldad a la tropa de Terry Francona; sin embargo, es una misión muy complicada, conociendo el poder de los Indios.

Cleveland tiene una carta muy fuerte llamada picheo, nombres como Trevor Bauer, Corey Kluber (Candidato al premio Cy Young) o el propio Carlos Carrasco, son algunos de los lanzadores que te pueden abrir un partido y mantener a raya a un equipo como Nueva York, y a eso sumar relevistas como Danny Salzar, Cody Allen, y el nombre más temible en la Liga Americana: Andrew Miller.

Por su parte, Yankees vio cómo su as de picheo, Luis Severino, salió vapuleado en el juego de comodín de manera dramática, aunado a ello, el refuerzo estrella, Sonny Gray, tampoco lució mucho en el primer juego de la serie; asimismo, la ofensiva se vio silenciada por la gran labor del cuerpo de lanzadores de Cleveland, Aaron Judge y compañía se vieron disminuidos en el duelo inicial de esta serie.

Indios tiene la ofensiva aceitada con Francisco Lindor, Jason Kipnis, Jay Bruce y José Ramírez, y, en base a lo mostrado en el primer duelo que lo ganaron por pizarra de 4-0, no vemos a Nueva York con los argumentos suficientes para eliminar a “La Tribu”, o al menos, no podrán hacerles daño en el Progressive Field, ya en la Gran Manzana será otra cosa.

Aún así, avanzan los Indios.

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ASTROS – MEDIAS ROJAS: Los patirrojos, famosos por la celebración del “Win, Dance, Repeat” que se avientan Andrew Benintendi, Jackie Bradley Jr. y Mookie Betts al final de cada partido que ganan, parece que están topando con pared, y vaya contra qué equipo, los impresionantes y sumamente compactos Astros de Houston, que buscan a como dé lugar su sitio en la Serie de Campeonato.

Boston se metió ayer en el Minute Maid Park de la ciudad Texana con su mejor carta, el lanzador zurdo Chris Sale, quien llegó con campanas y trompetas a Medias Rojas producto de sus grandes actuaciones con el equipo de los Medias Blancas de Chicago; y el “refuerzo” salió vapuleado por una ofensiva de los Astros que asusta a cualquiera.

Los Medias Rojas han ganado partidos importantes en esta temporada, pero uno de los dolores de cabeza del manager John Farrell siempre fue el picheo, fuera de Sale, nombres como Doug Fister, Drew Pommeranz, Rick Porcello y el propio David Price tuvieron una temporada sumamente intermitente, y eso es algo que en playoffs puede pesar enormidades.

Por su parte, Houston no cuenta con nombres de peso en su rotación, les vino de perlas la llegada de Justin Verlander como lanzador as, y con las buenas actuaciones de Dallas Keuchel y Luke Gregerson, si bien no es una rotación sólida y de peso, al menos puede sacar las primeras cinco entradas con relativa tranquilidad.

Lo medular de este equipo recae en tres nombres: Carlos Correa, George Springer y Alex Bregman, peeeeero, un caso que se cuece aparte y es el alma de estos Astros, es un venezolano de 1.65 metros de estatura, mi “Astroboy”, José Altuve.

Altuve, de entrada, se despachó a Boston con tres cuadrangulares, siendo la bujía principal de la ofensiva texana, sin duda alguna el sudamericano es el terror de los equipos de la Liga Americana, y, combinado con el poder ofensivo de sus compañeros, Houston es una máquina de imparables.

Los nombres: Benintendi, Bradley Jr., Betts, Devers, León, Pedroia o Bogaerts, pueden hacerle daño a los Astros, sin embargo, conscientes de que su debilidad es el picheo, y combinada con la capacidad de chocar la bola de los maderos de Houston, vemos a Medias Rojas eliminados en esta serie divisional por segunda temporada consecutiva.

Pasan los Astros, y mi José Altuve.

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CACHORROS – NACIONALES: Ya pasando a la Liga Nacional, el choque entre los capitalinos y los oriundos de la “Ciudad de los Vientos” resulta el más parejo y atractivo de toda las Grandes Ligas, Nacionales y Cachorros tuvieron temporadas similares, y, pese a no contar con una campaña de más de 100 victorias, la calidad de sus planteles es de poner nervioso a cualquiera.

Chicago es el actual campeón, y con una plantilla prácticamente idéntica a la de la temporada pasada, los Cachorros ya saben lo que es jugar con el cuchillo entre los dientes, con un picheo audaz y una defensiva con la sangre fría, y una ofensiva explosiva en el momento justo.

Por otra parte, Washington tiene un equipo talentoso, con una rotación de picheo sólida y una ofensiva que también busca hacer contacto antes de apuntar a las gradas del outfield, sin embargo, no cuentan con experiencia suficiente en playoffs, y es una instancia que les pesa.

El agarrón de lanzadores es muy atractivo, por Washington están listos para lanzar Stephen Strasburg, Max Scherzer y Gio González, mientras que con Cachorros están esperando su oportunidad Kyle Hendricks, José Quintana y Jon Lester.

En el departamento del talento, Nacionales avienta al completo Bryce Harper, Anthony Rendón, Jayson Werth y el versátil Daniel Murphy, por otro lado, Chicago manda a la “Bryzzo” (Anthony Rizzo y Kris Bryant), Javier Báez y el ídolo de Cachorros, Ben Zobrist.

Nombres y hombres los hay en los dos frentes, una serie sumamente pareja y atractiva para el buen espectador de este deporte, sin embargo, creemos que el peso y la inercia de los Cachorros les permitirá ir a la Serie de Campeonato.

Pasa Cachorros.

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DODGERS – DIAMANTES: El mejor equipo de las Grandes Ligas en cuanto a récord de ganados y perdidos (104-58), se mide con el que fue su “coco” durante toda la campaña; Dodgers de Los Ángeles y Diamantes de Arizona es la Serie Divisional que cierra las actividades de este viernes en el mejor béisbol del mundo.

Los californianos tenían años esperando una temporada así, con una rotación de picheo confiable y sana, así como también una ofensiva compacta y con muchísimo talento joven, donde todos contribuyeran en la pizarra, bateando en momentos clave.

Dodgers cuenta en su rotación con abridores sumamente sólidos y que demostraron buenas cosas este año: mi Clayton Kershaw, Alex Wood, Yu Darvish y Rich Hill son los cuatro principales nombres que tiene disponible Dave Roberts, y qué decir del cerrador Kenley Jansen, quien fue uno de los mejores taponeros de la Gran Carpa.

Ofensivamente Los Ángeles no tiene nada que pedirle a nadie: Cody Bellinger, Curtis Granderson, Corey Seager, Yasiel Puig, Chris Taylor, Justin Turner y el receptor Yasmani Grandal hicieron buenas cosas este año, poniendo a soñar a sus fans.

Por su parte, Arizona demostró que tiene un poder demoledor en su juego de comodín contra Colorado; absolutamente todos los peloteros ofensivos de los Diamantes hicieron gala de su poder, pero lamentablemente, mostraron deficiencias a la hora de lanzar, viéndose muy endebles.

Dodger Stadium es un parque de lanzadores, cosa que le puede complicar las cosas a los del desierto, y si tomamos en cuenta la capacidad que demuestran los Dodgers este año, que lucen como un equipo sólido y conscientes de lo que pueden lograr, podemos ver una serie en favor de los azules.

Parece que este año es el de los Dodgers, pero primero, debe sortear un obstáculo muy complicado, y el que fue su “coco” en temporada regular, 11 victorias en favor de los Diamantes contra 8 de Los Ángeles puede pesar y mucho.

Aun así, pasan mis Dodgers.

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Así las cosas, nos leemos el próximo lunes con mucho gusto.

Hasta la próxima.

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