miércoles , 22 noviembre 2017

¿Se fracturó el malovismo?

¿Se fracturó el malovismo?

Oswaldo Villaseñor

¿Se fracturó el malovismo en Ahome? Esta es una pregunta a la cual hay que buscarle una respuesta convincente.

Dependiendo de la respuesta, es el futuro político inmediato que puedan tener varios personajes que encontraron en esta corriente sus días de gloria y que de cara al 2018, ahora su futuro puede resultar incierto.

No hay duda que, por seis años, el municipio de Ahome se convirtió en el principal bastión político del grupo malovista.

Es más, hoy en día se podría pensar que Ahome era –si es que se fracturó- su bastión más importante. La influencia y lo que representan políticamente las otras dos alcaldías en su poder, como es Salvador Alvarado y El Fuerte, no pintan en el escenario estatal.

Tras lo visto en el pasado festejo del ex secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros, donde el alcalde de Ahome, Álvaro Ruelas, no estuvo presente y además, la mayoría de sus funcionarios tampoco, podría hablar de un deslinde del primero de los jerarcas del grupo que lo llevó al poder.

El alineamiento del alcalde Álvaro Ruelas hacia el gobernador Quirino Ordaz ha sido más evidente durante las últimas semanas, como más evidente ha sido su alejamiento del malovismo.

Los pleitos internos entre integrantes del grupo malovista han sido también notorios.

Quién no recuerda la campaña sucia donde se intentaba acusar al alcalde Álvaro Ruelas de haber pactado con un grupo del narco.

Quién no recuerda la quema de una camioneta del periodista Juan Pablo Espinoza que, por cierto, aún queda impune a pesar de tenerse los elementos suficientes y claros sobre los autores materiales e intelectuales.

Quién no recuerda la intentona fallida del diputado federal Bernardino Antelo de pretender ser socio del selecto Country Club de Los Mochis, donde se le rechazó por ser considerado persona non grata.

En fin, han sido muchos, no sólo estos tres, los pasajes que se han escrito durante los últimos meses donde unos integrantes de esta corriente malovista acusan a los otros y los otros a los unos de ser los culpables o autores intelectuales de esta guerra sucia.

Eso sí, ningún pasaje de estos ha marcado una línea tan evidente de una posible fractura al interior de los malovistas.

Por lo pronto, la ausencia del alcalde Álvaro Ruelas y la ausencia de la clase priista y sus funcionarios del festejo de Gerardo Vargas puede ser la señal más clara o síntoma contundente de que el grupo malovista se fractura y en Ahome se gesta un nuevo alineamiento político, donde ya no sólo dos de los tres diputados locales, sino ahora hasta el presidente municipal, han pintado su raya y buscan su futuro político, alineado al gobernador Quirino Ordaz.

¿Hasta dónde esta aparente fractura es real?.

Eso pronto lo veremos, dijo el ciego.

Así sin quitarle ni ponerle

Habrá que estar pendientes.

PASO A PASITO.- Ya lo habíamos comentado. El alcalde de Culiacán, Jesús Valdés, no ve mal la posibilidad de buscar ser candidato a senador. Incluso, advertíamos, ya empieza a mover a sus cuadros de Fuerza Sinaloense que tiene diseminados por todos los municipios del estado.

Pues bien, apunte uno más.

El joven Emeterio López Carlón, quien ya fuera regidor en Guasave, coordinador de zona del sistema Cobaes y actualmente es funcionario de la administración de Jesús Valdés, es de los apuntados a evaluarse para una candidatura a la diputación local.

Emeterio, se dice, no pertenece a ningún grupo político local y eso le puede ayudar en momentos donde lo que se viene es un encontronazo entre los grupos tradicionales en la lucha por las candidaturas.

Hay que apuntar a otro más en la lista. De que quiere, quiere, y de que llegue, es otro cantar.

OTRO PASITO.- Ufff, el Congreso se convirtió ayer en una arena de box. Hasta la sesión se tuvo que suspender ante la ausencia de condiciones de seguridad para desarrollarla.

En enfrentamiento entre dos corrientes de maestros del SNTE 53 fue la causa que se sumó a la toma de la tribuna por parte de la fracción panista y que terminó hasta en agresiones contra periodistas.

En fin, hubo de todo, menos legislación.

UN PASITO MÁS.- Todo parece indicar que el conflicto suscitado tras la reconstrucción de la carretera Los Mochis-Topo, donde los ejidatarios del Morelos reclamaban la propiedad de los terrenos por donde está trazada la rúa desde hace varias décadas atrás, ya llegará a su fin. Nada que el dinero no pueda arreglar.

En fin.

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