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GABRIELA MONTERO Y SU MÚSICA IRREPETIBLE EN CULIACÁN

GABRIELA MONTERO Y SU MÚSICA IRREPETIBLE EN CULIACÁN

30-Oct-2013 Por Angie Rod

En medio del remolino de la vida actual, de los escandalosos tonos de los celulares, del tráfico, la radio, los iPods y el ruido propio de cualquier ciudad capital, se abrió paso un momento de tranquilidad, de sosiego, de calma, de armonía a un solo instrumento e infinidad de emociones provocadas por el corazón de una mujer puesto en sus manos.

Gabriela Montero, nacida en Caracas, Venezuela, y quien ha viajado por todo el mundo, llegó este 29 y 30 de octubre con su piano y sus aclamadas improvisaciones hasta Culiacán como parte de los eventos de la temporada Otoño Invierno de la Sociedad Artística Sinaloense #SAS y el Instituto Sinaloense de Cultura #ISIC.

En un Teatro Pablo de Villavicencio que poco a poco fue llenándose hasta parecer un solo espectador, la artista apareció para entregarse como en cada presentación a su público y mostrarse tal cual es, a través de sus notas. En la primera parte, nos despegó de la realidad con su virtuosismo y gran musicalidad con la interpretación de dos de sus obras favoritas: los Intermezzos de Brahams, y la Fantasía opus 17, más famosa aún que su propio autor, Shumman.

Pero el repertorio no fue solo de su música seleccionada, sino de todos los presentes, a quiénes invitó a proponer temas conocidos para poder desmenuzarlos e improvisarlos esa noche como una obra de arte única y exclusiva que no volverá a sonar igual en ningún otro lugar.

Las propuestas se dejaban escuchar de uno y otro lado del teatro, hasta que “Por una cabeza”, el popular tango compuesto por Carlos Gardel, empezó a sonar en su piano, y como un rompecabezas lo fue desmembrando para volverlo a ensamblar desde una perspectiva clásica.

“Llorar y llorar, llorar y llorar…” tarareaban con fuerza e insistencia, para que las virtuosas manos de Montero retomaran el himno de José Alfredo Jiménez “El Rey” y lo transformara en una melodía donde el despecho y el orgullo se sintieron en cada uno de los acordes.

Improvisaciones majestuosas que parecían obras de la planeación y todo el cuidado, más que de la ocurrencia entusiasta y la espontaneidad del momento. Así, cuando Gabriela solicitó una emoción para plasmarla en el teclado, uno de los asistentes le pidió expresara su sentir al visitar Culiacán. Tras describirla como “picante” y con gente “cálida, amable, educada y decente”, Gabriela Montero terminó de conquistar el corazón de los cientos de asistentes, que pese a la ya avanzada noche y, quizá, el cansancio de una larga jornada, no minimizaron un segundo su atención.

Ya casi para finalizar, su patria Venezuela se hizo presente en una melodía llena de nostalgia, dolor y melancolía, pero la música hasta en las emociones más tristes llena de fuerza el alma y renueva la esperanza. Los aplausos resonaron en el salón por varios minutos.

Como olas de mar, sus manos iban y venían por el teclado, perfecto cómplice de esa conexión única, natural y espontánea con la música, los silencios, el público y su creatividad. “El Himno a la Alegría” dio por concluida la sesión de su segunda presentación en Culiacán, dejando a su paso, a cada improvisación, una experiencia irrepetible.

Gabriela Montero improvisa su sentir por Culiacán

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