jueves , 15 abril 2021

Funcionarios de Malova están pasaditos de peso

Funcionarios de Malova están pasaditos de peso

Irene González y Carlos Rosas

Culiacán, Sinaloa.- Funcionarios robustos, obesos, flaquitos y mamados forman parte del gabinete del gobernador Mario López Valdez.

La rutina de trabajo ha ocasionado que muchos de éstos presenten sobrepeso, por lo cual una alimentación sana y balanceada es, para muchos, un sueño imposible.

Más de 24 horas de trabajo (para algunos, no todos) les imposibilita comer en casa, practicar algún deporte o hacer ejercicio.

El 70 por ciento de la clase política estatal es obesa, ventanea el secretario de Salud, Ernesto Echeverría Aispuro, quien se cuenta entre los pasaditos de peso del gabinete estatal.

Esta cifra es similar a la población de Sinaloa, revela el funcionario, quien dijo a Café Negro Portal que 7 de cada 10 personas en el estado presenta este problema y los secretarios de estado no se escapan, incluyéndolo a él mismo.

«Yo también tengo problemas de sobrepeso. Es que en este ambiente desayuno, comida y cena donde quiera es bueno», dijo el responsable de las políticas de salud en Sinaloa.

Enlista al coordinador de Proyectos Estratégicos, Franscisco Labastida Gómez de la Torre; al jefe de la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas, Juan Pablo Yamuni; al secretario de Desarrollo Social y Humano, Juan Ernesto Millán Piestch, y al secretario de Obras Públicas, José Luis Sevilla Suárez.

Pero tampoco se escapan de la mención el secretario de Desarrollo Económico, Aarón Rivas Loaiza; el titular de la Sepyc, Francisco Frías Castro, así como el secretario de Innovación Gubernamental, Karim Pechir Espinoza de los Monteros.

Por lo anterior, son pocos los funcionarios del gabinete que tienen en sus oficinas aparatos para realizar ejercicio.

Gerardo Vargas Landeros, secretario General de Gobierno, de 51 años de edad, dispone de una caminadora y de un aparato para hacer abdominales y pierna.

Su tarea de funcionario es tan absorbente, comenta, que se sube a los aparatos ejercitadores entre una hora y hora y media y desde allí platica y toma acuerdos con sus subsecretarios y directores.

Vargas, quien mide 1 metro con 82 centímetros y pesa 84 kilogramos, no lleva una dieta balanceada, pero excluye del consumo los refrescos de cola y todo aquel platillo que provoque gordura.

La meta es bajar los 6 kilos que tiene demás porque su peso normal es de 74 kilos.

“Tengo que bajarlos”, advierte Vargas, quien presume al reportero sus últimos estudios de laboratorio que revelaron que se encuentra perfectamente bien. “Y el electrocardiograma salió de quinceañero”, bromeó.

Para evitar las llantitas, Vargas Landeros asegura que trata de ser más ordenado en sus alimentos, evitando comer grasas y tortillas, “que me encanta, pero no puedo”.

También evita comer dulces, como el chocolate.

“El chocolate es uno de mis dulces preferidos, pero trato de cortarlo lo más que pueda. Por su puesto, que el alcohol, hay que evitar el alcohol lo más posible”, agrega.

El secretario de Salud reconoce que él pesa actualmente 85 kilos y para su estatura debe contar con 77 kilos.

El gobernador Mario López Valdez dijo que pesa 98 kilogramos y mide 1.90 centímetros.

Para evitar engordar, asegura que corre. “Dicen que un gobernante tiene que hacer ejercicio para tener la mente clara, presume.

Agrega que durante toda su vida ha realizado ejercicio e incluso es uno de sus vicios.

¿Les recomendaría a sus funcionarios hacer ejercicio? Se le cuestiona.

“A todos y a los periodistas también”, responde entre risas.

El secretario de Desarrollo Económico, Moisés Aarón Rivas Loaiza, mide 1.72 centímetros y pesa 83.5 kilogramos.

Para bajar esos kilitos demás, se levanta a las 6:00 horas y realiza caminata y bicicleta.

“Todos los días hago 45 minutos de caminata en una banda y más o menos de 5 a 7 de bicicleta”, cuenta el funcionario, quien reconoce que a la mejor le falta estar más delgado, “pero me siento a gusto”.

Juan Ernesto Millán Piestch, secretario de Desarrollo Social y Humano, sostiene que todos los días por la mañana realiza ejercicio y por las noches, por lo menos, camina unos 45 minutos.

Pero, además, explica, juego béisbol, softbol, tenis y, por si fuera poco, por lo menos una vez a la semana o cada 10 días se echa una «cascarita» de basquetbol.

«Siempre he sido deportista, tengo 39, casi 40 años», comenta el hijo del ex gobernador Juan Millán Lizárraga, de quien, dice, heredó el gusto por el basquetbol.

Reconoce, sin embargo, que se encuentra arriba de su peso normal ya que pesa 107 kilógramos cuando su peso máximo no debe rebasar los 85 kilógramos para su estatura, que es de 1.80 metros.

«Hay que echarles más ganas para estar en forma, se necesita por salud y por una forma muy positiva de desestresarse de la actividad diaria», admite.

El director de Gobierno, Raúl Pérez Miranda, es otro de los hombres del gobierno que gusta del ejercicio.
Mide 1.79 centímetros y pesa 95 kilogramos.

Desde los 13 años practica el deporte y hace 15 años asiste al gimnasio para ejercitarse, actividad que realiza una hora con 15 minutos al día.

“Es hábito, definitivamente en un momento de la vida pasa a ser un hábito y una rutina que forma parte de la vida de uno”, destaca.

Asegura que trata de ser ordenado en sus horas de comida, aunque reconoce que en ocasiones por las horas de trabajo no se puede, pero en la medida de lo posible trata de hacerlo.

El jefe de Oficina del Gobernador, Gustavo Zalava, también tiene gusto por el ejercicio.

Cuando los tiempos le dan asiste al gimnasio y los fines de semana practica beisbol.

Manifiesta que no lleva una dieta y le entra de todo tipo de comida.

El secretario de Seguridad Pública, Genaro García Castro, mantiene un cuerpo musculoso y sano pues desde hace mucho tiempo realiza ejercicio.

Incluso, comentan, diariamente se ejercita en el Instituto Estatal de Ciencias Penales, donde pone en actividad a parte de sus jefes policiacos.

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