miércoles , 14 abril 2021

«Yo me quedo con mi Ángel; ellos que se queden con su hija»: Padre de Anel

«Yo me quedo con mi Ángel; ellos que se queden con su hija»: Padre de Anel

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Carlos Rosas 

Guamúchil, Sinaloa.- «Yo me quedo con mi Ángel y ustedes con su hija», brotan  con tristeza y rabia las palabras de Hugo Báez Ortiz, padre de Anel, la joven estudiante de la UAS que presuntamente fue asesinada de 65 puñaladas por su amiga Erandy Gutiérrez.

La entrevista se realiza en un cuarto de sala, a escasos metros del baño donde la adolescente de 16 años fue encontrada por su hermana asesinada.

En la esquina de la sala están una muñeca quinceañera y un puñado de regalos. Hugo se sienta, se pone cómodo y respira hondo.

El reportero gráfico le pregunta su nombre. «Hugo Báez Ortiz», responde con aplomo. Transcurren 10 segundos cuando se le hace la primer pregunta: Para que nos reseñe lo que ocurrió ese día.

«Sí, de hecho, también venía mi asistente. Pasé a recoger a mi hija al colegio, al momento de llegar me percaté que estaba abierto el portón, casi hasta la mitad y que estaba entreabierta la puerta hasta la mitad, que había luz y como le había estado marcando a mi hija anteriormente y como venía a dejar a la otra niña y pues usualmente me bajo a saludarla y decirle que ya llegué y pues obviamente con la preocupación de por qué no había llegado a recoger al colegio a su hermana.

Hugo, acompañado por su hija Aidé, de 11 años, y su asistente, llegó a su casa a las 19:20 horas del miércoles 19 para cerciorarse por qué Anel no había recogido a su hermana del colegio.

Extrañado por la situación, Hugo inmediatamente pensó que alguien estaba en compañía de Anel. «Entro y miro la manera en que estaba la casa, el desorden que había, la mancha en el piso que no alcanzaba a distinguir, qué era, por qué estaba así. Y era que estaban tratando de limpiar, después me percaté de eso, que hicieron como una limpieza».

Para borrar la evidencia del crimen, señaló que desaparecieron los dos trapeadores de su casa, con los cuales, supone, limpiaron la sangre que brotó del cuerpo de Anel. «Y es que ella los utilizó para hacer eso», dijo.

Un silencio se había apoderadaro de su vivienda. Por más que empezó a hablarle a Anel, ésta no respondía, por lo que pensó que estaba dormida encerrada en su habitación. Segundos que se hicieron eternos, carcomieron su tranquilidad.

«Le empecé a tocar y no respondía y estaba bajo llave. Anel, ¿qué pasa? O sea, por qué estaba bajo llave. Se me hizo bastante extraño», confesó.

Su otra hija se percató que también el baño se encontraba bajo llave, por lo que tomó un trinche de la cocina y rápidamente fue cuando vio tirada a Anel rodeada de un río de sangre. Hugo no puede más, enmudece, las lágrimas empiezan a brotar y su voz se entrecorta por segundos.

«Rápidamente abre…. y ahí fue donde se dio cuenta cómo estaba su hermana y un grito despavorido, cómo gritó, cómo me dijo: Papi, Anel, y ya al ver eso yo no daba crédito a lo que estaba viendo».

«Me acerqué para retirar a mi hija, me acerqué para ver, era  evidente que mi hija ya no estaba», dijo con mirada perdida.

El recuerdo doloroso se sigue apoderando de Hugo. La entrevista vuelve a parar por cuestión de segundos. Lo auxilia el reportero: ¿Eso fue en el baño? ¿Allí estaba?

«Sí, allí estaba», responde.

«Estaba rígida, con la mirada perdida, ensangrentada, era todo lleno de sangre allí», destaca.

El panorama de Hugo se expandió cuando se asoma al cuarto y también se encontraba un desorden con manchas de sangre, donde también había evidencias que alguien trató de limpiar.

«Pero me percaté de muchas cosas que había también. Tengo un adorno de la mesa, había astillas todavía, restos de eso, había también una pequeña huella de pies descalzos, donde habían limpiado… Había muchas cosas que se miraba que algo había pasado, donde luchó seguramente mi hija», manifestó.

El shock de Hugo aceleró su desespero y no hallaba qué hacer. No traía en manos ningún número de teléfono para dar parte a las autoridades. Intentó marcar al *66, pero ya llamada jamás entró.  Corrió con rumbo al centro médico del Hospital General, donde finalmente le proporcionaron el número de la policía.

De hecho, cuenta, se comunicó a la Cruz Roja, pero no había nada más qué hacer. Su hija estaba muerta.

En cuestión de minutos un cerco de fuerzas de seguridad, de rescate, elementos castrenses y policías investigadores acordonaron su vivienda.

Curiosamente ese día, Hugo, de oficio sastre, recibió una llamada de su madre, donde le avisaba que no iba a regresar al trabajo para quedarse con sus hijas.

El coordinador del colegio le avisó a Hugo que su hija Anel no había recogido a Aidé, quien estudia el sexto grado de primaria.

«Nadie me ha informado (lo que pasó). Creo que algún niño por allí escuchó algo», confiesa.

«Aquí fue una lucha lo que hubo», dijo estar convencido al ver los rastros de sangre y el desorden dentro de la vivienda.

«Mi hija seguramente sí (trató de defenderse). Eso es evidente», agrega.

Como padre, asegura nunca notó algo raro en Anel, pero sí tenía conocimiento de su amistad con Erandy, la presunta asesina que fue internada en el CIPA.

«Eran amigas desde la secundaria», informa Hugo, quien sostuvo que nunca se percató de signo de envidia de parte de Erandy hacia su hija, ya que era más introvertida «y no expresaba tanto como las otras compañeras de mi hija que por lo contrario siempre fueron bien allegadas conmigo».

Confirmó que ese día Erandy llegó con un frapé a su casa, de acuerdo con un testigo. Llegó a pie.

El padre de Anel asegura que su hija no estaba distanciada de Erandy porque siempre le platicaba todo. «Me extraña que digan que estaban peleadas porque no sé de dónde sacaron esa versión», dijo.

También rechazó que existan fotografías donde Erandy aparece desnuda, lo cual, dijo, se puede constatar con los amigos.

Señaló que la defensa de Erandy se quiere agarrar de las supuestas fotos. «Es una supuesta molestia de Erandy, que es de lo que se quiere agarrar para defensa. Tú crees que eso sea posible, que de haber sido, si hubieran existido esas fotos, es motivo suficiente para un acto así, tan cruel, que haya premeditado todo, eso lo hizo con premeditación y como luego dicen: alevosía, ventaja», acusó.

«Hizo un allanamiento de morada también. De qué manera, con engaños, con una falsa cara. Así que esas fotos, como lo he dicho varias veces, para mi ver y conociendo a mi hija, no existieron», indicó.

¿Entonces, a qué atribuye usted esta agresión?  

«Difícil contestar tu pregunta».

Insiste en que las fotos son falsas, habiendo tanta confianza entre él y su hija, por lo que le es difícil que le hubiera ocultado algo más allá.  «Y si no lo sabría yo, lo sabrían mis otros hijos porque entre ellos también había demasiada confianza».

Tres días antes de su crimen, Anel , a quien de cariño le decía «Mi Tompas», celebró sus 16 años en su casa. Erandy no asistió a la fiesta. Ese día había pocos amigos, pero íntimos de Anel.

¿Cuántas personas?

«Fueron pocos los amigos, pero fueron muy íntimos».

¿Estuvo Erandy en esa reunión?

«No, no estuvo».

Hizo un llamado a la autoridad para que esté muy atenta a estos casos, porque debe haber una manera que se aplique la ley como debe ser, dijo.

No es posible que a la presunta asesina de su pequeña se le pretenda sentenciar con 7 años de cárcel, lamenta.

«Porque no se puede limitar a decir es menor de edad. Es un menor de edad que actuó con una saña terrible, que no actuó como un menor de edad. Así que no puede ser sentenciado, juzgado, como un menor de edad porque esos actos son propios de un adulto que no sé decirte qué palabra, ni por más adulto que haya sido, sean capaces de actuar de esta saña», recriminó.

«Entonces, se pregunta, ¿cómo se le debe juzgar? Cómo un niño? No».

«Señor gobernador, ellos que opinan, si les parece que es justo que se aplique una ley así nada más. Es como si le estuviéramos dando permiso a la juventud de decir, bueno, mientras no cumplas tu mayoría de edad, haz lo que se te venga en gana, al fin y al cabo hay tolerancia para ti», expresó.

Hugo y sus hijos (Aidé, de 11 años y un varón de 20 años)  planean cambiarse de vivienda. La razón: Hace año y medio también su esposa murió de cáncer en ese hogar.

«No nos hemos sentado los tres porque han sido un poco difíciles estos días pero yo siempre los tomo en cuenta para tomar una decisión, pero creo que de entrada no podemos estar aquí», asegura.

Sería bastante pesado para ellos vivir en esa casa porque primero sufrieron la ausencia de su esposa y ahora de Anel.

«Incluso, ella (su esposa) cumplía años el día 15, mi hija el 17, ya al recordarla estuvimos llorando», sostuvo.

«De hecho, ella falleció en esta casa también; ahora sumarle esto… Difícil, realmente muy difícil».

¿Alberga mucha tristeza y rabia en su corazón?

«Demasiada».

¿Difícil perdonar a Erandy?

«Difícil».

«Yo la dejo en manos de la justicia y después que la justicia divina también se encargue porque esto es demasiado dolor para mí».

Dijo no tener la menor duda que Erandy mató a su hija. «Fue ella», señaló.

«Ellos están sufriendo, por decirlo de alguna manera, su propio infierno porque no creo que les sea fácil aceptar a ellos el hecho de tener una hija así. Eso es obra de ellos, ellos la criaron, ellos supieron lo hicieron o lo que no hicieron. Entonces, que ellos hagan lo propio y que yo haré lo mío también. Yo me quedo con mi hija, sana, con sus recuerdos bellos, me quedo con mi Ángel, ellos que se queden con su hija. Que Dios los ayude».

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