domingo , 17 enero 2021

«¿Dónde está mi hijo?»

«¿Dónde está mi hijo?»

Carlos Rosas

Culiacán, Sinaloa.- ¿Dónde está mi hijo? Fue la pregunta que cruzó infinidad de veces por la mente de Sandra Luz Hernández, la activista que fue asesinada de 15 tiros en una de las calles de la colonia Benito Juárez, en Culiacán.

Sus restos fúnebres son velados entre el hermetismo y el dolor en una funeraria del bulevar Emiliano Zapata.

Un asesino solitario silenció a la luchadora social que desde el 2012 exigía el esclarecimiento de la desaparición de su hijo Édgar Guadalupe García, quien presuntamente trabajaba en la Procuraduría de Justicia y fue desaparecido de manera forzada desde hace dos años.

“Por favor, no le tomen fotos a sus hijos”, suplica el hermano de la fallecida, quien teme por su vida y la de sus sobrinos si ofrecen declaraciones a los medios de comunicación que cubrieron la nota sobre los hechos ocurridos la tarde del lunes.

Finalmente, el familiar, entre el desconcierto y desconfianza, accede. Las imágenes del ataúd blanco rodeado de ramos de rosas rojas son captadas por las cámaras.

Afuera del lugar permanecen compañeros de muchas batalles de Sandra.

Óscar Loza Ochoa, luchador social que fuera presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, no da crédito de lo ocurrido, y revela que Sandra Luz acudió a una especie de cita con un informante que la engañó, pero ésta fue fatal.

“Lo que sabemos antes de esto es que sí se dio el acercamiento de una persona que señaló que sabía quién podía darle datos (sobre la desaparición de su hijo)”, revela.

Al igual que Sandra Luz, Alma Rosa Rojo tiene un hermano desaparecido desde hace 5 años. En el desgaste de su calzado y sus pies cansados de tanto peregrinar porque se hace justicia, conoció a Sandra Luz, con quien floreció una gran amistad.

“Lo único que pedimos son los cuerpos; no pedimos saber nada de las personas que se los llevaron. Incluso, no somos personas que tengamos los medios para hacer venganza ni queremos venganza tampoco”, solicita.

Las lágrimas empiezan a brotar cuando evoca a su amiga Sandra Luz, incisiva por saber el paradero de su hijo Édgar. “Yo recuerdo a mi amiga como una mujer incansable, exigiendo a las autoridades la aparición de su hijo”, recuerda.

Alma Rosa baja la mirada. Las lágrimas la vencen, pero su voz jamás se entrecorta y continúa el relato: “Encontrar a su hijo, era lo único que ella pedía”.

El que Sandra Luz haya sido férrea luchadora por saber del paradero de su hijo no es motivo suficiente para que le hayan hecho eso, condena.

“Ella merecía mucho respeto porque era una mujer muy tenaz, ustedes lo saben”, manifiesta.

Comenta que incluso, ante la pasividad y la impunidad galopante en ambos casos, Sandra Luz la motivaba a continuar para hacer presión y que las autoridades de procuración de justicia le dijeran dónde estaba su hijo.

“Ella decía yo voy a ir. Si tú no vas, Alma Rosa, yo voy porque yo tengo que estar allá porque si no vamos, Alma Rosa, le estamos dando más chanza de que las cosas queden allí y ella quería lograr algo, que las autoridades pusieran más empeño en los casos”, dijo.

La organización “Unidas por la Paz” perdió su brazo derecho, a una luchadora incansable que se quedó con una luz en el camino.

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