sábado , 8 mayo 2021

«Yo le dije al procurador si tenía a un delincuente trabajando con él»: Sandra Luz Hernández a Carlos Rosas

«Yo le dije al procurador si tenía a un delincuente trabajando con él»: Sandra Luz Hernández a Carlos Rosas

Irene González y Carlos Rosas

Culiacán, Sinaloa.- Un año después de la desaparición de su hijo Édgar Guadalupe García Hernández, el 12 de febrero de 2013, la activista Sandra Luz Hernández se apostó en el patio central de Palacio de Gobierno para exigir a las autoridades que investigaran su paradero.

Incisiva, combatiente y ataviada en ropa color negro, la mujer que residía en la colonia Rafael Buelna –que fue presuntamente asesinada por Jesús Fernando Rodríguez Valenzuela– se rodeó de reporteros que cubrieron la nota.

Micrófonos y grabadoras fueron colocados muy cerca de su boca, de la cual brotaban palabras de desaliento y dolor.

Una manta con fondo blanco donde se ilustraba la fotografía del joven desaparecido y un breve mensaje fue utilizada como bandera.

Cientos de curiosos fueron testigos mudos de la manifestación, a la cual asistieron familiares y amigos.

Aquella mañana del 12 de febrero de 2013 Sandra Luz exigía ser atendida por las autoridades y, con la esperanza puesta, relató el tortuoso camino que había recorrido a lo largo de 12 meses de trago amargo: “Mi hijo tiene 25 años, se lo llevaron de la colonia Progreso un 12 de febrero, a las 9 de la noche, junto con otros más. No nos han dado ninguna información, ningún avance en las investigaciones”.

Desde la privación ilegal de la libertad de su hijo –quien se desempeñaba como mensajero en la Procuraduría de Justicia– a Sandra Luz los días se le hicieron largos y las noches una pesadilla.

Y no era para menos: A un año de que Édgar Guadalupe fue desaparecido, la Procuraduría de Justicia no ofrecía avances del caso, sin embargo, el ánimo de Sandra Luz no decaía y se daba fuerzas para salir adelante en el largo peregrinar.

madre

Durante más de dos años se enfrentó al tortuguismo y a la burocracia estatal.

En una de las contadas audiencias que sostuvo con el procurador de Justicia, Marco Antonio Higuera Gómez, a la activista se le formó un nudo en la garganta ya que el fiscal estatal le había dado a entender que su hijo era un delincuente, de acuerdo con lo que manifestó a los medios aquella mañana calurosa.

La respuesta de Sandra Luz no se hizo esperar: “Entonces, yo le dije a él que si tenía a un delincuente trabajando con él”.

Sandra Luz destacó que tenía 5 hijos, y lo tenía claro: “Y digo 5 porque siento que él todavía vive… Jamás desde ese día una noche uno no la duerme completa”.

“Es muy desesperante vivir una situación de este tipo. A veces yo misma me digo: no sé cómo he aguantado, no voy a poder”, confesó.

A Édgar lo quería vivo o muerto. Estuvo a punto de doblarse, de tirar la toalla, pero el amor por su hijo era más grande que el cansancio, que el miedo y que la desesperación.

Acompañada por autoridades de procuración de justicia, cruzó cerros agrietados y montes espinosos y fue perito de varios cuerpos encontrados asesinados, pero ninguno correspondía a la silueta de su hijo.

La lucha por encontrar a su hijo desaparecido la convirtió, como a muchas mujeres que viven en carne propia la misma situación, en activista.

Sin embargo, el aferrarse a encontrarlo, le costó la vida. Un asesino solitario silenció su lucha el 13 de mayo del presente año en la colonia Benito Juárez de la ciudad de Culiacán.

Ese día Sandra Luz, de acuerdo con versiones, se citaría con un vidente para que le dijera dónde estaba su hijo desaparecido, pero jamás pensó que su cuerpo recibiría 15 impactos de un arma .9 milímetros.

El cadáver de Sandra Luz quedó inerte, boca arriba y con la mirada perdida, con la misma que infinidad de veces enfrentó a las autoridades para exigir el esclarecimiento del paradero de Édgar.

sandra

Ante la presión mediática, la procuraduría local aceleró ñas investigaciones del crimen y reveló ante los medios que Jesús Fernando Rodríguez Valenzuela, amigo de Édgar, fue detenido, con base en las investigaciones, como el autor material del asesinato de la activista de 50 años.

El procurador Higuera Gómez aseguró que con base en las declaraciones del detenido, éste admitió que quitó la vida a Sandra Luz porque la mujer lo presionaba, al igual que a José Zazueta, alias “El Zucaritas” –asesinado el pasado 6 de abril—para que le dieran razón sobre el paradero de Édgar.

Reveló que Jesús Fernando Rodríguez encontró por casualidad a Sandra Luz Hernández en la calle cuando ésta se hacía acompañar por otra persona.

Las dudas sobre el caso comenzaron a florecer y muchas versiones se contaron.

Hasta que el propio presunto asesino confesó que Édgar había participado en el secuestro de Manuel Alonso Ruiz  Haro, cometidos el 12 enero de 2012, para robarle la cantidad de 120 mil dólares, sin embargo, se deslindó de su desaparición.

Este jueves el procurador hizo una nueva revelación: Édgar se desempeñaba como office boy en la dependencia gubernamental pese a que contaba con antecedentes penales.

Al esclarecimiento de la muerte de Sandra Luz Hernández se dio carpetazo con la aprehensión de su presunto asesino, pero carcomen en la luz pública tres palabras: ¿Dónde está Édgar?

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