domingo , 16 junio 2019

Falsos dilemas educativos

Juan Alfonso Mejía

Falsos dilemas educativos

En las últimas semanas la coyuntura desnudó dos graves realidades que aquejan al sistema educativo sinaloense. Por un lado, las denigrantes condiciones de la infraestructura escolar en el estado y por otro, el número de horas efectivas que las y los niños sinaloenses asisten a la escuela.

El fondo del asunto se presenta ante la opinión pública a partir de dos falsas premisas como si fueran dilemas a resolver. La primera consiste en recortar el calendario escolar debido a las altas temperaturas que se registran en el estado. FALSO.

Las altas temperaturas son insoportables si tienes escuelas sin baños en un 9.3% de los casos; sin agua corriente, en 23.5%; sin acceso a drenaje en 47.5%; dejemos de lado las dichosas subestaciones, pensemos si quiera que tienen electricidad, lo que no sucede en 11.3% de escuelas en Sinaloa. Por supuesto que es inclemente mandar a un niño a una escuela en estas condiciones.

El segundo falso debate se originó con motivo del mundial de futbol. La autoridad educativa estatal justificó la posibilidad de que los niños vieron el futbol en horas de clase porque se trataba de un “acto didáctico”; los niños pueden aprender donde esta Rusia, Croacia o Argentina. FALSO.

El problema no esta en medir el patriotismo de nuestras autoridades o de los niños, mucho menos en la forma en que pretenden demostrar el respeto a las “horas de clase”. Lo que la realidad pone de manifiesto es el número de días que se asiste supuestamente a la escuela, que son 200 y el número de horas efectivas de aprendizaje.

De acuerdo al Informe de Mejores Maestros para América Latina y el Caribe publicado por el Banco Mundial en el 2014, México es el país con menos tiempo efectivo de aprendizaje de un estudio comparativo con Brasil, Jamaica, Perú, Colombia y Honduras. Ya no estamos hablando de Finlandia, de Francia, ni de Estados Unidos sino de naciones latinoamericanas con condiciones socioeconómicas más difíciles que las nuestras.

De 4.5 horas al día, el tiempo efectivo de aprendizaje de los niños mexicanos es de 2.8hrs. Dicho de otra forma, nuestros niños en México y en Sinaloa pierden un día de aprendizaje efectivo cada semana, que se traduce en 40 días sin clase durante el ciclo escolar. A esos 40 días sumémosle el recorte de los 15 días “por las altas temperaturas”, son 55 días; de los 200 días legales, los niños sinaloenses asistieron 145 días. No estamos tomando en cuenta Carnaval ni los viernes de los Comités Técnicos Pedagógicos.

Dicho lo anterior, cuando dos niños de la misma edad terminan sexto de primaria en alguna provincia de Corea del Sur y en Sinaloa, los de Corea ya fueron dos veces más tiempo que los nuestros a la escuela. Es como si los sinaloenses hubieran cursado hasta tercero de primaria, pero tienen edad de sexto. En estas condiciones, ¡lo de menos es que vean el mundial!

Un problema mal planteado lo único que te garantiza es una solución errónea. Por más bien ejecutada que resulte la decisión, si en el origen la premisa es falsa el resultado también lo será.

Hasta aquí mi comentario.
Que así sea.

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