domingo , 11 abril 2021

Tesorera del PAN venció el cáncer y ahora vive para contarlo

Tesorera del PAN venció el cáncer y ahora vive para contarlo

Carlos Rosas

Culiacán, Sinaloa.- La tesorera estatal del PAN Criseyda Paredes Uraga hace año y medio vivió la experiencia más amarga de su vida: Cáncer de mama.

Con el diagnóstico médico se le vino el mundo encima, pero hoy vive para contarlo:

«Hace exactamente un año y medio empecé con problemas de piquetitos (en el seno izquierdo) y después de ese síntoma me hice mis estudios y no me salió nada. Diez meses después me hice una mastografía y ya allí me salió cáncer en etapa tres», reveló a Café Negro Portal.

Duramente, los médicos lo llamaron cáncer infiltrante.

Después de estudio tras estudio, biopsia tras biopsia y «varias cosas así medio traumantes», vino la confirmación: Cáncer en el seno.

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«Es ilógico pensar que no (te vas a traumar) porque te dicen que es cáncer y dices: ay no, me voy a morir, nomás escuchas cáncer dices: ay no, es muerte», resume la mujer de 39 años de edad, quien es madre de tres hijos.

El doctor que la atendió en ese momento no le ayudó en nada a recobrar los ánimos y echarse para delante.

«La persona que me atendió en ese momento no fue una persona que me ayudara en ese momento a tener, a no tener una impresión traumante, porque el diagnóstico del doctor fue: tienes cáncer, llora, no te vas a morir, rézale a Dios y no pasa nada. Llora, ¿tienes ganas de llorar? Llora», cuenta.

«Yo nada más me le quedaba viendo. ¿Qué le pasa a este hombre?», se preguntó desconcertada.

Pero desgraciadamente, en algunas ocasiones, pasa, agrega.

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Tiempo después, recurrió a otro galeno que es amigo de ella, quien la ayudó a recobrar sus esperanzas, ofreciéndole un diagnóstico más alentador.

Antes que pensar en ella, se le vinieron a su mente confusa sus pequeños tres hijos.

Infinidad de remedios caseros y drogerías pasaron por su boca, pero no daban resultados.

«Mira, hay mucha gente que le ha dado dos, tres veces cáncer, y no les pasa nada, siguen trabajando, no te va a pasar nada, te vas a aliviar y ese disco fue el que me metí en la cabeza porque tengo tres hijos y están bien chiquitos», le aseguró su médico.

Una vez que el médico le dio a conocer el panorama del tumor que se encontraba alojado en su seno izquierdo, a los cinco meses fue intervenida quirúrgicamente y le fue extirpado.

Tres años después de terminar su periodo como regidora de la administración municipal anterior, Cryselda fue diagnosticada con el mal.

Cuando fue operada, se encontraba con un gran cúmulo de trabajo en su escritorio ya que las campañas electorales de 2013 estaban encima.

Después de ese proceso, inmediatamente retomó sus funciones porque para ella eran una terapia y no estar pensando siempre en lo mismo.

Las quimioterapias ocasionaron la caída de su cabello, que aumentara unos kilos demás y que perdiera su seno izquierdo.

Sin embargo, asegura que no le importa que haya perdido una parte de su cuerpo porque ahora está llena de bríos gracias a lo que llama una segunda oportunidad de vida.

«En el caso mío yo asistía al trabajo sin peluca y sin turbante. Para mí el estar pelona no significaba absolutamente nada. Al contrario, sentía bonito que la gente me dijera: ay, mira, qué bonita te ves. En ocasiones, oye, qué loca estás, ¿por qué te cortaste el pelo así? Pero no que estuviera enferma, me lo decían», subraya.

Para superar la enfermedad, el apoyo de su pareja, de sus tres hijos y de sus amigas, fue fundamental. Nunca la dejaron abajo.

«En el caso de mi hija, ella es de pelo largo y veía que yo me estaba rapando y ella me decía: No, las princesas no usan el pelo corto; no te lo cortes», dijo la sonriente mujer.

Inmediatamente le aclaró: «no te preocupes, me va a crecer».

Paredes Uraga envía un mensaje a todas aquellas mujeres que enfrentan su mismo problema: «sí se puede y tenemos una mente muy poderosa y, sobre todo, de que hay alguien en quien confiar, que es Dios. En mi caso yo me puse en las manos de Dios, pero, sobre todo, de mi doctor».

Cobijada en los consejos de su médico, Cryselda siguió palmo a palmo los mismos inyectados con una dosis de su buena actitud para salir adelante.

«Él me aconsejó que siempre me mantuviera ocupada, que no dejara de trabajar  y, sobre todo, que viviera mi vida normal», dijo.

Por lo anterior, recomienda a las mujeres a autoexplorar su cuerpo y si detectan algo anormal, acudir al médico para realizarse una mastografía porque, está convencida, si el cáncer se detecta a tiempo, tiene solución.

El pasado miércoles Criseyda recibió la última de seis quimioterapias y logró vencer esa enfermedad silenciosa.

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Aunque sin su seno izquierdo y con una alimentación bien cuidada, Criseyda lleva una vida normal, con revisiones permanentes cada tres meses.

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