miércoles , 20 enero 2021

Ante crisis, los pescadores de La Reforma «hasta los plebes están empeñando»

Ante crisis, los pescadores de La Reforma «hasta los plebes están empeñando»

Selene Ojeda

La Reforma, Angostura.- Por sus calles en pésimo estado solo se ve soledad, insectos voladores, basura y escaso movimiento peatonal y vehicular. Es el campo pesquero angosturense más grande, donde residen cientos de hombres del mar que esperan con ansias la temporada camaronera.

Mientras tanto, se ven obligados a vivir casi en la miseria.

Algunos se dedican a la pesca de la jaiba y la lisa, así como a la extracción de almeja para medio sobrevivir; otros mejor prefirieron emigrar a trabajar a los campos agrícolas y unos más se abocan a la preparación de sus artes de pesca para estar listos el día que el gobierno federal dé por concluida la veda camaronera.

El 16 de junio pasado se levantó la veda de la jaiba y a los tres días el 70 por ciento de los pescadores dejó sus embarcaciones por no ser rentable esta actividad.

En la actualidad, de unas 300 pangas no salen a la pesca ni cien.

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Samuel López Lara fue pescador durante más de 30 años, pero las condiciones deprimentes en las que se sumió esta actividad, lo animaron a convertirse en músico, oficio que combina desde hace siete años con la albañilería.

No le quedó de otra, era necesario seguir sosteniendo a su familia.

Dice que varios de sus ex compañeros pescadores también salen al mar a capturar tiburón y manta y que aunque se desconoce el día de apertura de la pesca camaronera, se escucha que entre el 20 y 25 de este mes podrían iniciar las capturas.

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“Pero no se sabe, hasta que se haga la asamblea grande”, expuso Diego Sánchez, quien cuenta con 50 años de edad y a los 12 se incorporó a la pesca.

¿Cómo les va con la jaiba?

“Muy mal, apenas sacamos pa’ los gastos, estamos sufriendo mucho, ahorita ya estamos haciendo las redes”.

La producción de jaiba que pescan la entregan a las cooperativas, asegura, y menciona que capturan tres especies diferentes y el peso del kilogramo varía: jaibón macho (20 pesos), jaiba hembra (12 pesos) y jaiba azul a sólo seis.

Esto les permite una obtención diaria de recursos que oscila entre los 70 y 80 pesos.

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«¿Para qué nos va a alcanzar?» Se pregunta mientras sus manos se mueven ágilmente en la preparación de las redes.

Entre melancolía y broma, los pescadores exponen que las deudas los asfixian y que “hasta los plebes están empeñados. Uno tiene que quitar prestado por todas partes, hasta para comprar equipos pal camarón”.

Respecto a las embarcaciones, comentó que algunos cuentan con equipos deteriorados y otros con nuevos “se habla de créditos pero a uno no le toca nunca nada, eso queda con los dirigentes”, indica Diego Sánchez.

Hace 30 años, Juan Fragoso se convirtió en pescador, al lado de su padre y ahora le ha tocado vivir los peores momentos de su vida.

En su casa son cuatro y sobreviven de puro milagro.

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Agrega que si la veda terminara entre el 20 y 25 del actual, sería buena fecha, ya que el camarón, aunque se encuentre de talla pequeña, aún está dentro de la bahía y entrando septiembre sale a altamar.

Los pescadores lamentan los altos costos de los insumos y el que los apoyos gubernamentales nunca llegan “y lo poquito que llega, queda entre funcionarios”.

Juan Fragoso Fernández, (padre), recuerda que contaba como con 14 años cuando entró por primera vez al mar, “más antes las temporadas eran mUy buenas, cuando no había tanto mañoso, porque ahora el trabajo no lo pagan, y si se agarra producto el que gana es el representante”.

Recuerda aquellos años dorados de las temporadas camaroneras, cuando ser pescador era un negocio redituable, “fue por allá el 76, 77.

«En los ochenta todavía el camarón tenía precio, valía, ya hace unos 20 años desde que se iniciaron las granjas, ya no sirvió nunca la pesca”.

Fragoso Hernández expresó, con un tono de pena y desilusión, la gran crisis que impera en el campo pesquero y que el 95 por ciento de los pescadores no cuenta con seguro social.

¿Qué otras necesidades tienen?

“¡Uuuf!, dijo‘Chayo Borrego’: hay muchas. El pescador sufre mucho y más los que tienen hijos en las escuelas; tener tres o cuatro plebes, tener que darles estudios y con esta calamidad de trabajo”.

Otro de los clamores de los hombres del mar es que los habiliten a tiempo con los equipos, expuso Edén Bojórquez.

“Por ejemplo, uno desparpaja un fardo y empieza a hacer la atarraya, pero si el fardo vale mil pesos, el directivo se lo vende a uno en mil 500, ellos están ganando aunque nos los fían”.

Cuando inicia la temporada del camarón, algunos pescadores pueden pagar las deudas que contrajeron, pero a otros se les descomponen los motores y durante los primeros días de la zafra que son los mejores, no trabajan, esta situación los afecta severamente.

Dicen que el diputado federal del 030 Distrito Electoral, Alfonso Inzunza Montoya, ha prometido mucho en este campo pesquero y ha realizado varias reuniones en las que les asegura bajarán apoyos de Propesca.

“Se ha mentado mucho el Propesca, pero queda en pláticas nada más, incluso, la última vez que el diputado vino fue para prometer un apoyo de Empleo Temporal y nunca se dio”, aseguraron.

En tanto llega el día de la pesca del crustáceo, los productores esperan aterricen los apoyos prometidos, en sus casas colocan anuncios en los que se lee “se vende carne de jaiba”, otros descansan en hamacas debajo de enramadas, mientras la playa luce desierta, así como los restaurantes y comercios.

 

 

 

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