martes , 18 mayo 2021

Uno de sus escoltas, participó en su secuestro, revela la periodista Lydia Cacho

Uno de sus escoltas, participó en su secuestro, revela la periodista Lydia Cacho

Por Seila Alfaro y Carlos Rosas

Mazatlán, Sinaloa.- La periodista Lydia María Cacho Ribeiro reveló que desde hace años no utiliza escoltas debido a que uno de los elementos que la custodiaba luego de las amenazas que recibió al revelar una red de prostitución y peredastia en México, participó en su secuestro.

Estas revelaciones las hizo la activista social en el marco del segundo Congreso Estatal del Ismujeres «Somos más» con la conferencia magistral «Periodismo y comunicación en México», realizada en esta ciudad.

«Ya no tengo escolta, dejé la escolta hace varios años, justamente porque el escolta fue responsable de mi secuestro, participaron en la operación y, por su puesto, que no confío en la escolta federal», destacó la autora de diversos libros de impacto social en la ronda de preguntas y respuestas.

Cuestionada sobre cómo es su vida después de haber sido secuestrada y torturada, asegura que «he tenido que adaptar mi vida con base a las circunstancias», como lo han hecho infinidad de colegas que han sido víctima de la violencia.

Para superar el proceso que vivió, confiesa que sigue yendo a terapias y refugiándose en lo espiritual.

En otro orden de ideas, en entrevista destacó que que hoy en día aún hay muchas mujeres a las que se les pide la cuota del sexo para pertenecer y competir dentro de los partidos políticos, incluso para posicionarse como alcaldesas o gobernadoras.

Señaló que en México el tema de la paridad política aún sigue siendo tabú y se ha vuelto incómodo seguir discutiéndolo ya que tanto los hombres como las mujeres son iguales ante la ley.

«Creo que más del 90 por ciento de las instituciones que trabajan en el país contra la violencia, la pobreza, las adicciones, la igualdad, dentro del hogar son fundadas por mujeres y son ellas que trabajan en estos grupos civiles y no sólo eso sino también tienen otros trabajos y atienden al marido y a los hijos y las hijas», manifestó.

Lydia Cacho dijo que el machismo tradicional es lo que inhibe que se sensibilice la paridad política y que haya buena democracia, por lo que se tienen pocas mujeres en puestos de poder, donde hayan pasado por esa situación.

«Para poder entrar en puestos de tercer nivel en los Ayuntamientos también existe mucho hostigamiento sexual y además mucho condicionamiento para que entren en las redes de corrupción del Estado y los partidos políticos y las mujeres que se nieguen en este contexto no pueden subir en lo absoluto de puesto», argumentó.

Indicó que dentro de los partidos está latente el machismo y la corrupción y aunque algunas mujeres no han subido de puesto, hay otras que son ejemplares machistas de corazón como Beatriz Paredes, a quien calificó como «Gorila Alfa», y Rosario Robles, actual secretaria de Desarrollo Social.

Es autora del libro Los Demonios del Edén en la cual denuncia a la mafia de la pederastia en México y la explotación comercial del sexo con menores con la anuencia de la clase política implicando a varios personajes públicos.

Lydia Cacho saltó a la luz pública por la denuncia penal en su contra, por el supuesto delito de difamación que impuso el empresario libanés Kamel Nacif Borge en el estado de Puebla, y el posterior escándalo político que tuvo lugar al implicar al gobernador de Puebla y al empresario en una confabulación para violentar la ley en contra de la periodista.

Los delitos que denunció Cacho tuvieron lugar en Cancún (Quintana Roo) donde ella residía y donde fue secuestrada por elementos policiacos de Puebla y trasladada de manera ilegal a ese estado, por orden del gobernador de Puebla Mario Plutarco Marín Torres (PRI).

Una vez en la ciudad de Puebla y después del escándalo público, fue puesta en libertad bajo fianza, aunque hasta agosto del año 2007 el proceso judicial continúa.

El 14 de febrero de 2006 fue dada a conocer la grabación de una llamada telefónica entre el gobernador de Puebla y Kamel Nacif, en la cual este último le agradece el favor hecho por Marín al detener y procesar a Lydia Cacho.

Estos hechos sustentarían las denuncias hechas por ella. Gran parte de los políticos de México, organizaciones sociales y medios de comunicación han exigido la aclaración del caso e incluso la renuncia del gobernador.

Además se menciona de manera colateral en algunas de las grabaciones, a quienes fueran los gobernadores de Quintana Roo, Félix González Canto (PRI), al de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía (coalición de partidos PAN, PRD, PVEM), al ex gobernador de Quintana Roo, Joaquín Hendricks Díaz y al priísta Emilio Gamboa Patrón.

Lydia Cacho salió temporalmente del país a causa de amenazas de muerte.

En entrevista con el diario español El País, la autora declaró que fue víctima de una amenaza directa, por medio de la intervención de una línea especial de teléfono a la que sólo podrían llegar a tener acceso los sofisticados equipos de la Marina Armada o de los cárteles que operan en Quintana Roo.

Por consejo de asesores expertos en secuestros, y ante el comentario de la Procuradora General de la República, Marisela Morales, quien le dijo «sería mejor que salieras unos meses del país», Lydia Cacho se autoexilió momentáneamente, en busca de reestructurar su esquema personal de seguridad.

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