domingo , 11 abril 2021

«De empobrecimiento ilícito es de lo único que me pueden acusar a mí»: Agente ministerial

«De empobrecimiento ilícito es de lo único que me pueden acusar a mí»: Agente ministerial

Carlos Rosas y Samuel Sánchez Rubio

Culiacán, Sinaloa.- «Me irán a acusar de empobrecimiento ilícito; es de lo único que me pueden acusar a mí», afirma una agente ministerial que fue dada de baja de la Policía Ministerial supuestamente por no acreditar el examen de control y confianza.

Con 22 años de servicio en la corporación en Culiacán, la mujer madre de tres hijos, cuyo nombre permanente en el anonimato, asegura que no cree en los resultados de la evaluación realizada por el Sistema Nacional de Seguridad Pública ya que hace tres años y medio la sometieron al polígrafo y hasta ahora le están dando su baja de la corporación, por presuntamente tener nexos con el narcotráfico.

«¿Qué le puedo decir? Es algo injusto, es algo injusto, estamos esperando que todo se resuelva bien», dice en entrevista que ofrece en la entrada principal de la Policía Ministerial, donde acompañada de decenas de elementos investigadores, encabeza una manifestación pacífica.

Dio a conocer que ha participado en infinidad de lugares y operativos y «ahora hagan de cuenta que nos están dando una patada».

La mujer sostiene que a pesar de que ha trabajado por varias administraciones en la policía el gobierno estatal nunca le ha podido dar un crédito para adquirir una vivienda y ahora la están acusando de estar vinculada con el narcotráfico.

«Yo sé que caí en la lista por una mentira, una mentira porque hay gente que se les arrastra a muchas personas contándoles mentiras para quedar bien, pero yo tengo prueba de esa mentira, yo tengo pruebas, tengo documentos, tengo todo, donde yo metí a la cárcel a tres personas. Por esas personas me estaban involucrando y un jefe, no digo nombres, me anotó en una lista a causa de esa mentira», agregó.

Ese guardadito de pruebas se lo restregará a las autoridades en su momento porque «todo mundo me conoce por mi trabajo», advierte la mujer policía.

En esas noches de desvelo su madre se hizo responsable de sus tres hijos, cuenta.

«¿De qué me van a acusar? Carro tampoco. O sea, no entiendo, todavía no sabemos de qué nos pueden acusar. Casi la mayoría somos puras personas que hasta ahorita se les reconoce  por cómo trabajan, más que nada», agrega.

La entrevista es interrumpida por otra mujer quien sale a la defensa de la entrevistada, de quien resalta que «todos los elementos la conocen que es muy chambeadora».

Otro elemento ministerial, que también por razones obvias, se omite su nombre, revela que tres agentes ministeriales que aparecían en la lista de despedidos de la noche a la mañana fueron retirados de ésta, entre los cuales estaba un escolta del subprocurador de Justicia de la zona norte, Evaristo Castro Borbolla, y un comandante.

Uno de los elementos es Armando Ávila González, quien labora en la base de Guasave, y otro Alberto Espinoza, escolta del subprocurador.

«Asimismo, también hacemos de su conocimiento que cualquier represalia en contra de los directores y de los administrativos de aquí de la Procuraduría de Justicia del Estado», aclara.

Desmienten que esta baja obedezca al resultado del examen de control y confianza ya que, a su juicio, son movimientos internos para favorecer a ciertas personas.

Los agentes investigadores advierten que entregarán sus armas de cargo hasta que los atiendan los funcionarios de la procuraduría y les ofrezcan una explicación convincente porque, hasta ahora, solamente visualizan favoritismo.

Otra agente, quien tiene 12 años de servicio, asegura que es injusto que en la policía estén contratando a edecanes como agentes investigadoras que no le sirven a la corporación y estén echando a los policías que sí le sirven a la corporación.

«Si es conforme a la ley, que dicen que es de control y confianza todo lo que viene aquí, pues vamos todos para fuera realmente», sostiene la policía, quien aclara que hasta el momento no le han notificado de su baja de las filas de la PME.

Señala que la jornada es tan pesada que no le da tiempo en ocasiones ni para comer. La voz de la mujer se empieza a cortar.

Las lágrimas brotan y enmudece.

Luego, toma un respiro para asegurar entre llantos que le duele bastante el quedarse sin trabajo.

«Tengo un bebé de dos años. Uno de cinco y uno de dos. Qué voy a hacer sin trabajo», se pregunta, al tiempo que el llanto empieza a cesar.

Lamenta que ni siquiera las autoridades les avisaron de la baja y simplemente «nos notificaron que vas para fuera, nada más».

Las dos agentes destacan que en la corporación tres mujeres trabajan como investigadoras, a quienes llaman las edecanes.

Cuentan que cuando las mujeres van a someterse a una lipoescultura, solicitan permiso a los directivos por un periodo de tres meses, en tanto se reponen de la operación, cuando a ellas tienen que solicitar con dos meses de anticipación sus vacaciones.

Además, una vez que regresen a sus funciones, estas mujeres se niegan a subirse a la parte trasera de las unidades para evitar que se les maltraten sus glúteos recién operados, por lo que se suben a la parte delantera de los vehículos con aire acondicionado.

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