viernes , 7 mayo 2021

Las diputadas Sylvia Míriam y Sandra Yudith Lara se dan hasta con la cubeta

Las diputadas Sylvia Míriam y Sandra Yudith Lara se dan hasta con la cubeta

Irene Medrano Villanueva

Culiacán, Sinaloa.- No fue su día…Los legisladores, como niños, fueron regañados, reprobados y amonestados por “copiones”. Primero por su presidente, el que después de conminarlos a no salirse del salón como si estuvieran en el recreo, de plano les dijo que con su indisciplina manda un mal mensaje a la sociedad. Y como chiquillas malcriadas se peleaban las diputadas Sylvia Míriam Chávez y Sandra Lara.

También el diputado Ramón Lucas Lizárraga las y los reprobó en plena sesión, al hacerles el examen y ninguno lo pasó.

“A ver díganme alguno de ustedes, ¿conocen el dictamen que estamos leyendo? ¿Lo tienen?… A ver, a ver, levanten la mano quién lo conoce”, preguntó y sólo se escuchó un largo silencio y los diputados se volteaban a ver al ser pillados por su compañero.

Para colmo, la diputada del PAN María de la Luz Ramírez desde la tribuna los llamó “copiones” al asegurar que los diputados del PRI y PAS se fusilaron la Ley General para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa publicada en el Diario Oficial de la Federación el 24 de enero de 2012.

Mostraba los documentados tanto de la federación como el dictamen sobre iniciativa del diputado del PRI César Fredy Montoya y de los diputados del PAS que propone expedir la ley para la prevención social de la violencia y la delincuencia, con participación ciudadana del estado de Sinaloa.

Dijo que lo copiaron tal cual. “Es más, hasta las comas están donde deben de estar”, dijo la diputada del PAN, y acusó que al igual que el diputado Lucas Lizárraga, ella cuestionaba que el pleno no conocía el dictamen “ y lo peor es que algunos diputados de la Comisión de Seguridad Pública y de participación sin conocer el dictamen llegaron corriendo y lo firmaron”.

Así fue aprobado.

La sesión iniciaba después de la hora del reglamento.“27 diputados”, anunció el diputado secretario Ramón Lucas Lizárraga al pasar lista.

“Se fueron de pinta…”, decían los asistentes, sin embargo, el presidente de la mesa directiva Martín Pérez, no muy convencido, pese a que tenía quórum, dijo: “con 31 diputados iniciamos la sesión”, sin embargo, el gusto no le duró mucho…

Sus muchachitos se le iban, por lo que fue necesario decretar un receso hasta que no los fueron “a traer de las orejas”.

Llegaban despavoridos.

Las diputadas de la Comisión de Equidad Género y Familia que ofrecían una conferencia de prensa para lamentar el asesinato de la ex procuradora de la Mujer, el Menor y la Familia en el sexenio de Juan Millán (1999-2004) se quedaron en silencio al escuchar la reprimida del diputado.

Al reanudar el presidente la sesión, como un director de escuela, les recordó el artículo 112 de la Ley Orgánica del Congreso del Estado, donde se les pide a las y los diputados la asistencia puntual al recinto parlamentario, pero no conforme con eso, también les leyó el artículo 119 que habla de obligaciones.

“Los diputados y diputadas tendrán que asistir tanto a las sesiones y permanecer en ellas hasta su conclusión. Esto es importante para nuestro trabajo legislativo porque el mensaje que mandamos hacia la sociedad es negativo, así que los conminamos a desarrollar con toda entereza nuestro trabajo legislativo”, les dijo.

Durante la sesión que fue maratónica, el presidente se la pasaba cuente y cuente a su rebaño. “Parece Pitágoras, como que no le salen las cuentas”, decían los diputados.

Algo inusual también pasaba en el recinto parlamentario, como nunca los asistentes aguantaron horas y horas, no se retiraban. Primero llegó un grupo de discapacitados que pedían que se dictamine la iniciativa de ley que los protege, sin embargo, Juan Manuel, una vez que escuchaba que los legisladores no conocen los dictámenes que aprueban, decía: “a lo mejor nos dejan más jodidos“.

Más tarde, llegaban aproximadamente 50 taxistas de Mazatlán, quienes colocaron tres enormes mantas, además de mostrar pancartas donde demandaban la destitución de David Medina Tirado, secretario general del Sindicato de los Eco Taxis Rojos de Mazatlán.

Asimismo, pedían el apoyo del gobernador para que se reinstalen los trabajadores que están suspendidos por órdenes de Medina Tirado.

Al presentar el dictamen del aumento al agua potable de Salvador Alvarado, el diputado Ramón Lucas Lizárraga conminó a los diputados a que no lo aprobaran debido a que no lo conocían y les hacía el examen para ver cuántos de los legisladores tenían en sus manos el multicitado dictamen o cuando menos quienes lo conocían.

“Lo reprobaron”, dijo.

Cerca de las tres de la tarde se declaraba un receso para que los diputados y medios de comunicación se fueran a comer a un lado del recinto parlamentario y los asistentes estoicamente aguantaron el regreso de los legisladores.

La diputada Sylvia Míriam, al entrar al recinto, era ovacionada por los discapacitados y ella, como vedete, caminaba de un lado a otro contoneándose y alguien de los taxistas le gritó: «mejor trae comida». “Se ve que estás bien alimentada”, decían.

Después de las seis de la tarde, la gente se veía cansada, sin embargo, se avivó cuando las legisladoras de Nueva Alianza, Sylvia Miriam Chávez y Sandra Lara desde la tribuna se daban hasta con la cubeta.

Todo empezó cuando la aliancista nuevamente señaló que a los diputados no les importan los temas sociales, principalmente el de los discapacitados.

Prácticamente los acusó de superficiales al señalar que están más al pendiente de la “Casa Blanca” de La Gaviota y del presidente, y acusó directamente a la priista Sandra Lara.

Poniendo las manos en jarrito, les dijo: “ya déjense de tonterías y demagogia…aquí hay mucho que hacer”.

Señaló que la gente humilde y pobre acudió al Congreso con la esperanza de que los volteen a ver. “Esa gente que no tiene seguridad social, demandan un salario mínimo de 2 mil pesos mensuales”, recordó.

No bastó que el presidente de la mesa directiva le pidiera cordura a la diputada aliancista, al contrario, acusó: “a mí la señora Sandra Lara me dice: oye no se vale que quieran mofarse de esta gente o que abusen de ella…Yo aquí no vengo a abusar de nadie”, señaló Chávez López.

La diputada Sandra Lara pidió la palabra, y calificó prácticamente a la diputada de política plazuelera.

Después de asegurar que puede contar con los dedos cuántas veces la ha invitado a participar en la Comisión de Derechos Humanos, de la cual también forma parte, y añadió que Sylvia Míriam sólo busca los reflectores.

“Que simple resulta el apetito levantar un aplauso por expresiones populistas. Quienes tenemos una formación política, esos son los que tenemos que seguir trabajando por esta legislatura y no permitir que se trate de descalificar el trabajo en aras del discurso plazuelero que tan apetitoso resulta”, dijo.

Inmediatamente la diputada de Guasave le reviró a la priista, que por cierto le faltan dos meses para ser madre y le dijo: efectivamente Sandrita Lara, soy de plazuela, soy de pueblo y a mí no me vas a enseñar a parir, desde ahorita te lo digo, que vivo del aplauso, ¡claro que vivo del aplauso, desde que me parieron he vivido de eso…!

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