viernes , 7 mayo 2021

¿Cómo les decían a los diputados de Sinaloa cuando eran niños?

¿Cómo les decían a los diputados de Sinaloa cuando eran niños?

Irene Medrano Villanueva

El bullyng recorría el recinto parlamentario…todos contra todos. Los diputados les impedían su labor a los periodistas, el presidente de la mesa directiva, mediante memorándum, reconvenía a los legisladores por indisciplinados y éstos no tenían más que recordar que desde la infancia sufrieron acoso escolar.

«¡Me decían mión…!» «A mí piojo blanco»… “y yo no me dejaba y echaba camorra…”, eran algunas de las expresiones que se escuchaban en las curules.

Los diputados, como niños regañados, en sus curules leían la misiva que les había enviado su presidente, Martín Pérez Torres, donde les señalaba: me dirijo a usted, con el objeto de exhortarlo a asistir con puntualidad a la sesiones.

Luego, los conminaba a permanecer en la sesión hasta su conclusión, de acuerdo con lo que establece la Ley Orgánica del Congreso del Estado; de lo contrario, les recordaba que iba a haber sanciones, como es el de quitarles las dietas correspondientes.

“Para mejorar el desempeño como legisladoras y legisladores y cuidar la imagen del Poder Legislativo, además de la disciplina parlamentaria, es fundamental que nos conduzcamos con todo el respeto que representa nuestra investidura como representantes populares”, señalaba.

Los legisladores volteaban a ver a su presidente y éste con las manos se tocaba la barbilla. “Es que no se puede acariciar el bigote porque hoy amaneció sin mostacho, pese a que había una solicitud del compañero Imaz de que los legisladores se lo dejaran crecer para invitar a los hombres a que se hagan un examen para detectar el cáncer de próstata”.

“Me quité el bigote porque me vi una cana…”, aclaraba el diputado.

Pero no todo era vanidad, los legisladores también estaban pendientes en el mensaje que enviaría el presidente Enrique Peña Nieto.

“Fueron diez puntos los que anunció el presidente”. Le informaba el diputado Roque Chávez López a su homólogo Jesús Burgos Pinto y le detallaba cada uno de ellos.

Entre las curules, se mencionaba que el primer punto es la presentación de una ley contra la infiltración del crimen organizado en las autoridades municipales.

“Pues aquí muchos van a poner sus barbas a remojar”, bromeaban.

Mientras se daba primera lectura a la iniciativa de la mesa de trabajo “Compromisos por Sinaloa” que propone reformar el artículo 57 de la Constitución Política del Estado de Sinaloa que, entre otras cosas, plantea cortar el periodo de transición del gobernador para que este asuma funciones el día primero de noviembre y no en enero, los diputados hablaban sobre el acoso escolar que sufrieron cuando fueron niños.

“La primera que me hizo bullyng fue la maestra. Me hincó frente a los niños y de miedo y vergüenza me oriné…después mis compañeros me gritaban mión”, recordaba el diputado Guadalupe Carrizoza.

La diputada Yudit del Rincón señalaba “nombre…yo era gordita y los niños me gritaban gorda; Amanda ciérrale, recordando un comercial de agua potable“.

A mí me decían chapo, gordo, porque estaba chapito y bien gordito, recordaba el diputado Hector Melesio Cuén.

“Allá en Escuinapa, en la escuela los niños me decían piojo blanco…pero los más crueles me gritaban güero caga leche”, señalaba el diputado Víctor Díaz Simental.

Los recuerdos continuaban en la sesión, mientras se daba primera lectura a la iniciativa de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán que propone permiso para gestionar un crédito de 305 millones de pesos, más IVA, intereses, comisiones y demás accesorios con la institución financiera que ofrezca las mejores condiciones de mercado.

“A mí no me gusta la violencia, pero de niño me vi obligado a parar a más de alguno, nunca me dejé que me hicieran bullyng…ahora de viejo muy seguido me lo hacen”, bromeaba el diputado Jesús Enrique Hernández.

¡Si cómo no…a mí me traían de torta!, exclamaba el diputado Marco Antonio Irízar y recordaba que un niño le quitaba el dinero que traía, luego se dio cuenta que a otros compañeros les hacía lo mismo, hasta que optaron en bola defenderse, lo esperaron afuera de la escuela y….nunca más volvió a bolsearlos.

“Me decían prieto…y me gritaban que por ser prieto nunca iba a tener novia y me lo creí…se acabó el trauma porque mi mamá platicaba conmigo y me decía que yo valía por lo que traía dentro, no por el color…pero, la verdad, sí sufrí mucho”, comentaba el diputado Manuel Osuna.

¡Yo hice bullyng!, exclamó el diputado Leobardo Alcántara, aunque después se retractó.

El diputado Martín Pérez señalaba que a él le gritaban ahí viene el patón, el manotas pero…”el que se lleva se aguanta”.

“Pues a mí me decía el orejón…” comentaba con una gran sonrisa y agarrándose las orejas el diputado Robespierre Lizárraga.

Los legisladores tenían apuro. Querían concluir la sesión lo más temprano posible ante la amenaza de que nuevamente los habitantes del Dorado iban a volver a las cinco de la tarde y al no tener una respuesta favorable, se iban a quedar.

Concluía la sesión pasada las dos de la tarde y el diputado Adolfo Rojo Montoya, antes de salir corriendo al aeropuerto para asistir a la plenaria del PAN en la Ciudad de México, recordó que él de niño sufrió mucho.

“Los niños me correteaban, me gritaban rico. Mi familia es comerciante y yo lo traía en la sangre. Llegue un día a la plazuela en Guamúchil con un cajoncito para dar bola y me pegaron, del cajón no supe nada…”. (El Sol de Sinaloa)

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