jueves , 15 abril 2021

Iguala y la devaluación del peso

Oswaldo Villaseñor

Durante las últimas semanas las televisoras nacionales y en sí todos los medios de comunicación han destinado muchos tiempos y espacios para dar cuenta de la desaparición de 43 normalistas en Iguala, Guerrero, y las consecuencias que esto ha traído, no solo a través de marchas, vandalismo, sino incluso políticas, tras el debilitamiento de la figura presidencial.

Pero detrás de ese enorme distractor en que se ha convertido el caso Iguala hay un problema quizá aun mayor en este país y que ya empieza a afectar de sobre manera a los mexicanos. Nos referimos a la devaluación del peso mexicano frente al dólar.

Hoy en día las autoridades no hablan de la preocupante devaluación del peso y en su lugar utilizan el término o concepto, deslizamiento, es decir, que el valor del peso se va ajustando conforme a la oferta y la demanda.

Lo cierto es que en palabras llanas el peso vale ya poco menos de dos pesos frente al dólar que cuando empezó toda esta crisis política en el país.

De mantenerse por buen tiempo en 12 pesos y fracciones al día de hoy el dólar ya se cambia por 14 pesos y 50 centavos, es decir, los dólares que los inversionistas gringos traerán al país ya valen más que antes de las reformas estructurales de Peña que les abrieron de par en par las puertas de este país.

Y decimos que esto es preocupante, porque ya muchos precios de productos necesarios para los mexicanos se han disparado precisamente por esa devaluación del peso frente al dólar.

Los aceros, el aluminio, las varillas y en sí muchos materiales usados en la industria de la construcción y otras actividades económicas ya han subido de precio drásticamente.

Pero lo más preocupante es que la cotización del precio del barril de petróleo mexicano sigue a la baja y ya llegó a los 60 dólares, es decir, registra ya una pérdida de poco mas de 20 dólares.

Aun así y la caída del precio del petróleo, las gasolinas y combustibles aquí en México siguen a la alza, provocando con ello un fuerte desajuste en la economía de los mexicanos.

En fin, la combinación de la indignación de muchos mexicanos por la falta de seguridad, por la falta de transparencia en el uso de los recursos públicos, por los abusos de la clase política y con una crisis económica como la que ya se tiene, definitivamente no es buena para nadie.

En pocas palabras, lo peor estaría por llegar, si es que no se corrige el rumbo.

Así sin quitarle ni ponerle

Habrá que estar pendientes.

 

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