miércoles , 20 enero 2021

Los diputados y diputadas más preocupados por el outfit navideño que por discutir tablas catastrales

Los diputados y diputadas más preocupados por el outfit navideño que por discutir tablas catastrales

Irene Medrano Villanueva

¡Y decimos que nos importan los pobres…! Advertía el diputado Francisco Solano Urías desde la tribuna.

Su voz no hacía mella, tal parecía que estaba exponiendo en el desierto. Y no, se encontraba en el desolado palacio legislativo, donde unos cuantos legisladores permanecían en sus curules. Estaban presentes, pero no escuchaban, no atendían la sesión, quizá una de las más importantes porque se estaba definiendo el aumento al impuesto predial.

No había más de 25 de los 37 legisladores que pasaron lista. Se ponía a consideración del pleno el dictamen de los 18 municipios el decreto que establece los valores unitarios del suelo y de las construcciones de dichos ayuntamientos.

El único que tomaba la tribuna para reflexionar sobre este impuesto era precisamente el diputado Solano Urías, hablaba del anacrónico e ineficiente Catrastro, de lo injusto que es este impuesto, pero se dio cuenta que los legisladores “no lo pelaban”, guardaba un profundo silencio para luego soltar un pequeño pujido, y advertía: ahora ya se lo que sienten los secretarios cuando vienen y no les hacemos caso, no les ponemos atención.

De inmediato soltaba una frase lapidaria a sus compañeros que se “rasgan” las vestiduras por los necesitados.

“Y Luego venimos aquí a hablar de los pobres y que nos preocupan y no ponemos atención cuando estamos hablando precisamente de las inequidades que son las que marginan y causan esas profundas tensiones sociales”, dijo.

Los legisladores ni siquiera lo escucharon, unos andaban preocupados por el traje que se iban a poner por la noche en su posada navideña; otras, qué decoración llevar en las uñas o bien buscando el mejor diseño para la tarjeta de felicitación a los amigos.

La cosa no paraba ahí, algunos diputados daban conferencias de prensa, otros buscaban el jamón y la salchicha “porque el diputado Víctor Díaz Simental nos la quitó de la dieta de los legisladores y ahora venimos acá con la de los periodistas”.

“No tienen remedio”, señalaba el diputado Díaz Simental.

Esto está muy solo, comentaban diputados y otros extrañaban “los tianguis de Cuén”. También los periodistas opinaban: extrañamos los largos debates que cada año se daba para defender o apoyar este impuesto.

“Nos sentimos muy solos…falta el tianguis cuenista”, insistían los diputados. “Estos son nada más martes jueves”, aclaraba el diputado del PAN, Osvaldo Ávila.

“No convocamos”, contestaba el diputado Robespierre Lizárraga, al ver la desolación del palacio legislativo, donde no había ni un solo asistente.

“Tenemos que preocuparnos porque hay una base popular muy grande que está siendo tratada de manera injusta cobrando un impuesto que no debiéramos de cobrar””, insistía el diputado Solano Urías desde la tribuna.

Luego se dirigía a los cuantos diputados presentes “yo les pregunto a ustedes cuando una persona compra una vivienda con una hipoteca de 30 años de que es dueño, por qué le cobramos predial.”

No había respuesta. Empezaba la votación de las tablas catastrales. ¡A favor! Se escuchaba por allá.

“En contra”, gritaba el diputado Mario Imaz, luego también se ausento de la sala de sesiones, pero una y dos veces, desde la trastienda emitía su voto en contra.

La ausencia era notoria. Sólo unos cuantos diputados estaban en sus curules, como la diputada Nubia Ramos Carbajal, Jesús Hernández Chávez, Guadalupe Carrizoza, Sandra Lara, Miguel Ángel Camacho, Ramón Barajas, entre otros.

El secretario de la mesa directiva Ramón Lucas Lizarraga levantaba la votación, sin voltear a ver al pleno, pasaba lista, algunos solo levantaban la mano. Llegó un momento que sólo había 25 diputados, sin embargo dijo 28 votos a favor del Ayuntamiento de Badiraguato. Luego el diputado perredista dejó la tribuna y se ausentó de la sala.

Lo mismo pasó en la votación de Culiacán, aunque aquí la diputada secretaria Renata Cota al pasar lista, miraba las curules para luego sentenciar: “28 votos a favor”.

El nerviosismo de la secretaria Martita Arredondo era notorio. Se puso de pie y fue con el presidente de la mesa directiva Martín Pérez y casi le suplicaba que suspendiera la sesión.

Al paso que vamos no nos van a alcanzar los votos, le dijo.

La votación de Mazatlán pasó de panzazo, apenas si la libró: 21 votos a favor.

Concluyó la votación. De manera histórica, con una votación muy baja y no porque estuvieran en contra los diputados, sino por su ausencia en el pleno, todos los Ayuntamientos fueron autorizados para el aumento al predial, aunque como sentenciaron los legisladores “esto no afecta la economía familiar”. (El Sol de Sinaloa)

Simple Share Buttons