lunes , 8 marzo 2021

«Si estas paredes hablaran»: Julio César Chávez a Yolanda Andrade

«Si estas paredes hablaran»: Julio César Chávez a Yolanda Andrade

Irene Medrano Villanueva

Culiacán, Sinaloa.- ¡Si estas paredes hablaran….!, dijo emocionado Julio César Chávez ante la “socialité” deportiva que lo acompañó en la inauguración de la segunda clínica de rehabilitación “Baja del Sol”.

Ahí en su casa –en cuatro mil metros cuadrados-, donde, como él dice, vivió los mejores y peores momentos de su vida, donde trató de suicidarse, de matar a su hermano, de tirar balaceras, de durar días drogado, hoy la abrió, precisamente para rehabilitar a hombres y mujeres que han caído en las garras de las adicciones.

“Lo que viví aquí fue un infierno…Yo veía el diablo. La verdad, era algo insólito lo que vivía y pasaron los días, meses, años drogándome, tomando en esta casa. Por eso, me traía recuerdos tristes, malos”, evocaba.

Para espantar esos demonios, esos infiernos, el padre Rey David rociaba agua bendita al edificio y a los invitados, durante su bendición y después cortaban el listón.

Desde temprano, el “César” del boxeo, enfundado en un traje oscuro, empezó a recibir a los medios de comunicación, primero en entrevistas, luego ante boxeadores que lo noquearon y amigos, sin rubor alguno se confesaba, pero también hablaba de la expiación de sus culpas, al ayudar a los que más lo necesitan en estos momentos: los adictos.

Las puertas de lo que fue su hogar por muchos años se abrieron al público. Su esposa Myriam Escobar daba la bienvenida y también estaba su mamá Isabel González.

En la entrada una foto en blanco y negro, de cuerpo entero del pugilista en calzoncillo y con los guantes da la bienvenida y los grandes del boxeo dejaban estampado su autógrafo al llegar.

Al adentrarse a lo que es ahora la clínica, las paredes están tapizadas de reconocimientos, de fotografías de los grandes momentos del boxeador, de imágenes. La que sobresale es la Virgen de Guadalupe. En el área de la alberca también se recuerda los momentos de gloria de Julio César, ya que al frente una fuente donde a través de unos guantes cae el agua en tres recipientes en forma de corona –son las tres coronas que por 37 ocasiones las defendió-.

Empezaron a llegar los invitados, el primero en hacer acto de presencia fue el boxeador Óscar de la Hoya, luego el hijo del Santo, el presidente del Consejo Mundial de Boxeo Mauricio Sulaimán, el promotor norteamericano Don King, Carlos Mercenario y el réferi Richard Steele.

Más tarde llegaron el «Piojo Herrera», acompañado de su esposa y Jorge Kahwagi, la actriz Yolanda Andrade, el boxeador Rubén “Azabache” Castillo, «La Chiquita» González, el estadounidense Jimmy Lennon Jr. anunciador oficial de las peleas del Consejo Mundial de Boxeo, quien con su voz inconfundible y como si estuviera narrando una pelea hacía la presentación del boxeador mexicano: “el sensacional, el gran campeón mexicano Julio César Chávez…”

También estaban los comentaristas de TV Azteca, Eduardo Lamazón, Carlos Aguilar, Rodolfo Vargas, Marco Antonio Barrera; el rector de la UAS, Juan Eulogio Guerra, el alcalde de Culiacán, Sergio Torres y el diputado Héctor Melesio Cuén Ojeda.

JULIO CÉSAR SIEMPRE VA A SER MI ÍDOLO, MI HÉROE: DE LA HOYA

El diálogo era fluido, los “golpes”, como las derrotas en el cuadrilátero, quedaban en el pasado. La primera en hablar fue Yolanda Andrade, quien recordó su amistad con Julio César por más de 20 años, habló de su generosidad, de su entrega.

Luego se refirió a la que hoy es la clínica: “en este hogar dejamos muchos recuerdos. Bendito Dios que estamos conscientes, porque las adicciones son una garra que te penetra, que te lastima no sólo a ti, sino a tu familia. Pero cuando tienes el valor para aceptar que tienes el problema y la adicción, yo aplaudo porque eso es muy difícil y bendigo a cada una de las personas que van a estar aquí en la clínica para estar bien, para estar mejor, para estar sanos y tú, Julio, sigue siendo un ejemplo de ello.”

Luego, la conductora le pedía al hombre que a los sinaloenses “nos hizo sufrir muchos años, que hasta en mi casa se prohibió comer frijoles de la Hoya”.

Óscar de la Hoya habló de sus adicciones, del infierno que viven los que caen en las drogas, pero antes, casi se disculpó con el pugilista sinaloense por haberle ganado el 7 de junio de 1996 por Kot en el cuarto asalto, quitándole el título mundial súper ligero CMB.

“Este es un deporte y hasta este día mi papá no me ha perdonado”, dijo y se sinceró:

“Yo pasé por una experiencia fuerte, mala, difícil y desde niño yo siempre admiré a Julio, lo sigo admirando por lo que hizo dentro del cuadrilátero, él siempre va a ser lo máximo en el boxeo en general, él siempre va a ser mi ídolo, mi héroe, pero ahora lo que está haciendo fuera del cuadrilátero, lo admiro más”.

De la Hoya le hablaba con sinceridad al boxeador sinaloense y los asistentes guardaban un profundo silencio.

“Lo quiero mucho porque él sigue siendo un gran ejemplo para mí en mi vida personal, yo cuando crezca quiero ser como Julio, porque la verdad, centros como éste van a ayudar a mucha gente que los necesita. Estos centros me ayudaron a mí para identificar esos problemas que tenía y logre cambiar con mucho trabajo el estilo de mi vida, los pensamientos. Creo que sin estos centros muchas personas quedarían perdidos en la vida. Gracias, Julio, vas a cambiar muchas vidas”, añadió y los presentes le aplaudían.

Recordó que a él y a Julio César “la vida nos tumbó, nos noqueó feo, pero tuvimos ese coraje, esa fuerza y levantar la mano de la victoria y gracias a Julio por ser ese gran ejemplo para mí también fuera del cuadrilátero. Así que él es lo máximo”.

De la Hoya señaló que estará apoyándolo siempre, “lo que necesites, estamos ahí”.

También Mauricio Sullaiman aseguró que Julio César Chávez es el boxeador más grande que ha existido en México y de los mejores en la historia a nivel internacional.

Dijo que por las adicciones sufrió mucho, “pensamos que no iba a salir, tuvo una etapa en la que nadie lo comprendió, pero gracias a Dios ya dejó todo atrás, está como campeón y cambiando la vida de todos. Como boxeador tenía una gran resistencia, gran capacidad”.

El «Piojo Herrera, recordó que creció viendo a un gran campeón. “Nos ha dado un gran ejemplo al noquear a muchísimos y hoy está pegando otro knock out a las adicciones; es un gran ser humano. Gracias, campeón, por todo lo que le entregaste a la gran afición y que le sigues dando con estos ejemplos”.

El director de la clínica, Pablo González Medina, señaló que Julio César tiene dos dones, porque no sólo está haciendo campeones en los cuadriláteros, sino que también está haciendo campeones de la vida, al ayudar a los que viven en el mundo de las adicciones.

Anunciaban que en este momento ya cuentan con 20 pacientes, entre ellos, dos mujeres.

Julio César Chávez, al hablar, lo hizo con el corazón y orgulloso dijo que lleva cinco años sobrio. “Es una enfermedad que nos arrastra”.

“La verdad, si esta casa hablara, uf…si esta casa hablara, ahorita descubriría a Yolanda Andrade todas las cochinadas que hacíamos aquí, pero sinceramente es una casa donde pasé momentos muy difíciles, muy tristes, la verdad, pero también pasé momentos muy bonitos, porque aquí crecieron mis hijos y tuve muchos recibimientos cuando ganaba y también cuando perdía”, dijo.

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El pueblo de Culiacán siempre me ha acogido con mucho afecto, con mucho cariño.

«Convertir mi casa de Culiacán en una casa de vida, tiene un gran significado para mí, Aquí están mis recuerdos,como los reconocimientos que obtuve durante mi carrera para que los muchachos se motiven, para que vean que sí se puede”, añadió.

Recordó: “sentía la mala vibra, sentía mucha negatividad en esta casa. Por eso la convertí en clínica, donde afortunadamente nos ha ido muy bien. Los muchachos que vienen todos destrozados, las familias llorando físicamente vienen en mal estado y espiritualmente creyendo sólo en la droga y aquí encuentran lo que necesitan”.

Al final Julio César Chávez repartía sonrisas y daba gracias a Dios y a los asistentes. Reconocía la presencia de viejos amigos y cuando terminaba de ligar los nombres con sus recuerdos, bromeaba:

¡Cuántos campeonatos mundiales hay aquí…entre todos!, dijo y que entre todos han cubierto un cielo de estrellas, de triunfos que han ennoblecido la patria a la que pertenecen y en este caso Julio César ha hecho brillar el cielo de Sinaloa y el de México.

(El Sol de Sinaloa)

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