miércoles , 13 noviembre 2019

«Mi apá tuvo mucho cerebro al no disparar. Si hubiera disparado, no estuviera aquí»: Hijo de policía asesinado

«Mi apá tuvo mucho cerebro al no disparar. Si hubiera disparado, no estuviera aquí»: Hijo de policía asesinado

Carlos Rosas

Culiacán, Sinaloa (Café Negro Portal).- «Mi apá tuvo mucho cerebro al no disparar y al no acelerar porque si hubiera disparado o acelerado, yo no estuviera aquí o ninguno de mis hermanos», aseguró «El Pollito», hijo del director de la policía municipal de Badiraguato, José Guadalupe Guerrero Reyes, “El Gallito», asesinado a balazos el pasado domingo en una colonia de la ciudad.

Al brindar unas palabras en el homenaje de cuerpo presente que se le brindó esta mañana a su padre en las instalaciones de la Policía Ministerial del Estado, corporación a la cual prestó sus servicios por 19 años, el menor de 11 años de edad destaca que «lo que yo supe de mi apá es que fue un hombre muy estricto, en su trabajo, con su familia, fue respetuoso».

«Fue amigable, era platicador», agrega al tiempo que se desmorona en llanto al clavar su vista sobre el ataúd caoba donde reposan los restos del policía ministerial.

El llanto le impide continuar, toma un respiro, levanta la mirada y continúa: «Tuvo un carisma bien, fue muy estricto en su trabajo. Con nosotros fue muy bien, Yo no sé qué haría en su trabajo, pero lo que sé es que fue muy buen hombre».

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La entereza de su discurso sorprende, atrapa, cautiva y origina que buena parte de los presentes derramen lágrimas de conmoción.

Ese señor que está allí, apunta sobre féretro donde está colocada una imagen de un gallito, «tengo el orgullo de ser su hijo por 11 años y esos 11 años fueron como las estaciones del año. Con tiempos felices, tristes, duros, de pobreza, de la vida bien, de todo nos tocó y mi apá tuvo mucho cerebro al no disparar y al no acelerar porque si hubiera disparado o hubiera acelerado, yo no estuviera aquí o mis hermanos».

Por más de 19 años José Guadalupe, su padre, dijo, estuvo arriesgando su vida, por darnos de comer y por darnos a vivir bien.

«Y esos 11 años, él estaba preparado para todo y yo sé cómo era él. Él tenía un carisma pesado, él no tenía miedo a nada porque yo sé cómo fue él. Fue un hombre grandioso, yo tuve el orgullo de ser su hijo. Viví 11 años junto a él y esos 11 años fueron más tiempos felices que tristes y otras cosas. Muchas gracias».

El acto es atestiguado por el procurador de Justicia, Marco Antonio Higuera Gómez; el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Castro, y el director de la Policía Ministerial Jesus Antonio Aguilar Íñiguez, su amigo.

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Melisa, esposa de José Guadalupe, observaba con detenimiento a su hijo que con fuerza sacaba palabras para despedirse de su padre. Un cruce de manos apretadas aminoraba su pena.

Detrás de ésta, decenas de amigos, familiares y compañeros de trabajo que estaban allí para brindarle el último adiós al «Gallito», que ganó varias peleas a los delincuentes, pero que este domingo no pudo contar con la misma suerte cuando hombres armados lo silenciaron en una de las calles oscuras del sector Humaya cuando se hacía acompañar de sus hijos en una unidad Razer.

El presidente municipal de Badiraguato, Mario Valenzuela, estaba presente en el homenaje póstumo. Se le percibía lastimado. Tomó el micrófono. Llamó amigo al hombre en el que depositó la confianza para que reguardara la tranquilidad de sus gobernados.

Recordó que apenas hace 10 días convivió con José Guadalupe, su esposa y sus hijos en el puente Baluarte, a donde se dieron cita los funcionarios de la administración municipal con sus familias.

«Él jamás supo decir que no a un favor que cualquier compañero de trabajo le solicitara. Un hombre que era muy amable con la gente, la gente tenía la impresión, cuando él llegó a Badiraguato que él era una gente muy estricta y sí lo sera cuando había que hacerlo», destacó.

«El Gallito», ponderó, no tenía distingos por la gente y sabía utilizar en el buen sentido la diplomacia con los ciudadanos que estaban renuentes al orden en la cabecera municipal.

Como director de la policía, José Guadalupe impuso orden y dio excelentes resultados, aseguró el alcalde, ataviado en una guayabera color blanco.

«Yo no tengo más que darle las gracias infinitas, en este caso al comandante Guerrero, Guadalupe Reyes, por el trabajo que él hizo por Badiraguato. Yo siempre lo llamé comandante. Muchos compañeros de trabajo, de su confianza, le decían «Gallito». Siempre acostumbrado a convivir con los funcionarios y, la verdad, Melisa, su esposa, es testigo de que hace 10 días tuvimos la oportunidad de convivir juntos allá en el puente Baluarte. Todo el día, nos fuimos muy temprano», indicó.

Incluso, señaló que la última vez que cruzaron palabras convivió con José Guadalupe. Fue la madrugada del domingo en las fiestas de carnaval de Badiraguato, donde se registró saldo blanco. «Y me dijo: jefe, nos vemos el martes a primera hora», contó.

«El Gallito, destaca el presidente municipal, no tenía días de descanso y laboraba de tiempo completo.

«El comandante Guerrero le va a hacer falta a Badiraguato y le va a hacer falta a Sinaloa», aseguró el alcalde, luego de abandonar el micrófono y estallar en llanto.

José Guadalupe Guerrero fue un excelente compañero y servidor público, además de un hijo ejemplar, destacó por su parte Carlos Héctor Ochoa Polanco, subdirector de la Policía Ministerial, tras reseñar el trabajo de su compañero en la corporación.

«Un ciudadano que nunca dudó en ofrecer todo para que Sinaloa siguiera recuperando la paz que la gente de bien siempre anhela», sostuvo.

Luego vino una oleada de aplausos que se perdían entre el silencio para el hombre que ingresó a las filas de la policía ministerial el 1 de julio de 1996 con un servicio ininterrumpido de 18 años ocho meses.

En su mensaje, el director de la Policía Ministerial del Estado, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, destacó la entrega que «El Gallito» hizo en su trabajo.

Con voz entrecortada, dijo que para un jefe policial es muy duro perder a un policía ministerial.

«Más cuando se trata de un extraordinario comandante. Más cuando se trata de un buen amigo», afirmó.

Aclara que al «Gallito», contrario a lo que piensa mucha gente, no le decían así por valentón y esas cosas. No. Lo apodaban así porque era un hombre deportista y muy buen policía. «Desde su primera partida, él estuvo desde hace 19 años, él acostumbraba a las cinco de la mañana a hacer deporte. Por eso que sus compañeros le decían «El Gallito», dejó en claro.

Durante los operativos, José Guadalupe le gustaba ir por delante, lo cual llenaba de emoción a los agentes y comandantes.

Recordó que cuando se hacía acompañar por «El Gallito» en Mazatlán para detener a un cobarde delincuente que asesinó a 12 personas en 2011 en la discoteca Antares, éste siguió la investigación «y me dijo: comandante, lo tenemos ubicado. Viene pasando la frontera de Nayarit a Sinaloa. Es la investigación que usted me encomendó para arrestarlo. Planeamos la operación en la madrugada».

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