viernes , 15 noviembre 2019

Cuando se vaya, la diputada Sylvia Míriam quiere tener «bien retorcido el colmillo»

Cuando se vaya, la diputada Sylvia Míriam quiere tener «bien retorcido el colmillo»

Irene Medrano Villanueva

¡Los diputados lo que requieren es un escarmiento!, advertían asistentes a la sesión ordinaria al ver las curules semivacías. Sólo habían acudido 33 legisladores y el resto se levantaba, algunos volvían a sus lugares y otros, de plano, se pintearon. “Es que ahorita andan encampañados”, decían.

Sin embargo, los legisladores se quejaban de la “abultada” orden del día. “Son un chorro de puntos”, se quejaba el diputado Miguel Ángel Camacho, y anotaba: “el Chuquiqui es muy listo, aquí nos tiene en la sesión para que no apoyemos a nuestros candidatos”.

“Es un viejo zorro de la política”, bromeaban los legisladores, y aseguraban que tiene bien retorcido el colmillo y eso es lo que quiere aprender la diputada Sylvia Míriam Chávez. Cuando concluya su mandato “quiero tener bien retorcido el colmillo”, decía, mientras mostraba un enorme colmillo que traía colgado.

Sin embargo, daba muestras de que el colmillo desde hace mucho lo tiene bien retorcido, al sacar la casta por los productores y hacer un llamado a sus compañeros a solidarizarse con ellos.

“Parece que a nadie le importe lo que pasa en el campo y hay que hacerle un llamado a Martínez y Martínez y 20 mil veces Martínez a que de una vez por todas los apoye”, dijo al referirse a Enrique Martínez y Martínez, secretario de SAGARPA.

Luego hizo un recuento de lo que a diario pasan los productores, como son sequías, heladas. “Cuando no es Chana es Juana”, dijo.

En tanto el diputado Jesús Hernández Chávez, “el Chuquiqui”, era solicitado por los medios de comunicación para entrevistarlo, accedía pero con una condición: “vamos afuera porque si no nos regaña la diputada presidenta”.

Ya afuera del recinto parlamentario, dijo: aquí estamos mejor, no nos interrumpe el sonido y no nos regaña la presidenta”.

Llegó un momento que en la sesión no había quórum; el ambiente estaba muy relajado.

¡Y tanto que se les paga! ,advertía la señora Olga de Lourdes Carrillo, quien sesión tras sesión acude al recinto en busca de apoyo para sacar adelante la biblioteca que le quiere dejar al pueblo de Culiacán.

“La verdad es muy difícil, sólo los diputados Jesús Hernández Chávez, Mario Imaz, Gómer Monárrez y Roque Chávez me han apoyado; otros me dicen venga después, algunos más, de plano, me dicen que no, pero lo peor es la contestación que muchos me han dado: una biblioteca, pa qué…”

“Es entendible porque muchos diputados ni siquiera han terminado la primaria y la mayoría nunca ha pisado una biblioteca”, dijo, pero ella continuará con su loable labor de llevar cultura al pueblo.

Nuevamente faltaba el quórum, había 19 legisladores, tal parecía que no había bastado el llamado de atención de la presidenta en la sesión anterior.

Los diputados que estaban, unos hablaban por teléfono y otros como el diputado Adolfo Rojo y José Roberto González se tomaban selfie.

“A eso vienen, otros se van y los que se quedan nada más a estar comiendo y jugando”, reiteraba la señora Olga Carrillo.

La presidenta de la mesa directiva advertía que de pasar lo mismo en la próxima sesión, iba aplicar el reglamento de la Ley Orgánica del Congreso del Estado que establece, entre otras cosas, descontar las dietas si los legisladores se retiran del pleno sin causa justificada.

“Y yo el jueves le voy a traer la regla que le falta…”, advirtió el diputado Leobardo Alcantara Martínez.

Café Negro/El Sol de Sinaloa

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