miércoles , 27 enero 2021

¡Ay mi niña! “Dios mío, por qué permites que estas cosas pasen”, madre de niña estrangulada en Angostura

¡Ay mi niña! “Dios mío, por qué permites que estas cosas pasen”, madre de niña estrangulada en Angostura

Irene Medrano Villanueva

¡Ay mi niña!, “Dios mío, por qué permites que estas cosas pasen”. Es el dolor, es la impotencia y la desgracia de una madre que llora la muerte de su pequeña Guadalupe que fue cobardemente estrangulada en el campo pesquero la Reforma.

No hay palabras, no hay explicación por qué a una niña de nueve años le truncaron sus sueños a tan corta edad.

La madre de la menor no encuentra consuelo, mucho menos resignación ante la tragedia.

Y ahí está la inocencia perdida, la niña que salió corriendo en busca de la felicidad, hoy se encuentra inerte en una pequeña caja blanca, a donde llegan compañeritos de escuela, vecinos, familiares a darle su último adiós y con la mandíbula apretada detienen todo el coraje por el horrendo asesinato, pero también por la frustración de que el crimen, como muchos otros, vaya a quedar impune.

En medio del llanto, dolor e indignación los vecinos de la Reforma claman justicia, para que no quede impune este caso y que no se vaya a replicar en otros menores.

La muerte de Lupita tiene llorando a sus familiares y el lamento se extiende en quienes no la conocieron, pero la forma en como truncaron su vida indigna hasta al más insensible. “No se vale, no se vale”, musita Yosadara Jiménez, madre de la menor que exige, demanda e implora justicia a las autoridades.

La infante desapareció el pasado jueves 30 de abril, después de que alegre salió de su casa en busca de un taxi porque se iba junto con su familia a visitar a sus parientes a la comunidad de Protomartir.

Faltaban unas horas para festejar el Día del Niño, la pequeña tenía muchas ilusiones; convivir con sus parientes y acudir al festejo con sus compañeritos de clase, pero nada de esto ocurrió: ella desapareció.

El tiempo se detuvo, fueron largas horas de agonía, con la esperanza de que Lupita apareciera con vida.

Pasaron más de 24 horas cuando la fatal noticia llegó a los afligidos familiares: Lupita había sido encontrada estrangulada.

Esas palabras todavía taladran la mete de Yosadara: “por qué le hicieron esto, ella era inocente, no tenía por qué morir así. Si alguien nos tiene coraje, por qué no se desquitaron con nosotros; ella era una niña con todas las ganas de vivir”.

Los porqués de Yosadara quedan en el aire, no hay nadie que los conteste, sólo los vecinos y familiares insisten en que se haga justicia.

¡Sí justicia!, exclamó con el corazón destrozado y en medio de un llanto de esos que ahogan el alma, la señora Yosadara durante el sepelio de su hija Lupita y recuerda la infancia perdida de su hija por los fríos pasillos del cementerio.

Pese a que el calor cala, el corazón se siente frío, porque en este lugar solo había espacio para la tristeza, la indignación y para las cientos de personas que desfilaron con los ojos aguados detrás de un pequeño ataúd blanco.

Mientras que los restos mortales de Lupita eran despedidos en medio de aplausos y flores de quienes la amaron, también fue enterrada la pregunta: ¿por qué la mataron?

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Café Negro/El Sol de Sinaloa

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