domingo , 17 enero 2021

Hasta que el hambre aguante

Osvaldo Villaseñor

Hay un tema que hemos venido tocando con mucha frecuencia, pero que ahora con números más certeros en la mano, los diferentes estudiosos nacionales de la política y de la economía empiezan a manejar como llamando a un despertar del gobierno en aras de cambiar de rumbo o de modelo. O bien, terminar de hartar aún más a la sociedad para que salga de esa apatía que ha contribuido a llegar a donde hemos llegado.

Resulta que en más de una ocasión hemos dicho que este país desde la época de Carlos Salinas empezó a abrir peligrosamente la brecha entre ricos y pobres.

Si bien es cierto el criterio de Salinas de parir una clase empresarial nacional fuerte para competir en el mundo globalizado y que fueran los empresarios quienes crearan los empleos que requiere el país, a lo mejor no era malo ni equivocado.

El gran problema se dio cuando el sector empresarial se dedicó a amasar fortuna con toda la complacencia y apoyo económico del gobierno y ya con la riqueza en sus manos y sin Salinas en el poder se rehusó a repartir la riqueza acumulada vía empleos para la gente.

Pues bien, en este estudio que muestra la cruda realidad que vive el país y que se puede encontrar en la dirección transparenciamexicana.org se pueden ver dos aspectos completamente contradictorios que explican que realidad que vivimos.

De entrada, se dice que México está catalogado en el lugar 14 de la medición de las economías del mundo, es decir, el PIB de México, sus reservas internacionales y las inversiones que se realizan lo colocan en números entre las 14 economías más ricas del mundo.

Sin embargo, cuando se mide la distribución de la riqueza que este país genera, resulta que México se encuentra entre las 25 principales naciones con mayor desigualdad social, motivado en gran parte por la desigual distribución de la riqueza.

Pero este estudio va más allá y da nombres, pelos y señales del por qué México es un país tan desigual. Resulta que México tiene a 4 empresarios megamillonarios como Carlos Slim, Carlos Salinas Pleito, entre otros, quienes dicen generar con sus empresas poco más de 3 millones de empleos ellos solos.

Sin embargo, la gran mayoría de esos tres millones de empleos solo paga el equivalente a uno o dos salarios mínimos diarios, que además no le cuestan ni un solo peso a sus empresas porque los deducen o los compensan con varios programas gubernamentales. En pocas palabras, esos salarios termina pagándolos el gobierno o la misma sociedad vía sus impuestos.

Pero, además, el mismo estudio habla de que en México hay 145 millonarios, no con la clasificación de mega por la revista Forbes, pero que tienen mucho dinero y quienes concentran el 70 por ciento de la riqueza en México, pero que también en sus empresas pagan salarios que van de uno a dos salarios mínimos.

En pocas palabras, el salario que ha perdido el 45 por ciento de su poder adquisitivo en los últimos 20 años dejó de ser el vehículo para la distribución de la riqueza y, por ende, hoy es precisamente la clase trabajadora y los desempleados quienes integran ya la lista de los 60 millones de mexicanos que viven en pobreza y pobreza extrema.

Y de paso muestran otros indicadores que muestran como la llegada de empresas transnacionales que tanto nos presume el gobierno federal de poco ha ayudado a generar riqueza para la gente, pues mientras Walmart paga en promedio 2 mil dólares mensuales a un trabajador en Estados Unidos, en México solo paga un promedio de 300 dólares.

En fin, México es un país muy rico a juzgar por su posición en el ranking de las economías mundiales, pero donde su población es cada vez más pobre, porque el gobierno, o sea su clase política, se lleva el 56 por ciento de los ingresos de las empresas, de los trabajadores vía impuestos y no más de 200 empresarios se llevan el 70 por ciento de su riqueza que se genera en este país.

Así mientras este modelo siga así, se seguirá sumergiendo a más gente en la pobreza.

Así sin quitarle ni ponerle

Habrá que estar pendientes.

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