martes , 26 enero 2021

«Soy católica y soy panista»: Yudith del Rincón Castro

«Soy católica y soy panista»: Yudith del Rincón Castro

Irene Medrano Villanueva

¡Soy católica…y soy panista!, gritó desde la tribuna la diputada Yudit del Rincón Castro.

Sus expresiones de la sesión anterior, donde la presidenta de la mesa directiva tocaba el tema de las mujeres y las madres que defienden con pasión la Ley de Niñas, Niños y Adolescentes, este jueves tomaron muy a pecho sus palabras y desde temprano en el Congreso del Estado una de ellas, por más de dos horas, santiguó a la gente que pasaba y oraba para que los diputados abran su mente y corazón y no aprueben “esta aberración”.

Mientras la rogante en la entrada del Congreso del Estado con Rosario en mano, una Biblia y una imagen de la Sagrada Familia, enviaba oraciones aquí y allá, un grupo de mujeres entregaba volantes donde acusaban que “el programa educativo dice que se les prestarán aulas para que los niños se vistan y maquillen de niñas. Les enseñarán el juego del doctor haciendo que los niños se exploren, toquen y se les enseñará a masturbarse a los niños de kínder y primaria”.

“Eso es aberrante”, señalaba la señora Cleofas Astorga y tiraba el escrito.

“No puedo creer que eso quieran aprobar los diputados, eso es pura mentira”, indicaba.

La mujer rezadora pedía a los medios de comunicación que no le tomaran fotografías para no dañar a sus hijos, de lo contrario, “saldrían afectados”.

“Yo también puedo mover palancas para que ustedes salgan afectados, sin que yo me afecte, si me entienden, yo no quiero que salga mi rostro y mi nombre también que permanezca en el anonimato”, le advirtió a los fotógrafos.

Entre rezos y agua bendita que llevaba otra de las inconformes, las madres de familia llegaban en completo orden y ante la mirada de los guardias de seguridad, subían lentamente las escaleras, no les estaba permitido ingresar a la parte baja, incluso las puertas estaban cerradas.

“Si nos lanzan agua bendita, qué bueno, en lugar de que nos lancen otra cosa”, señalaba uno de los guardias, quien estaba doblando el turno debido a la falta de más personal. “Todo por estos movimientos”, decía.

“Entre conjuros y alabanzas, nos están tratado, ni que nosotros fuéramos el mismo diablo”, lamentaban los guardias.

Como si las palabras de la diputada Yudith del Rincón que emitió desde la tribuna el martes pasado al hablar sobre el papel de la mujer, fueran premonitorias, ahí estaban las féminas, unas orando y otras en pie de lucha con pancartas en mano, demandando respeto a las familias.

La política no podemos radicalizarla al todo o nada. La política del gradualismo es la que nos ha hecho avanzar. No debe de ser con radicalismos que nos dejen sin aliados, señalaba la diputada panista.

Mientras seguían, repartían impresos donde advertían que “habrá consecuencias de no aprobarse algunas modificaciones” y todavía resonaban las reflexiones de la diputada panista que las aplicaba al tema de las mujeres, pero que encajaban en lo que se estaba viviendo en ese momento ya que rechazaba la radicalización de las posturas.

“Como en ninguna ley, en ninguna iniciativa, es sano la radicalización de las posturas. Todo tiene un lado bueno, todo tiene un lado malo y la mejor manera de desahogar cualquier controversia es precisamente a través del diálogo”.

La verdad absoluta no la tiene nadie, y aseguró que “ninguna ley va a hacer que nosotras perdamos la formación de nuestros hijos en el seno de nuestros hogares. Lo digo como madre, como abuela”.

Pidió ser muy congruentes con lo que somos, muy congruente con nuestras doctrinas, nuestras luchas “y no nos tiene que dar vergüenza de decir, soy mujer, soy madre, soy política, soy católica y soy panista”.

Por lo tanto, la gente que se apersonaba en el Congreso, le agarraba la palabra y era congruente con su postura, sacaban rosarios, bendecían la tribuna una vez que ocupaban los lugares, pero siempre a la expectativa.

Todo indicaba que este día se aprobaría la polémica ley, sin embargo, otra vez, pese a que este jueves es la última sesión del Segundo Periodo Ordinario del Segundo año de ejercicio, en la orden del día nuevamente no se contemplaba la discusión, análisis y, en su caso, la aprobación o rechazo como lo esperaban los asistentes.

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Jesús Enrique Hernández Chávez, señalaba que esto no obedecía a que se sintieran presionados por los grupos sociales que se están manifestando, sino que continúa en el análisis.

“Vamos a seguir rezando y pidiéndole a Dios. Sí se aprueba la ley… él sabrá por qué”, advertía la rezadora, pero confiaba en el Santo Rosario ya que “es el arma más poderosa”.

“Son fundamentalistas”, comentaban en voz baja los diputados, y aseguraban: “con el solo hecho de ver a la señora que se quita los zapatos, se hinca en la entrada de seguridad, hace conjuros, amenaza y al mismo tiempo avienta bendiciones al recinto, a los guardias, que podemos esperar”, señalaban.

“No hay gente mala, sino que está mal informada, además es una pugna de la iglesia conservadora y la iglesia del Papa Francisco”, advertía el diputado Víctor Díaz Simental.

Otros decían que ojalá les hubiese alcanzado el agua bendita… y a los reporteros los acusaban de “pecadores vendidos”.

Café Negro Portal/El Sol de Sinaloa

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