jueves , 14 noviembre 2019

La desmesura del PRI

Juan Ordorica

Si México merece ser colgado de un estereotipo, este sería la desmesura. Nadie como los mexicanos para escapar de la moderación y dejarse llevar por los placeres aumentados de la exageración. La política es la caja de resonancia de todas las menudencias del espíritu nacional; se alimenta, como ninguna otra actividad, del derroche en los extremos. El PRI y Manlio Fabio viven una relación de completa desmesura fútil; rayando ya en lo vulgar.

La democracia en el PRI históricamente es vista como un lindo florero que adorna las mesas de la retorica tricolor. El otrora partidazo obedece a reglas políticas más sublimes que la poca refinada democracia. Ellos se rigen por el derecho divino de gobernar y el politburó sagrado del Olimpo sexenal.

Hoy es Manlio el depositario de los excesos. Todos los que vimos la película “El Rey León” recordamos la escena donde las hienas son castigadas por pronunciar el nombre de Mufasa en voz alta; un castigo similar esperaba a los esbirros de los Pinos que osaran susurrar el nombre de Beltrones en los pasillos de la casa presidencial. La política no conoce de congruencia, y el hasta hace algunos meses temido saurio, es hoy investido con la capa purpura del Rey de los dinosaurios, Su majestad T. REX Manlio I.

El primer evento público de la testa coronada y redimida del Cid Campeador de Sonora tuvo lugar en nuestro estado. El informe de actividades de diputados federales encabezados por Heriberto Galindo fue el escenario perfecto para que el priismo se desgañitara en vivas y loas a su nuevo salvador. Nada importa que su nombre fuera vedado y casi arrojado a los leones del olvido. Si antes la desmesura vivía en el desprecio hoy existe en la querencia. Para no quedarse atrás en los excesos, la clase política priista de Sinaloa se subió al dulce tren de la exageración – o del mame: como dicen los tuiteros- y muy pocos apelaron a la mesura; la mayoría de ellos busco en el baúl de los recuerdos, y subió sus fotos a redes sociales acompañados del Mesías Beltrones. Diva, gran maestra del photoshop, fue la primera en entregarse al festín de la adulación, seguida muy de cerca de Daniel Amador, el morrin, Sergio Torres – quien no dejaba de meterse en cuanta foto posaba su benemérito líder- y Heriberto Galindo el anfitrión de la fiesta derritiéndose en elogios.

La fiesta del desenfreno prosiguió durante todo el día, la sensatez abandono las mentes y Manlio… Manlio fue feliz. El mensaje fue claro y contundente: nunca más la distancia entre el Poder y el partido. Son uno mismo. Lo que nace unido no debe ser separado; la democracia puede esperar.

El problema de la desmesura es que, generalmente, viene acompañada de patologías dañinas a la salud política para cualquier organismo. Amnesia, paranoia, esquizofrenia, complejos de persecución y grandeza, bipolaridad ya comienzan a aparecer en algunos de los actores políticos sinaloenses. Los síntomas son cada vez más notorios. Unos ya niegan al dedo como fuente máxima de toda felicidad y exigen democracia, otros olvidan lo que dicen y se desdicen, pero la mayoría juegan al tío Lolo agarrados de la mano, y cantando coplas de amor a su Dinosaurio coronado.

EL MEMENTO DE HOY

mTwitter: @juanordorica

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