domingo , 22 septiembre 2019

Médicos: la vocación olvidada

Por Juan B. Ordorica

En tiempos pasados; no hace mucho, una generación a los más, las tres figuras de autoridad en cualquier pueblo, villa o ranchería era el presidente municipal, el sacerdote, el maestro y el médico. Estás figuras se constituían como el consejo consultivo de gobierno para las comunidades rurales de nuestro país. Por cierto, Cantinflas hizo todos los personajes de esta Institución no oficial del Poder, todos menos el de presidente municipal – creo que le causaba escozor ser político-.

Curioso que todos estos personajes fueron perdiendo su ascendencia con la sociedad. Primero los alcaldes cayeron en el descredito; los sacerdotes se ganaron a pulso su exclusión de consejeros y protectores de la moral del pueblo; los maestros y sus grillas destructoras precipitaron su caída del Olimpo rustico. Los médicos sobrevivieron un poco más, sin embargo, a últimas fechas, los galenos también descuidaron su vocación y terminaron por dar la puntilla a la mitificada abnegación.

Al igual que los maestros, el gremio de los médicos tomo un camino diferente al que históricamente venía desempeñando. La vocación no es algo que se pueda medir, pero se puede sentir. En algún momento de nuestra historia reciente los jóvenes vieron en la medicina una alternativa para solucionar el problema laboral, que cada vez pega más fuerte a las nuevas generaciones. Las escuelas de medicina se comenzaron a llenar de estudiantes que no sentían una real vocación por atender al enfermo y curar el dolor. Estos futuros doctores perseguían una plaza en las Instituciones de Salud Publica o mínimamente horas de consulta en ellas. Así se fueron quedando sin espacios mujeres y hombres que sentían el llamado de galeno; teniendo que tomar otros caminos dejando para otros la profesión de sus amores.

Las áreas de la salud en las Instituciones de Educación Superior están saturadas. Es un problema enquistado desde hace varios años. Muchos quieren entrar, pero pocos pueden hacerlo. La Universidad Autónoma de Sinaloa año con año cambia su metodología de selección, aún así, siempre hay inconformes y los rechazados comienzan su largo, cansado y lastimero proceso de buscar un espacio. Al problema del ingreso ya se suma uno más grave, el de la inmovilidad de los egresados. En años más recientes los egresados de medicina se están enfrentando al desempleo – cosa inimaginable una generación atrás-. Un buen médico tenía asegurado su futuro… Ya no. Si hay una profesión donde el estudio es exhaustivo y los sacrificios agotadores, esa es la medicina. Es inimaginable el nivel de frustración que deben sentir los egresados y no poder colocarse en ningún lado.

Las nuevas tecnologías, los problemas en los servicios de salud pública, la sobreoferta en el mercado laboral entre muchas otras variables están colapsando una noble profesión. Eventualmente la selección laboral encontrara un nuevo punto de equilibrio en la medicina. Mientras eso suceda los futuros médicos deben tomar en cuenta lo siguiente: Quien se prepara con ahincó, siente amor por lo que hace y busca ser el mejor entre sus iguales nunca va tener problemas en encontrar un cupo en la sociedad; por otro lado si quieren simular y estar por estar seguramente engrosaran las filas del frustrante desempleo.

EL MEMENTO DE HOY

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Twitter: @juanordorica

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