viernes , 15 noviembre 2019

Cabildo abierto

Por Juan B. Ordorica

Algo tienen nuestros gobernantes que les gusta encarnarse en pachas árabes y recibir las peticiones de los súbditos en medio de sus cortes reales. Cabildo abierto es una iniciativa, que si bien da voz a la ciudadanía, en la práctica se convierte en ventanilla de peticiones personales (becas, apoyos en salud, uniformes, mejoras de parques, etc). Los regidores, que aún no han entendió bien a bien la naturaleza de su trabajo, son espectadores y hasta comparsas de este tipo de programas

La iniciativa del alcalde Sergio Torres tiene tintes populistas, muy acorde a su personalidad política. Ejercicios de este tipo no son nuevos, incluso son mucho más antiguos de lo que se pudiera pensar. Existen registros en Egipto que datan de más de 5 mil años donde los reyes del extinto imperio africano ofrecían un día al pueblo para escuchar sus peticiones y poner a la corte imperial a trabajar en tener al ciudadano feliz (al menos así lo dibujaban en sus paredes; ya ven que eso de la propaganda tampoco es nuevo) . Después el Imperio Romano siguió con la tradición, las monarquías europeas no se quedaron atrás (Cristóbal Colón consiguió sus Carabelas en una audiencia pública) y hasta los Tlatoanis Aztecas tenían su cabildo abierto.

En países de primer mundo, donde el empoderamiento de los municipios es mayor, los ejercicios de cabildo abierto son realmente resolutivos; no se limitan a escuchar el problema y remitirlo al funcionario encargado del tema. Los Concejales – equivalente de los regidores- realizan el trabajo por el cual fueron electos, revisar iniciativas ciudadanas, estudiarlas y someter a votación aquellas que consideran van a mejorar la vida pública de la ciudad, pero lo hacen en presencia del ciudadano, no dejan la votación para después, en lo oscurito.

La casi extinción de los consejos ciudadanos durante la pasada administración de Héctor Melesio Cuen y la continua estrangulación de los mismos por parte de Sergio Torres impiden contar con una visión ciudadana apartidista y sustentable de los problemas que Culiacán tiene. Cabildo abierto no debe ser la punta de lanza en la política de inclusión ciudadana; debe entenderse como un programa asistencialista de tintes políticos. La verdadera participación social está siendo catafixiada por dadivas de corto plazo. Regalar, componer, construir o becar no es una política de apertura, es una política electorera.

Caer en la tentación del aplauso fácil disfrazado de contacto con el pueblo es demagogia pura y simple. Crear la ilusión de trabajo atendiendo desde la posición del gran benefactor no debe ser el sello de un administrador público. Los regidores en algún momento deben dejar de ser comparsa de los sueños de magnificencia del alcalde morrín. Una ciudad moderna debe tener un Cabildo moderno, más dinámico y participativo. Es preciso que el ayuntamiento pase de atender las necesidades primarias para dar entrada a los proyectos de más envergadura; invitar a los ciudadanos a participar en la creación de políticas públicas y no perderse entre delirios de Santa Claus de las despensas y vales.

Twitter: @juanordorica

EL MEMENTO DE HOY

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