miércoles , 18 septiembre 2019

Una terrorífica historia de Halloween

Juan Ordorica 

Los últimos rayos del sol se diluían con el nuevo horario de invierno. El atardecer de Culiacán se pintaba con todas las tonalidades de rojo que pueden existir en una macabra cena de vampiros. Las tinieblas reclamaban su reino y por los rumbos del Congreso del Estado se distinguían los primeros alaridos de la temporada de elecciones. Los aullidos de los condenados presagian horas terroríficas.

El día que los demonios, espíritus, brujas, fantasmas y demás entidades del inframundo esperan hambrientos cada seis años para salir de sus escondrijos infernales. Al fin ha llegado. ¡Está viva, está viva!, claman los insanos gritos de los diputados Igores al traer a la vida la convocatoria Frankenstein que anuncia la elección a nuevo gobernador.

Un aquelarre de brujas danza alrededor del tétrico Congreso del Estado, ofreciendo sacrificios, preparando posiciones mágicas y entregar su alma al mismísimo Lucifer para agradecer las partes del monstruo que incluye la equidad de género. El Conde Chuiquiqui, vampiro mayor de la comarca, afila sus colmillos para disfrutar del tibio sabor de la sangre que pronto tendrá en su paladar.

Los fantasmas de los ex gobernadores Toledo, Labastida, Millán y Aguilar embrujan la casona del bulevar Pedro Infante, arrastran sus cadenas de amargura por los pasillos de la legislatura. Estos espíritus son inmunes a los exorcismos de la democracia. Su presencia en el mundo de los vivos espanta al más valiente.

Ya con la luna en su cénit, un concierto de aullidos lastimeros pone la piel de gallina a la indefensa población. A lo lejos se divisan jaurías interminables de hombres y mujeres lobo. Se acercan jadeando por un hueso. Licántropos de todos tamaños, pelajes y colores se arremolinan ante la puerta del congreso para clavar sus fauces sobre la entidad monstruosa de la convocatoria. La saliva escurre entre los hocicos. Cualquier pedazo o migaja que puedan saborear debe ser suficiente para adormecer el hambre sexenal.

Al fondo del edificio se puede distinguir un zombi dando tumbos por las paredes. Es el cuerpo descolorido e independiente del Doctor Frías buscando algún cerebro que devorar para sumarlo a su causa. Todo mundo sabe que los zombis necesitan de otros zombis para ser temidos, de otra forma son seres muy fáciles de liquidar.

Sinaloa va sufrir un largo día de terror. De octubre a junio del próximo año los muertos caminarán sobre nosotros, los monstruos de la laguna verde serán considerados personas respetables y momias decrepitas buscarán sus antiguos tronos. Le aconsejo comparar una buena dotación de dulces, agua bendita, balas de plata de paciencia y muchos ajos para arrojar a los vampiros. Que Dios y el osito Bimbo nos cuiden.

EL MEMENTO DE HOY

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Twitter: @juanordorica

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