sábado , 7 diciembre 2019

Mariguanos del mundo unidos

Juan Ordorica

Mucho revuelo ha causado el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación respecto a la supuesta legalización del consumo recreacional de la mariguana.

Para entender mejor esta decisión de los iluminados jueces, es necesario retroceder un poco para conocer el origen de la noticia que sacudió al mundo de los porritos durante esta semana

Existen cuatro personas, que en pleno derecho de sus facultades, decidieron exponer ante la SCJN el argumento de las libertades individuales respecto a la intromisión del Estado en su derecho a consumir lo que les venga en gana.

Primero que nada, este grupo de personas solicitó permiso a las instituciones de salubridad de gobierno para sembrar y consumir su propia hierba.

El gobierno negó dicho permiso basado en la ley de salud vigente en el país. Una vez rechazada la solicitud, el grupo de los cuatro decidió ir a la corte.

Los magistrados decidieron poner las libertades individuales sobre las restricciones de una ley de salud.

Técnicamente son solo estas cuatro personas las que pueden prender su cigarro de mota donde ellos quieran mientras, no la vendan, la regalen o la produzcan con fines comerciales. Sin embargo, el precedente para que otros ciudadanos sigan el mismo camino jurídico es ya quedó asentado y será cuestión de meses para que miles de horneados celebren su libertad.

El Poder Judicial le ha enmendado la plana a sus contrapartes ejecutivas y legislativas.

La decisión de regular de manera ordenada esta decisión ya se encuentra en la cancha de los diputados y funcionarios encargados de las políticas de salud de la República.

El debate sobre la legalización de las drogas tiene muchos años vivo en la agenda nacional. Hay, por supuesto, actores que se encuentran a favor y otros tanto en contra. Ambas partes tienen legajos científicos bajo sus brazos para justificar sus respectivos argumentos, pero son muy pocos los grupos que abordan el tema desde el punto de vista de la libertad individual.

Seguramente consumir mariguana es igual que dañino que sus contrapares el tabaco y el alcohol, pero el Estado debe dejar sus aspiraciones de niñera, guardar sus discursos moralinos y dedicarse a cuidar a sus ciudadanos informando de los problemas que ocasiona la ingesta de cualquier sustancia en el cuerpo. Si aun así, después de todo, el ciudadano quiere llenar su cuerpo de basura, muy sus gustos.

Los mariguanos del mundo deben unirse, no para fumar sus apestosos gustos, sino para ofrecer una lucha por las últimas restricciones de libertad que quedan en el mundo. La lucha de la independencia de las decisiones personales sobre las mentes colectivas.

EL EMEMENTO DE HOY

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Twitter: @juanordorica

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