domingo , 25 agosto 2019

El dinero es dinero

Juan Ordorica

Un presupuesto histórico más a la cuenta. Sinaloa tiene presupuestado para el año 2016 –centavos más, centavos menos– la cantidad de 61 mil 400 millones de esos. Por desgracia, esto no parece ser suficiente para paliar la enorme cantidad de necesidades que tiene el estado.

Por otro lado, el tamaño de esta cifra suena muy rimbombante y hasta exagerada, sin embargo – y mi gusto esto es lo que ha faltado comunicar-, gran parte de ese dinero poco o nada tiene que ver con la administración estatal.

Más de la mitad del presupuesto viene etiquetada para la operación de los programas federales en nuestra entidad: sueldos y salarios de profesores, médicos y demás empleados de la federación; presupuestos de los ayuntamientos; la UAS y demás instituciones de educación superior; construcción de presas; mantenimiento de carreteras, etc.

Si bien este dinero viene a beneficiar a los sinaloenses, la mayor parte del cash se queda en manos de los proveedores, ajenos a nuestra economía.

El efecto multiplicador no se siente localmente. Nos beneficiamos de los servicios y la infraestructura, pero no podemos contar con el presupuesto como una variable que podemos utilizar a la hora de aplicar medidas anticíclicas.

Ante estas limitaciones, es de imperiosa necesidad que los futuros gobiernos estatales busquen los mecanismos fiscales o de gestión para aumentar la recaudación en los ingresos propios. Al tener más dinero en las alforjas el futuro de la economía de Sinaloa tendría más herramientas a la hora de enfrentar alteraciones de sociales o climáticas.

Tal como lo dice el gran filósofo, MC Dinero, el dinero es dinero. Más allá de presupuestos históricos, necesitamos recaudaciones históricas. De alguna forma nuestro sistema está agotado, dependemos de la benevolencia y gestiones de políticos que cada vez que pueden presumen su “compromiso y amor” por esta tierra.

En Sinaloa es tiempo de ir pensando en un cambio en la forma de percibir la economía. Tanto el gobierno como la sociedad civil estamos obligados a redireccionar el gasto en conceptos productivos. No podemos seguir con la mentalidad asistencialista donde el dinero no se multiplica. Ya es hora de intentar ver más allá de las carencias a corto plazo y pensar en proyectos propios de generación de riqueza.

Hay que vivir con la máxima: Dinero llama dinero…¡Aprende algo, dinero!

EL MEMENTO DE HOY

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Twitter:@juanordorica

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