miércoles , 18 septiembre 2019

Esperando a Godot Nieto

El viejo edifico del Blvd. Madero se convierte en el proscenio decembrino para dar vida a los estragones y vladimires tricolores. Samuel Beckett pone en espera Godot Nieto a los aspirantes del PRI a gobernador. Suspiros y miradas perdidas reflejan el estado de los personajes. Una mezcla entre desenfado, cansancio y nerviosismo se respira en el ambiente donde descansan los agobiados peregrinos del Poder.

El camino que los ha llevado en busca de la sombra protectora del derruido auditorio, con un Juárez robado y olvidado, es muy variado. Para algunos la terracería, el polvo y los hoyancos son la marca del camino; para otros el asfalto, la certeza y las carreteras de terciopelo se combinan para acercarlos al destino final de su eterna espera.

Nadie sabe cuántos son. Algunos dicen que son 8 u 9. Los observadores más intrigosos elevan la cifra hasta 12. Ni entre los que esperan al señor tiene la certeza de su número. Eso no importa. Al final, todos juntos están expectantes del mensajero Beltrones que lleva en sus morrales el mensaje de Godot Nieto. La comedia es una delicia. Nadie se atreve a reír. Todo acto, comentario u omisión se convierten en asunto de suma importancia para no agraviar al mensaje, mensajero o emisor.

Intercambian miradas entre ellos y algunos cuchicheos. La única Dama presente en la espera no entiende nada de nada, pero aspira a ser la destinataria final por su condición de mujer. Un absurdo – dicen los espectadores- en el mundo de la comedia el absurdo por sí mismo es un género exquisito. ¿Por qué no convertir al género sobre la capacidad en cosa de risa entonces?

La sombra del auditorio desaparece con el cenit solar. Los rayos de sol pesan una tonelada y no hay sombra alguna en la cual guarecerse. Los que esperan quedan descubiertos tal cual son. Detrás de nada o de nadie. El primer mensajero llega con el esperado mensaje. Los juglares a sueldo recitan las palabras del Señor Godot Nieto…”Hoy no viene el señor, pero pronto estará aquí. Ustedes no desesperen; eso sí, no es para todos sus palabras. Solo uno de ustedes será el dueño de sus bondades”. El mensajero se da media vuelta y deja la desesperanza en la comedia.

Algunos cansados de esperar comienzan a removerse en sus adentros. – ¡Esto no puede seguir así! – mascullan en lo más profundo de sus ser, pero se arrepienten. Saben que el señor también escucha sus pensamientos. No hay privacidad. Las elucubraciones comienzan a tomar sentido para algunos otros: – Todos me ven extraño, seguramente se unieron para fastidiar mi existir- Palabras que retumban en las mentes de los más paranoicos y débiles de espíritu.

Las horas finales de la espera parecen estar cerca. Un segundo mensajero se ve venir a lo lejos. Los desesperados políticos sudan hasta por las uñas. El enviado parce ser el mismo, pero rechaza serlo. Otro mensaje del señor Godot Peña; “Pronto estaré con ustedes, pero no hoy. Tal vez mañana”. Sufren los que esperan y ríen los que ven el montaje. La comedia sigue. Alguno de los desesperados aspirantes sugiere abandonar el lugar. Todos están de acuerdo : – Hay que irnos- gritan al unísono….Nadie de va, la espera continua.

EL MEMENTO DE HOY

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Twitter: @juanordorica

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