miércoles , 18 septiembre 2019

La nefasta cultura “buchona”

Juan Ordorica

Culiacán es una ciudad que aspira a la modernidad.

Con casi 1 millón de habitantes y ritmos de crecimiento exponenciales, Culiacán, está muy cerca de entrar al top 10 de las ciudades más importantes del país en los próximos 15 años.

A jalones y estirones tenemos una infraestructura urbana que ha ido mejorando en la última década, un par de estadios funcionales, cada vez más alternativas de entretenimiento y varios espacios públicos que se pueden considerar dignos.

Por desgracia, nuestra ciudad padece de un cáncer que impide evolucionar a una sociedad moderna y civilizada.

Contamos con un lastre que no se puede medir en números, pero que cualitativamente es altamente dañino: La horrible y podrida subcultura “buchona” y no me refiero a la delincuencia que va ligada a este tipo de comportamientos, lo realmente lacerante es que el ciudadano común trae incrustado en el disco duro el comportamiento salvaje de los modos “buchones”

No existe calle de Culiacán por la cual no transiten bestiales conductores que pretenden que el tráfico se humille a sus pies por el simple hecho de mostrarse agresivos e intimidatorios.

Las miradas de “perdona vidas” abundan entre los automovilistas de la capital sinaloense.

Decir que la ley de la jungla impera en muestras vialidades es una verdad de Perogrullo.

Los domicilios particulares se convierten en extensión de la incivilidad.

Es común encontrar conductas invasivas entre vecinos. Calles, casas y cocheras bloqueadas con cualquier pretexto que amerite una fiesta son comportamientos rutinarios entre los culichis.

No importa afectar a terceros, después de todo, con un par de gritos y amenazas todo se soluciona.

Los derechos a la privacidad y al descanso son inexistentes en esta ciudad.

Cualquier individuo con ganas de tener un concierto privado no necesita más que estacionar su vehículo donde le plazca para dar rienda suelta a sus invasivos altavoces.

A nadie le importa el sueño ajeno.

La necesidad del individuo se antepone a las de la sociedad. Esa es la piedra angular de la filosofía del buen “buchon”.

Por supuesto que la sociedad es culpable de abrazar este bizarro contrato social. Sin embargo, durante muchos años el gobierno municipal ha solapado a los “buchones”, incluso parece que busca expandir estos comportamientos entre todos los ciudadanos.

Ya ni siquiera se les pide que enfrenten a la delincuencia organizada, pero que asuma su responsabilidad como el ejecutor de la convivencia social armónica.

Pretendemos entrar al mundo civilizado, pero queremos ser la excepción de las leyes. Está será una gran ciudad cuando las autoridades quieran gobernar y los ciudadanos quieran convivir.

De otra forma no va importar cuántos distribuidores viales, plazas comerciales, parques, etc, tengamos, pues para el mundo seremos la capital mundial de los “buchones” cavernícolas.

EL MEMENTO DE HOY

ZomboDroid17122015045128

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