domingo , 22 septiembre 2019

Los jóvenes le tienen miedo al esfuerzo

Por: Juan B. Ordorica

Atendiendo la solicitud de un profesor amigo mío, quien tuvo que ausentarse de la ciudad para realizar estudios de posgrado, tuve la oportunidad de hacerme cargo de impartir la clase de economía a alumnos de tercer semestre de la carrera de derecho.

La experiencia fue muy interesante, sobre todo si tomamos en cuenta que tenía 8 años sin estar formalmente en el aula de clases (cursos de capacitación impartidos, pláticas y conferencias no cuentan cómo clases formales).

Esta semana terminé de impartir el semestre. Tuve de todo. Hubo alumnos muy participativos, estudiosos, uno que otro fanfarrón, platicadores (en exceso), displicentes, pero todos ellos jóvenes de bien sin malicia en la mirada o sus actos.

Gracias a esta experiencia pude sentir de primera mano el pulso de las generaciones que están a punto de salir al mercado laboral. Para fines prácticos, me di cuenta que el común denominador entre esa camada es solo uno: la indisciplina.

Reconozco que en mis años de estudiante nunca fui de aquellos con las más altas calificaciones, incluso fui cliente esporádico de los extraordinarios, pero mis dolores académicos comenzaban con integrales y derivadas.

Hoy los alumnos tienen terror de sumar, restar y multiplicar. Operaciones sencillas de nivel primaria les traen peores pesadillas que si Justin Bieber anunciara su retiro.

Literalmente los Millennials (jóvenes que nacieron entre los años 1980 al 2000) son la primera generación que tienen la fortuna de llevar en sus bolsillos todo el conocimiento que el ser humano ha generado a través de los siglos.

Ensayos, películas, bibliotecas completas, todo lo que fuimos y lo que somos como especie se encuentran a sólo un toque de pantalla del celular.

Irónicamente estos jóvenes son los menos interesados en aprovechar el tesoro que la humanidad ha puesto en sus manos. La ignorancia por primera vez en la historia está amenazada por una formidable arma de destrucción masiva: La masificación del conocimiento universal, pero los millennial simplemente han decidió dejar con vida a la ignorancia por algún tiempo más.

Me di cuenta de la imperiosa necesidad que estos jóvenes tienen de obtener recompensas inmediatas dando poca importancia al esfuerzo. Gran parte de la culpa no es de ellos, pero, sin duda, está en sus manos cambiar las condiciones de su entorno. El mundo que afuera los espera es despiadado, cruel y competitivo como nunca antes.

Irónicamente el conocimiento que a veces deciden dejar de lado es la única herramienta que va ser diferencia entre una vida llena de logros o de fracasos.

A todos mis alumnos les deseo el mejor éxito en sus vidas. A muchos de ellos les veremos pronto en la vida pública del estado, a otros triunfando como profesionistas, algunos más buscando otros caminos diferentes al derecho y espero que a los menos sufriendo por conseguir un trabajo.

Sea cuál sea el camino que tomen, les exijo que sean buenos ciudadanos y participen en su comunidad.

El único consejo que creo que les puede servir es que la disciplina, la constancia, la preparación y el conocimiento eventualmente rinden frutos. No le tengan miedo al esfuerzo, y sobre todas las cosas, busquen ser mejores personas.

EL MEMENTO DE HOY

m

Hazte seguidor de Café Negro Portal con solo darle “Me gusta” a nuestra página www.cafenegroportal.com.

Simple Share Buttons