sábado , 7 diciembre 2019

Gerardo Ortiz tiene derecho a ser un idiota

Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

Gerardo Ortiz es infame. Representa todo lo que está mal de esa subcultura nefasta de la “buchonada”.

Tal vez tenga muchos fanáticos y admiradores, pero de ninguna manera se le puede considerar un artista.

Simplemente se dedica a berrear uno que otro verso con sentimiento y representar el estereotipo del “buchón” exitoso, rodeado de mujeres, armas, casas y autos de lujo.

La polémica desatada en su más reciente video musical -donde asesina a un hombre, amarra a una curvilínea mujer y al final la chamusca con todo y casa por andar de infiel- es una oda al más gusto.

No hay nada esa producción que se pueda considerar un contenido creativo o mucho menos arte; sencillamente es una abominación visual y melódica. Considero, en mi muy limitado gusto musical, que es una basura envuelta en prejuicios, estereotipos, machismo, chovinismo y crimen al buen gusto, pero nada de esto debe ser suficiente para censurar el trabajo de Ortiz.

Rápidamente las buenas consciencias y guardianes de la virtud salieron a pedir la desaparición del asqueroso video musical.

Asociaciones civiles, activistas, cuidadores de la vela perpetua y políticos aprontados salieron a manifestar su repudio, seguido de la petición de censura.

Sin darse cuenta los dedos flamígeros neoinquisidores. están cometiendo un acto más aberrante que los promocionados en el video que buscan desparecer: asesinar la libertad de expresión y luego quemarla en la hoguera del fundamentalismo.

Gerardo Ortiz está en todo su derecho de ser un idiota. Así lo consagra la constitución.

Si bien la basura que estÁ produciendo puede resultar ofensiva para la mayoría de las personas con dos dedos de frente, es peor querer impedir que desaparezca.

Existen varias restricciones para evitar que un contenido de este tipo pueda llegar a niños y jóvenes: Establecer horarios aptos para su promoción, incrustarle leyendas de contenido restringido, considerarlo como contenido para adultos, etc.

Hay que usar estas herramientas, pero no desaparecer el material. Si no, ¿Después quÉ sigue? ¿Prohibir churros de películas mucho más misóginas? ¿Desaparecer Sabadazo?. Monresquieu, Rosseau y Voltaire no pensaban en Gerardo Ortiz cuAndo enarbolaban la libertad de expresión, pero sÍ defendían el habla vulgar del ciudadano. Incluso la subcultura debe respetarse

Nunca en mi vida había escuchado el nombre de Gerardo Ortiz o al guna de sus canciones – afortunadamente- hasta que esta polémica se desató. Si nuestras instituciones hubieran hecho el trabajo de clasificar el material como contenido para adultos, este escándalo no existiría junto a la promoción gratuita que ha recibido.

Hay que aceptar que la idiotez existe, clasificar su contenido y educar a nuestros hijos para disentir de lo bueno y lo malo. La tentación de controlar los contenidos es muy fuerte. Activistas y políticos se aprovechan de los miedos para incrementar sus controles.

Los primeros para posicionar sus agendas y los segundos para ejercer el poder absoluto…  Después de todo, Gerardo Ortiz es un idiota, pero como sociedad debemos defender su derecho para que lo siga siendo, al mismo tiempo evitar consumir su basura por decisión propia y nunca por imposición

EL MEMENTO DE HOY

idiota

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