domingo , 18 agosto 2019

Quirino Ordaz y sus botargas

Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

Algo les sucede a los priistas. Últimamente muestran un enamoramiento inusitado de las botargas. Es tanta su parafilia, que a riesgo de ser corregido por algún psicólogo, están a punto de agregar a las enciclopedias clínicas una nueva filia: la Botargafilia.

El más reciente brote de esta filia comenzó con Sergio Torres y su amado Morrín. De la nada, decenas de estos monigotes invadieron Culiacán; sin mucho pudor, el alcalde presume el amor que profesa por ese muñeco insípido y sin color.

Diva se contagió de la fiebre. Durante la precampaña, la senadora, se veía acompañada de una botarga idealizada de sí misma. Era una botarga “photoshopeada” y más estilizada que la senadora misma. Tal parece que el fetiche por las botargas no quedó en la precampaña; Diva decidió hacer partícipe de la fijación a Quirino y hoy tenemos entre nosotros al malogrado “Quirindon”.

La botarga del candidato priista tiene la curiosa característica de resaltar sus defectos, todo lo contrario a la botarga barbie de Diva –La venganza se disfraza de buena voluntad y obsequios generosos–.

Quirino y el “Quirindon”, de manera involuntaria, son el reflejo de la campaña priista y de su candidato. La campaña, al igual que la botarga, busca esconder y presentar de una manera amable la realidad de PRI. Campaña y botarga están fallando. Para nadie es un secreto que el inicio de las actividades en la campaña a gobernador priista han sido poco menos que deslucidas.

Eventos desangelados, discursos huecos y ambientes gélidos han sido hasta la fecha las constantes en las jornadas de Quirino. No tiene claridad en lo que se necesita para ser gobernador. Sus propuestas están llenas de lugares comunes (experiencia, terminar con la corrupción, revisar programas de gobierno, etc). Qurino y su botarga se ven fuera de lugar; los dos fueron hechos de última hora y sus defectos son evidentes.

Seguramente no veremos mucho en campaña al “Quirindon”. Lo van a esconder y desaparecer. El PRI no puede hacer eso con Quirino. Más allá de los obligados y comparsas eternos, ya estamos viendo algunas señales de la distancia entre militancia y candidato. Urge a Quirino sacudirse a sus botargas y comenzar a demostrar que es algo más que el muñeco de otros.

Si bien la candidatura de Quirino llegó por circunstancias forzadas y poco agradables para las bases tricolores, ya va siendo hora que se sacuda a las botargas que no le suman nada… Después de todo que Quirino tenga una botarga no significa que él deba ser una.

EL MEMENTO DE HOY

quirino

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