jueves , 14 noviembre 2019

Ya es hora que los políticos entiendan a los jóvenes

Por Juan B. Ordorica Cabrera (@juanordorica)

A los partidos políticos se les llena la boca cada vez que hablan de los jóvenes. Presentan iniciativas, establecen cuotas, cuentan con espacios institucionales, organizan elecciones exclusivas para ellos, etc., pero al final del día siguen sin entenderlos.

Desde la clasificación que hacen de juventud, los partidos políticos están perdidos. No es la misma, y nunca lo será, las necesidades, características e ideología de un ciudadano de 20 años a uno que ya pasa los 30. Mientras uno todavía no decide cuál será el destino o sueño que perseguir, el segundo ya está comenzando una familia con todas las dificultades que eso implica.

Los jóvenes que se deciden entrar en política a edades tempranas en algún momento deciden renunciar a las características propias de las mocedades y se convierten en versiones de menos edad de políticos tradicionales. Peor aun, hay políticos jóvenes que deciden explotar a sus pares juveniles como un discurso eterno de campaña.

Jesús Valdés, candidato a la alcaldía de Culiacán, tiene 15 años utilizando la bandera de los jóvenes para impulsar su propia carrera. Dueño de la sonrisa eterna y compadritos a pasto, Jesús Valdés, ha lucrado con el discurso de la juventud, pero en la realidad poco o nada ha hecho para entender a este segmento de la población. Regalar becas, organizar pachangas o pagar por viajes de estudio no se puede considerar un gran cambio para la vida de los jóvenes. Su discurso suena hueco cuándo uno revisa las redes sociales: no les entiende, no le interesan o no le gusta hablar en el lenguaje de la juventud.

El diagnóstico del que parten los políticos es erróneo. Los jóvenes no deben ser encasillados en temas puntuales: Deportes, becas, campañas de salud o anti drogas. Los jóvenes tienen los mismos problemas que cualquier ciudadano. Requieren espacios para realizar sus actividades, certidumbre para sus familias y seguridad en las calles para poder disfrutar de la vida.

Sin duda, las herramientas y la certidumbre de encontrar espacios de preparación académica y profesional tienen un lugar importante en la vida de nuestros jóvenes, sin embargo, es una problemática que atañe a toda la ciudadanía y no es exclusiva de los jóvenes. Somos injustos por tratarlos como un segmento aparte. Es una forma de exclusión.

La mayor limitante que existe entre política y jóvenes no es el mensaje por sí mismo. Es la forma de transmitirlo. Nunca en la historia de la humanidad, la brecha de plataformas de comunicación entre generaciones había sido mayor. Los jóvenes hablan digital y los políticos en analógico. Simulan que se comunican con ellos; la realidad es otra. Los políticos, incluidos sus militantes jóvenes, son una especie de analfabetas en este nuevo mundo. No saben leer el mensaje de las generaciones que vienen tras ellos.

Ya es hora que la política entienda a los jóvenes, que dejen de lado lo que ellos piensan que son los jóvenes. Ya basta de usar a la juventud como carne de cañón en campañas, brigadistas a sueldo o bultos publicitarios…después de todos los jóvenes ya están demostrando que no necesitan a los mayores para ser exitosos. En el sector empresarial ya hicieron de lado a los tradicionalistas. ¡Cuidado políticos tradicionales! Pues en una de esas se cansan de estar gobernados por analfabetas y deciden prescindir de los servicios de los ignorantes.

EL MEMENTO DE HOY

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