sábado , 7 diciembre 2019

Una anécdota para Guadalupe Robles Medina.

Por juan B. Ordorica (@juanordorica)

Hay muchas cosas que se pueden decir del doctor Robles, pero en especial quiero relatar una anécdota que refleja las convicciones de vida de alguien que defendía sus ideales:

Hace un mes y medio aproximadamente fui a buscar al doctor Robles a su oficina en el Servicio Estatal del Empleo para comunicar una decisión personal, solicitar su apoyo y pedir consejo en las formas de proceder. El tema era relacionado con requerir al gobernador un espacio que iba quedar vacante y la estrategia idónea para plantear la situación.

Después de los respectivos saludos, lo noté un tanto distraído. Su atención estaba centrada en una bolsa de medicinas que posaba sobre su escritorio. Hice la pregunta obligada: ¿Cómo está doctor?  Me respondió que, por desgracia, muy mal.

Al parecer había tenido una mala noche relacionada con temas de presión arterial debido a una cena muy pesada que consumió (sus problemas de salud ya eran evidentes). Hizo algunos comentarios de su enfermedad del riñón; proseguimos con la conversación y muy animado me contaba de una granja de animales que lo tenía muy entretenido en su amado Mocorito.

Entramos en materia y sin muchos rodeos, me dio su opinión del tema central de la reunión: Fíjate mi estimado Ordorica, que a los panistas nos ven cómo apestados en este gobierno. Es muy injusto lo que están haciendo con nosotros, fueron sus palabras. Hizo referencia a un par de diálogos que sostuvo unos años atrás con el entonces subecretario de Administración y Finanzas y hoy alcalde de Ahome, Arturo Duarte, donde le hizo saber sin tapujos que el puesto que Duarte ocupaba se lo debía Acción Nacional y no tenía por qué ningunear al partido. Al parecer a Duarte no le hizo mucha gracia estos reclamos.

El doctor Robles fue de los primeros que apoyó a Malova en abrir las puertas del blanquiazul al actual gobernador; hasta donde yo sé, no se arrepintió de esa decisión. Sin embargo, nunca dudó en recordar a los colaboradores del gobernador el origen de sus puestos y lo agradecidos que debían de ser con los panistas que arroparon esa candidatura.

En el mismo sentido, el doctor Robles, de una manera muy divertida me confesó que estuvo a punto de hacer un reclamo similar al actual secretario de Desarrollo Económico, Francisco Labastida, pero que prefirió guardar prudencia. Entendió que herir cualquier susceptibilidad del secretario afectaría a decenas de trabajadores que dependían del doctor en el Servicio Estatal del Empleo. Fue, sin duda, el gesto de un buen líder al interponer el bien colectivo a un reclamo personal.

Uno podía estar en desacuerdo con algunas ideas del doctor, pero siempre fue honesto y abierto en sus posturas. Fue un ciudadano respetado en su comunidad; decidió aportar su trayectoria y reconocimiento social a Acción Nacional. Desde cualquier trinchera que le tocó estar, fue un digno representante del PAN.

Fue la última vez que platiqué con Guadalupe Robles. Me contó que el único anhelo que le faltó por cumplir fue el de ser alcalde de Mocorito; por lo demás, estaba muy contento con lo que había construido una vez que saliera del gobierno estatal. Nos despedimos y me hizo saber que contaba con su apoyo. Lo vamos a extrañar.

Desde aquí el más profundo y sincero de los pesares para su familia. Sientan el orgullo que convivieron con un buen hombre… Después de todo en el PAN no se olvida el legado de los buenos ciudadanos.

EL MEMENTO DE HOY

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