domingo , 25 agosto 2019

Culiacán: ciudad perdida en la edad media y en los morrines

Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

No en el siglo XIX, tampoco en el XVII, ojalá fuera en el XV. La ciudad de Culiacán vive en el medievo; se asemeja mucho a las ciudades del siglo XIV. Cerca de los quinientos años de fundación, Culiacán, se niega a ser una ciudad moderna y civilizada, mucho tiene que ver con ello sus autoridades y en menor medida los ciudadanos.

Umberto Eco y Maurice Druon bien pudieron elegir a Culiacán como inspiración para situar sus novelas. El desorden, la insalubridad y la barbarie suelen ser la firma de los ayuntamientos desde hace muchos años. Vivimos en una especie de peste negra asintomática, pero que va minando la salud de nuestra comunidad. Los muertos yacen en las aceras como cualquier ciudad medieval, infectados con excesos de plomo y con la principal causa de muerte: la indiferencia.

Nuestras autoridades confunden modernidad con asfalto. Piensan que aumentando las calles pavimentadas y construyendo vialidades de desfogue automáticamente la civilización se materializara de un chasquido. Nada más lejos de la realidad. Las políticas actuales están fomentando el desorden y la ley del más fuerte en las calles. Parece que no interesa traer a Culiacán al siglo XXI.

La obra más presumida por la actual administración (remodelar la Obregón y el Par vial) no tiene nada de modernidad. Al final del día tan sólo es concreto nuevo y cambios en el sentido de las vialidades. ¿Dónde están las mejores al transporte público, tecnología en los cruceros, ciclovías, andadores comerciales, etcétera?

En Culiacán abundan las conductas barbáricas e insalubres. Cual tiradero medieval, nuestras calles sirven de cloacas públicas. Basta con dar un recorrido después de las 5 de la tarde por los restaurantes en la vía pública y carretas de mariscos para darnos cuenta la forma que se deshacen de sus aguas residuales: las vierten directamente en las calles llevando con ellas focos de infección y olores desagradables. ¿Y las autoridades? ¡Bien, gracias!. Muchos de nuestros funcionarios son comensales asiduos a estos establecimientos y se hacen de la vista gorda.

Pasear por los comercios del centro es entrar a una máquina del tiempo y despertar en los bazares medievales. El desorden es evidente. Los comerciantes toman las banquetas como si éstas fueran de su propiedad. De nueva cuenta la autoridad no existe y dejan que cada quien se las arregle, según sus talentos. Eso sí, diariamente los sheriffs de Nottingham del ayuntamiento realizan sus rondines para el respectivo cobro de impuestos – ¿y de Robin Hood ni sus luces?

Del estacionamiento en esta ciudad, ni hablar. Cada quien deja su carruaje donde le place. Y nadie obliga a los comerciantes a construir los cajones de estacionamiento que los reglamentos estipulan. El orden es una figura ausente en Culiacán… Después de todo los señores feudales que gobiernan Culiacán siguen felices viviendo de él y en él medievo; de vez en cuando se pasean entre los plebeyos para regalar migajas en formas de despensa y limosnas disfrazadas de becas y ropajes.
El MEMENTO DE HOY

amos

Hazte seguidor de Café Negro Portal con solo darle “Me gusta” a nuestra página www.cafenegroportal.com.

Simple Share Buttons