domingo , 18 agosto 2019

Cómo leer una encuesta sin perder la razón

Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

Lo más polémico de las campañas, hasta el día de hoy, es la entripada que se pusieron algunos candidatos con la publicación de la primera tanda de encuestas, motivo por el cual es menester de esta columna apoyar emocionalmente a los políticos que han perdido el sueño y el último dejo de lucidez de sus confortables vidas.

Antes que cualquier cosa, es importante señalar que las encuestas son una herramienta científica, que bien utilizada puede arrojar información confiable para la toma de decisiones y desarrollo de una estrategia eficiente de campaña.

Sin embargo, en los últimos años, los políticos y sus brillantes asesores decidieron utilizar las ciencias matemáticas como viles panfletos de propaganda.

Las encuestas vinieron a desplazar a las propuestas, discursos y proyectos de gobierno como la principal forma de convencer a los electores; en cambio, quieren apropiarse del voto en base a la creación de falsas expectativas y anunciar ganadores anticipados.

La culpa es compartida entre políticos y encuestólogos.

Las casas encuestadoras están felices con ser parte del circo. ¡Total! Para ellos es dinero fácil, sin complicaciones. Los verdaderos problemas comienzan cuando los dueños de la propaganda se creen sus propias mentiras y terminan pagando las consecuencias del autoengaño.

Los encuestadores nunca pierden. Si los resultados de una elección son muy alejados a los números de sus estudios, simplemente salen por la tangente con el argumento que ellos sólo exponen fotografías del momento; si por otra parte sus números coinciden con la elección, presumen la certeza de su trabajo. Los que se equivocaron fueron los votantes, no sus encuestas.

Para nadie es un secreto que los partidos políticos pagan por estudios a modo.

Un caso emblemático es la empresa que en el prefijo de su nombre lleva el destino (Mito-fsky). Al menos en Sinaloa los mitos de esta empresa son épicos. De triste recuerdo para el vizcarrismo, la propaganda de Mito-fsky terminaron por hundir los sueños de gloria del carnicero. Parece que no aprendieron la lección y de nueva cuenta el PRI quiere tomar otra dosis de autoengaño

Del otro lado tenemos a quienes reaccionan virulentamente a la propaganda. Amadísimo líder y sus partisanos no recibieron con amabilidad la publicación de los números; optaron por desprestigiar a los desprestigiados. Se puede decir que la estrategia de las encuestas cobró el primer damnificado: Cuén. EL PAS reaccionó mal ante una muy desgastada estrategia de posicionamiento en base de encuestas.

Lo mejor hubiera sido ignorar las publicaciones y seguir trabajando. De cualquier forma, ya nadie se toma muy en serio a las encuestas.

Las campañas, y cualquier deporte se hicieron para competir. Los números son sólo eso, números. Los partidos se juegan y las elecciones se votan… Después de todo, el político que vive para las encuestas muere en las urnas de los ciudadanos.

EL MEMENTO DE HOY

jaja

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