jueves , 14 noviembre 2019

La crisis de identidad del gobierno malovista

La crisis de identidad del gobierno malovista

Juan B. Ordorica (@juanordorica)

Hace casi 6 años (la elección de Malova fue en julio) el malovismo festejaba un triunfo de proporciones épicas. El PRI, Vizcarra, Jesús Aguilar y el resto de los miniones tricolores se ahogaban en la bilis de la derrota propinada contra todo pronóstico.

El PAN, PRD, PT y demás fuerzas coaligadas registraron a Malova como su candidato. El resto es historia.

El gobierno malovista nunca entendió que una parte importante de ese triunfo se construyó con los ciudadanos que estaban hartos del PRI y sus corruptelas.

El malovismo decidió ignorar el mandato de las urnas y refugiarse en el ejercicio del gobierno (businesss as usual). Es cierto que repartió posiciones a los partidos que los apoyaron, pero en ningún momento los incorporó al ejercicio del poder: Chambas y comparsa fue la recompensa para los aliados.

Pasaron los primeros 2 años de gobierno y el malovismo fue muy feliz de aliado del presidente Calderón. Ya en el 2012, una vez instalado en Los Pinos, el presidente Peña Nieto: muerto el Rey, viva el rey fue el grito de guerra del gobierno de Sinaloa.

Más temprano que tarde regresaron al corral del que tanto trabajo les costó brincarse las trancas.

Digamos que salieron a dar un paseo al campo, no les gustó mucho lo que vieron y de un doble salto regresaron a la comodidad del redil.

En esta elección el PAN y el PRD pagaron con votos la esquizofrenia política en la que vivieron los últimos 6 años en Sinaloa. La crisis existencial de ser o no ser fue demoledora ante los ojos del electorado; de golpe y porrazo cobraron con creces el papel de comparsa ante el malovismo.

Los grandes ausentes en las urnas fueron los que hace 6 años depositaron en el proyecto opositor una esperanza que se convirtió en decepción. El alto nivel de abstención obedece a todos aquellos ciudadanos que vieron en Malova la oportunidad de deshacerse del PRI, pero hoy se dieron cuenta que les volvieron la espalda y se entregaron a los insanos brazos de Manlio.

Realmente es bizarro observar cómo los funcionarios estatales festejan el triunfo del PRI; técnicamente tendrían que estar en un duelo devastador porque esto significa que los ciudadanos reprobaron su desempeño y prefieren la alternancia entre partidos.

En condiciones normales, el malovismo se sentiría castigado por el regreso de Sauron al tercer piso, pero en estos momentos marchan alegremente entre los ejércitos de los orcos por todo Mordor, a pesar de lo que muchos políticos piensan, desean y añoran el pueblo sí tiene memoria.

El gran pagano en esta elección fue el PAN por endosar las aspiraciones del malovismo; ellos mismos deberían sentirse derrotados ya que el pueblo los abandonó en las urnas. Si no lo creen, revisen el nivel de votación … Después de todo ¿Dónde quedaron esos 576 mil votos? Por lo pronto, en las urnas no refrendaron el compromiso con esta administración. ¿Qué festeja el malovismo, entonces?

EL MEMENTO DE HOY

cuen

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